Sábado, 21 de enero de 2017

| 1992/03/23 00:00

DURMIENDO CON EL ENEMIGO

La peligrosa ignorancia de los hombres acerca de su salud sexual afecta también a sus parejas.

DURMIENDO CON EL ENEMIGO

MIENTRAS LAS MUJERES LO COnocen todo acerca del funcionamiento de sus órganos genitales, el desconocimiento de los hombres es abismal. Esta ignorancia generalizada acerca de su salud sexual no sólo es peligrosa para el hombre, sino que coloca también en gran riesgo a sus parejas sexuales.
Aparte del temido virus del sida, existen múltiples problemas infecciosos de transmisión sexual que, aunque no son mortales, representan el más común y potencialmente serio problema de salud para hombres y mujeres. Se estima que el 50 por ciento de los casos de infertilidad son causados o agravados por infecciones bacterianas. Según el médico Sergio Bonilla Meléndez, especialista en urología y andrología, existen 56 enfermedades susceptibles de ser transmitidas sexualmente.
Pero al parecer, los hombres conocen menos acerca de su sistema reproductivo que de otra parte de su cuerpo. Saben cuál es su presión arterial o su conteo de colesterol, pero no están muy seguros de dónde vienen los espermatozoides. Y a excepción de saber si su pene funciona, el hombre promedio es muy ignorante. "Generalmente, se afanan cuando notan fallas en su potencia sexual, pero no piensan ni creen que una infección puede llevarlos a perder su fertilidad ", señala el urólogo. A esto se suma el hecho de que los hombres son mucho más dados que las mujeres a ignorar los síntomas y más reacios a consultar al médico. Esto sucede, particularmente. porque al contrario de las mujeres, el organismo del hombre no tiene dramáticas manifestaciones, como la menstruación y la maternidad, que les demande conocer su propio cuerpo. Sin embargo, numerosos estudios indican que la transmisión de bacterias hombre-mujer es la regla y no la excepción. El mecanismo es obvio. La eyaculación masculina es una forma efectiva para traspasar millones de gérmenes en el cuerpo femenino. No obstante, los hombres no se someten, como las mujeres, a controles médicos periódicos. En una era en que las infecciones silenciosas son un enemigo, esto es un peligroso anacronismo, ya que estas bacterias frecuentemente no producen síntomas y la primera evidencia puede ser un problema de infertilidad.
Recientemente la ciencia médica ha reconocido que la clamidia, así como la sífilis y la gonorrea, es una seria y difundida amenaza para la salud reproductiva. La clamidia es una bacteria que produce enfermedades como la uretritis en los hombres y la inflamación pélvica en las mujeres. Por lo general, se tiende a tomar la clamidia demasiado a la ligera porque sus síntomas son mucho menos severos que los de la gonorrea, pero el daño potencial en el tracto reproductivo masculino puede ser devastador.
Una razón frecuente para que los hombres no consulten acerca de las infecciones, es la creencia de que una enfermedad sexualmente transmisible indica que han tenido relaciones con otras mujeres. Igualmente, aquellos hombres que no han sido infieles, asumen que no tienen una enfermedad sexual transmisible. "Pero lo que desconocen es que las bacterias se pueden llevar enmascaradas en cualquier parte del tracto genital masculino durante años, sin que haya una manifestación. Inicialmente, las defensas del organismo son suficientes para controlar parcialmente la enfermedad; pero tarde o temprano las bacterias cobran una gran agresividad y aparecen síntomas como inflamación de los órganos genitales, secreciones y, si no se trata, una esterilidad que puede ser permanente", señala el especialista. Y advierte que si los hombres entendieran esto, tendrían menos verguenza y más disponibilidad a buscar tratamiento.
Pero incluso cuando la enfermedad no ha sido transmitida sexualmente, la verguenza puede demorar la búsqueda de tratamiento y ocasionar problemas en sus relaciones sexuales. Es lo que sucede con la prostatitis, una queja común entre los hombres de 25 a 45 años, que cuando se vuelve crónica puede afectar la fertilidad. Más del 90 por ciento de los casos de prostatitis no tienen nada que ver con bacterias transmitidas sexualmente (aunque algunos urólogos hacen pruebas para estar seguros que el paciente no corresponde al otro 10 por ciento), sin embargo muchos hombres evitan comentarlo con sus parejas y consultarlo, a pesar de que es muy dolorosa y que no es un problema serio si se trata a tiempo.
En opinión del especialista, todo hombre sexualmente activo debería visitar al urólogo una vez al año. Pero no sólo para ser examinado sobre los virus y bacterias más comunes de transmisión sexual. "A partir de los 40 años aumenta la posibilidad de que aparezca un tumor maligno en la próstata. Y a medida que avanza la edad la incidencia de cáncer de próstata es mayor. Esta enfermedad es completamente silenciosa hasta que está muy avanzada y ha hecho metástasis en los huesos", señala el urólogo. Y explica que, aunque algunos síntomas, como dificultad urinaria, pueden alertar, generalmente se piensa que es un problema normal para la edad y no se consulta. "Pero la única forma de descubrir la enfermedad precozmente es a través de exámenes rutinarios", señala el especialista.
Lo cierto es que la próstata presenta tantos problemas en los hombres como la matriz en las mujeres. Lo que sucede es que la mujer es mucho más consciente que el hombre de que se puede enfermar de su tracto genital. A pesar de la creencia masculina de que la salud reproductiva es una responsabilidad femenina, los casos de esterilidad matrimonial demuestran que las causas están muy equilibradas: 40 por ciento los hombres, 40 por ciento las mujeres y 20 por ciento, por problemas compartidos. Pero a pesar de los riesgos y aunque suene sencillo, lograr que los hombres se hagan un chequeo anual donde el urólogo, requerirá un revolucionario cambio en la actitud masculina. -

SEXO SEGURO

EL SIDA NO ES EL UNIco argumento para el sexo seguro. El tracto genital puede proteger una colección de organismos causantes de enfermedades, y aunque ninguna de ellas es tan mortal, sus consecuencias son a menudo devastadoras. La gonorrea y la damidia, por ejemplo, son causa de infertilidad. La sífilis, si no se trata a tiempo puede alcanzar al corazón y al cerebro. Los virus transmitidos sexualmente, que causan hepatitis y verrugas genitales, aceleran ciertos tipos de cáncer. Y muchas infecciones pueden pasar de madre a hijo, ocasionándole ceguera, daño cerebral o la muerte. Todas estas enfermedades se pueden prevenir y algunas se curan fácilmente.

SIFILIS
La bacteria de la sífilis -Treponema pallidum- a menudo causa lesiones genitales conocidas como chancros, a las seis semanas de infección. La llaga se cura con facilidad por sí sola, pero sin tratamiento la enfermedad avanza. Entre 12 semanas, muchas víctimas experimentan fiebre, dolor de cabeza, pérdida del cabello y llagas en la boca. En los estadios tardíos invade el corazón, los ojos, el cerebro y otros órganos. El más grande riesgo es que una mujer infectada puede sin saberlo pasar la enfermedad a su hijo. Los antibióticos pueden detener la enfermedad en cualquier estadio, pero no deshacer los daños. El examen es aconsejado para todas las personas sexualmente activas que desarrollan llagas genitales o creen que sus parejos estaban infectados.

GONORREA
Es 10 veces más común que la sífilis y, como esta, es fácilmente tratada con antibióticos. La bacteria -Gonococo- prospera en las cavidades húmedas y cálidas, incluyendo la boca y la garganta al igual que el recto, el cervix y el tracto urinario. Los síntomas genitales, como quemazón, picazón o descargas inusuales normalmente aparecen dos a 10 días después de la infección. Si estos síntomas son inadvertidos como a menudo sucede en las mujeres, la infección puede propagarse a las trompas de Falopio causando infertilidad. El examen es aconsejable para todos los que han tenido sexo sin protección con más de un parejo sexual.

CLAMIDIA
Es la más común de las enfermedades de transmisión sexual. El síntoma más frecuente es una inflamación de la uretra que causa dolor al orinar o una descarga de pus o flujo. Como la gonorrea, la clamidia puede conducir a la esterilidad. Infortunadamente, la enfermedad es usualmente pasada por alto hasta que no aparecen las complicaciones. Uno de cuatro hombres infectados, y por lo menos la mitad de todas las mujeres infectadas, no experimenta los síntomas iniciales. Por eso los expertos recomiendan que cualquier persona con más de un parejo sexual -especialmente las mujeres en edad reproductiva- sean examinadas anualmente.

HERPES GENITAL
Al contrario de la infección bacterial, el herpes genital no puede ser curado con antibióticos. Quien se ha infectado con el virus, se ha infectado de por vida. Muchas personas cargan este virus (hay dos clases) y la mayoría nunca sufren ninguna consecuencia. Pero se estima que un pequeño porcentaje desarrolla nuevos casos de herpes genital activo cada año. El virus causa lesiones en el área genital. Normalmente aparecen 10 días después de la infección y se curan en tres semanas. Pero muchos portadores experimentan ocasionales sensaciones de quemadura, y quien tenga una lesión activa puede pasar el virus a su pareja sexual -incluso si la lesión es inadvertida-. Las mujeres con herpes activo pueden también infectar a sus bebés durante el parto, causando daño cerebral o muerte.
Aunque ninguna droga puede curar la infección de raíz, dosis diarias de un antiviral pueden ayudar a controlarla.

VERRUGAS GENITALES
Como las llagas del herpes, las verrugas genitales son causadas por virus que la ciencia médica todavía no ha dominado. No se sabe cuánta gente porta la especie culpable del virus de papiloma humano (HPV) y no es claro si los portadores libres de síntomas pueden propagar la infección. Sin embargo, se sabe que mucha gente es portadora y que dos terceras partes de sus parejos sexuales la contraen. Los abultamientos típicamente aparecen a los tres meses de exposición del virus, bien al lado de la vagina o el cervix, haciendo el autodiagnóstico difícil para las mujeres.
Las verrugas en sí mismas son más feas que peligrosas. Pero los expertos están preocupados acerca de la posible relación entre el virus de papiloma humano y el cáncer de pene y cervical, cuya malignidad es tratable si se detecta tempranamente. Las mujeres con historia de verrugas genitales deberían hacerse la citología anualmente como precaución.

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