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| 11/6/2010 12:00:00 AM

El basurero del Pacífico

En el océano entre California y Japón se encuentra más plástico que vida marina. Esa fue la conclusión del proyecto Kaisei luego de su reciente expedición, que buscaba conocer más acerca de la isla de la basura.

Luego de más de 30 días en el océano Pacífico, el pasado 2 de septiembre el velero en el que viajaban los oceanógrafos y biólogos del proyecto Kaisei regresó a la bahía de San Diego con muestras de residuos de plástico encontrados a cientos de kilómetros de las costas de California, Estados Unidos. El objetivo de esta expedición, la segunda de su tipo, era hacer un catálogo de la variedad de pedazos de este material que queda atrapado en esta zona, conocida como isla de la basura. "Encontramos más plástico que cualquier otro tipo de vida marina", dijo Mary Crowley a SEMANA, presidenta de la Ocean Voyages Institute, que patrocina el proyecto, y quien la semana pasada dio a conocer el impacto de la expedición.

Se trata de una de las más importantes que se han hecho recientemente para estimar la magnitud del basurero de plástico del Pacífico Norte, un lugar que, debido a las corrientes contrarias que chocan, atrapa buena parte de la basura plástica que llega al océano (ver infografía). Debido a la dificultad de este material para biodegradarse, permanece en la superficie y forma en ocasiones una especie de sopa minestrone espesa, que pone en peligro la vida de los animales marinos y, a la larga, también la del ser humano.

A pesar de que se ha dicho que es una isla del tamaño de Texas, esto es incorrecto. Según Crowley, es más acertado decir que se trata de áreas dispersas de basura. Según la localización, es posible visualizar 25 objetos de plástico en una hora, pero en otras zonas se pueden ver hasta 400 en la mitad de ese tiempo. "La densidad de estos campos varía. Por donde pasa la corriente del Pacífico hay más concentración", explica. Agrega que a veces se encuentran piezas de más de cinco centímetros de largo, como cepillos de dientes, recipientes de detergente y botellas, pero también "hay pedazos de plástico que se han degradado hasta convertirse en partículas muy pequeñas".

Según un informe de la Organización de Naciones Unidas, el 80 por ciento es basura plástica que proviene de tierra firme y llega al mar a través de otras fuentes de agua, como los ríos, debido a que las personas no tienen el cuidado de reciclarla apropiadamente. El 20 por ciento restante es responsabilidad de buques cargueros que botan estos desechos al mar. El fenómeno se ha ido incrementando en los últimos años hasta convertirse en un problema global. Se calcula que hay ocho zonas marinas donde se acumula el plástico, como en el océano Índico y en el Pacífico Sur, pero la del Pacífico Norte es la más grande. "Prácticamente todo el plástico que se ha producido desde su invención hace más de un siglo está ahí", señala Stan Teillaud, biólogo marino de la fundación Malpelo. Y si no se hace nada al respecto, dicen los analistas, el volumen de esta sopa de plástico se doblará en la próxima década

El sitio fue descubierto en 1998 por Charles Moore, oceanógrafo estadounidense, durante una competencia de veleros en el Pacífico Norte. Lo encontró cuando tomó un atajo, el giro del Pacífico Norte, una ruta muy poco frecuentada por los navegantes, pues es un remolino en donde el mar circula lentamente debido a la falta de vientos y a sistemas de alta presión. Se sorprendió tanto de ver basura a diario durante más de una semana que decidió abandonar su trabajo en la industria petrolera para dedicarse a esta causa.

Son muchas las consecuencias del plástico en el océano. Por un lado, muchos animales lo confunden con alimento. Los albatros, por ejemplo, alimentan a sus polluelos con huevos de pescado que flotan en el mar, que son muy parecidos a las pequeñas bolas de plástico que quedan en la superficie. Muchos de ellos mueren porque sus órganos se destruyen al ingerir el material. Las tortugas a veces ingieren las bolsas de plástico pues las confunden con medusas, su principal alimento. Otras especies son víctimas de la 'pesca fantasma'. Resulta que en los residuos de la zona hay redes de plástico muy populares entre los pescadores asiáticos, que después las abandonan y atrapan a focas, tortugas y delfines, y los ahogan. Pero tal vez el problema más grave es que la capa de plástico que recubre la superficie impide el paso de los rayos del sol y sin ellos el plancton no puede reproducirse, y "este microorganismo es la fuente de vida de toda la cadena alimenticia en los mares", señala Teillaud. Además, estos plásticos absorben muchos productos contaminantes que podrían acumularse en los peces, y dichas toxinas luego pasarían al ser humano cuando consume este tipo de alimento.

Hay muchas soluciones planteadas. Una es limpiar los océanos, para lo cual se requiere de voluntad política y de muchas embarcaciones que recojan toda esta basura. Pero cada persona puede contribuir de muchas formas: diciendo 'no' al plástico o reciclando de manera apropiada este material para que no termine en medio del océano.
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