Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1987/09/28 00:00

EL AUTO FANTASTICO

Aunque usted no lo crea en Colombia circulan carros de 80 millones de pesos

EL AUTO FANTASTICO

Hasta hace algunos años sólo se podían ver en el cine, en algunas revistas internacionales de farándula o en una que otra serie gringa de televisión. Pero ahora, con un poco de suerte, se pueden ver en las calles de las principales ciudades del país. Son los carros más finos del mundo.
La lista está encabezada por los prestigiosos Rolls-Royce ingleses, piezas exclusivas de algunos afortunados como los miembros de la realeza europea, las estrellas de Hollywood y Julio Iglesias, quien ya tiene dos. La exclusividad de estos autos es tal, que la fábrica sólo los hace por encargo, más o menos 200 por año. Aunque no se sabe el número exacto de Rolls que han llegado al país, los conocedores afirman que no hay más de ocho, distribuidos entre las ciudades de Bogotá, Barranquilla y Cali. La mayoría de ellos fueron importados hace cinco años por una comercializadora de Bogotá y, aunque con algunas dificultades, fueron vendidos en su totalidad.
Los precios que alcanzan estas joyas son de película, más aun cuando se sabe que los carros no trajeron aditamentos especiales, fuera del equipo "standard" con que salen de fábrica (que incluye incrustaciones en maderas preciosas, asientos tapizados en cueros especiales y una cabina a prueba de ruido, en muchas ocasiones más cómoda que la sala de una casa).
Hace algunas semanas, en Cali, se estaba vendiendo uno en 80 millones de pesos. Por las calles de Bogotá, hasta hace algunos meses, se veía rodar de vez en cuando uno de esos carros, modelo Corniche, como el que todos los domingos utilizaban "Los Hart investigadores" para perseguir criminales en la serie de televisión. El precio que podría alcanzar actualmente en Colombia uno de estos autos, en caso de que se pudiera importar, superaría los 110 millones de pesos. Claro está que en ese precio no incluye algunos "gallos" reservados para los jeques árabes o los excéntricos billonarios japoneses, como bocelería dorada, bar, televisión, teléfono de larga distancia internacional y equipo de sonido de rayos láser, sin hablar del famoso emblema, la "dama alada", que algunos "gomosos" piden que se les haga en oro o plata.
MEDELLIN BATE RECORDS
Pero no solo Rolls hay en Colombia. En los últimos años también han llegado, a pesar de ser de prohibida importación, otros automóviles que, por el precio, nada tienen que envidiarle al cotizado Rolls. Y curiosamente es en Medellín, donde no hay Rolls-Royce, la plaza donde se pagan los precios más altos por los carros más sofisticados. Todo parece indicar que el gusto paisa prefiere la vitalidad de los briosos modelos deportivos italianos o alemanes a la sobriedad inglesa.
En la capital de la montaña, las negociaciones de este tipo se hacen en dólares para salvar los inconvenientes que crea el devaluado peso. El primer puesto lo tiene, hasta el momento, un Ferrari Testarossa modelo 86, hecho prácticamente a mano, de manera artesanal, en los talleres de Maranello, con un costo de 500 mil dólares, aproximadamente 125 millones de pesos.
Se trata de uno de los carros deportivos más avanzados. Poseer uno es motivo de admiración en cualquier parte del mundo. Detrás del Ferrari, pisándole los talones, están las vedettes de la casa Mercedes.
Un Mercedes 560 SEC, que recorre las calles de Medellín, está avaluado en 480 mil dólares, unos 120 millones de pesos. De la misma marca existe un automóvil del tipo 500 "alas de gaviota" (nombre que recibe porque sus puertas se abren verticalmente), modelo 86, que cuesta la friolera de 426 mil dólares, 106 y medio millones de pesos. De este modelo, exclusivo y perseguido por los coleccionistas de todo el mundo, se ha negociado otro en Bogotá en una cifra que al parecer alcanzó los 130 millones de pesos. El más pobre de la familia paisa es un Porsche 86, anhelo de cualquier play boy, que "sólo" alcanza los 300 mil dólares, 75 millones de pesos.
Por otra parte, los automóviles finos que diariamente se ven por las calles de cualquier ciudad colombiana, pueden alcanzar cifras alarmantes. Un Mercedes Benz 280, con el motor de ocho cilindros y 32 válvulas con que lo equipa el fabricante, y con el obvio sistema de climatización, silletería en cuero, ventanas eléctricas, lo que los conocedores llaman "full equipo", fácilmente puede alcanzar los 80 millones de pesos. Un Jaguar modelo 86, inglés, puede conseguirse por "cómodos" 40 ó 50 millones, dependiendo del "marrano". De todas maneras, cuando vaya en su "carro colombiano" por la calle y se encuentre con una de estas fortunas sobre ruedas, es mejor que no trate de averiguar qué es lo que tiene el otro que el suyo no tiene.

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