Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/10/19 12:48

¿Por qué el autoexamen de seno no es suficiente?

Cuando el cáncer de seno se diagnostica y atiende a tiempo las posibilidades de supervivencia a cinco años son del 95 por ciento.

En el mundo, se estima que cada seis minutos muere una mujer por esta enfermedad. Foto: Semana.com

Más de 8.500 personas fueron diagnosticadas el año pasado con cáncer de seno, lo que convierte a esta neoplasia en la más mortal para las colombianas. En el mundo, se estima que cada seis minutos muere una mujer por esta enfermedad. Es por ello que los esfuerzos del país están dirigidos a fortalecer la concientización de la importancia de una detección temprana. Cuando este cáncer se identifica a tiempo, las posibilidades de supervivencia son muy altas. “En un cáncer diagnosticado en estadio 0, a 5 años es del 99%. Si se detectar en estadio 1, a 5 años la supervivencia es superior al 95%”, explica el cirujano oncólogo mastólogo, Sebastián Quintero.

Para lograrlo, existen diferentes alternativas. Por un lado está el autoexamen, que es un compromiso que las mujeres deben adquirir cada mes. Pero más importante que solo tocarse es asistir anualmente a un control médico pues, “las manos del médico especialista están más entrenadas para identificar lesiones de un tamaño más pequeño que las que una paciente pueda palpar”, asegura Quintero.

Organizaciones como la Liga Colombiana Contra el Cáncer insisten en que una detección temprana sí hace la diferencia. Por ello, recomienda que los controles médicos anuales se realicen a partir de los 30 años y que el autoexamen sea una costumbre de cada mes, 8 días después de la menstruación, en todas las mujeres desde su menarquia.

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Las mamografías y ecografías también son herramientas para la detección temprana pues son capaces de detectar masas antes de que se presenten síntomas, que es el estado ideal para atacar la enfermedad a tiempo. El mastólogo recomienda que las mujeres se hagan una valoración anual del seno empezando entre los 20 y  25 años. Después, según la edad y el riesgo de la paciente, hacer los estudios imagenológicos. “La mamografía debe iniciar a partir de los 40 años. En pacientes más jóvenes y con riesgo alto, se recomienda la ecografía y no dejar atrás el examen físico”, explica.

Para prevenir este cáncer lo aconsejado es llevar una vida saludable, una dieta equilibrada, ejercicio aeróbico de forma regular y eliminar el cigarrillo. “Así podemos disminuir el riesgo hasta en 20%”, asegura Quintero. Pero además, conocer muy bien el cuerpo y estar pendiente de síntomas que pueden alertar de la posible presencia de cáncer en el seno, tales como secreción sanguinolenta por el pezón, hundimiento de este; engrosamiento de la piel del seno y, por supuesto, la presencia de una masa.

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Es importante recordar dos cosas: que el tiempo en la detección de este tipo de cáncer es vital para que las pacientes afectadas puedan vivir mucho más y la necesidad de consultar al especialista, cada año, para controlar la salud de los senos. “La mayoría de las masas palpables son benignas y pueden tratarse fácil. Si llegaran a ser malignas, el tiempo es vital para que no crezca, ni haga metástasis en otras partes del cuerpo”, pues es en esa fase de crecimiento que el cáncer se vuelve  “una enfermedad avanzada y eso no es lo que deseamos en ninguna mujer”, concluye Quintero.

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