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| 9/10/2011 12:00:00 AM

El calendario sí importa

Cada vez hay más evidencia científica sobre cómo la vida de los individuos, la salud, la profesión, la inteligencia y otros aspectos están determinados por el mes en que nacieron.

Antes del parto, los papás ya tienen una lista de cosas por hacer para garantizar el éxito de sus hijos. Ahora esa lista va a ser mayor y los preparativos tendrán que comenzar con planear de antemano el día de la concepción. Esa fecha importa porque determina en qué mes nacerá el bebé y esto, según recientes estudios, podría tener un efecto en su educación, salud, psicología e incluso en su carrera profesional futura.

El asunto parece esotérico, pero no lo es. La ciencia viene encontrando evidencia de que el calendario, establecido por la rotación de 365 días alrededor del sol, interfiere en la gestación del niño y que nacer el 31 de agosto no es lo mismo que hacerlo el 1 de septiembre, aun cuando entre las dos fechas solo haya 24 horas de diferencia. Esta pequeña variación podría determinar si su hijo termina siendo un piloto o un físico, o si sufre de asma o esquizofrenia.

Varios investigadores ingleses hicieron el estudio más reciente sobre el tema. Analizaron en qué mes nacieron personas dedicadas a 19 ocupaciones distintas, desde obreros hasta presidentes de compañías, a partir de censos poblacionales. Septiembre resultó ser el mes con más deportistas y físicos. En enero hay más médicos y expertos en cobranzas, mientras que en febrero abundan los artistas. Marzo es el mes de los pilotos y los músicos.

Estudios anteriores ya habían revelado que el mes del nacimiento determina otros aspectos importantes como la salud. Por ejemplo, los expertos se refieren a abril como el "mes cruel", pues los nacidos en esta época del año son más propensos al alcoholismo, desórdenes de alimentación, enfermedad de Hodgkin y narcolepsia. Como si lo anterior fuera poco, la gente que celebra su cumpleaños en ese mes tiene un coeficiente intelectual relativamente bajo. En su libro In Seasons of Life, Russell Foster, profesor de Neurociencia Circadiana de la Universidad de Oxford, cita un estudio entre austriacos y daneses que mostró que quienes nacen entre abril y junio viven 101 días menos que el promedio, mientras que los nacidos entre octubre y diciembre viven 115 más. Otros trabajos revelan que los niños nacidos en el verano tienen más propensión a desarrollar diabetes. En el hemisferio sur la situación sería inversa. Y los que nacen en invierno no se salvan, pues tienen 10 por ciento más riesgo de sufrir esquizofrenia.

Los investigadores apenas comienzan a entender el fenómeno, pero desde ya manejan dos hipótesis. Una de ellas es biológica y está relacionada con la cantidad de sol que recibe una mujer durante el embarazo. La luz solar es esencial para la producción de vitamina D y la falta de este nutriente en las primeras etapas de la vida tendría consecuencias prolongadas en la salud. George Ebers, otro experto de la Universidad de Oxford, halló una asociación fuerte entre la estación del año y la esclerosis múltiple, cuyo efecto es mayor más al norte. Los niños que nacen en abril en Escocia tienen 50 por ciento más probabilidad de sufrir esta enfermedad degenerativa que aquellos que nacen en noviembre.

Según Ebers, esto sucede porque las mujeres que quedan embarazadas en octubre reciben menos luz del sol durante buena parte de la gestación. Una excepción sería Noruega, en donde se compensa esa deficiencia con una dieta de pescado rico en grasas. Daniel Rock, investigador de la Universidad de Western, Australia, ha encontrado asociaciones similares en ese país relacionadas con el temperamento. En un trabajo sobre individuos que se hacen daño a sí mismos, halló que aquellos que nacen entre abril y agosto tienen más probabilidades de tener estos comportamientos impulsivos que los que nacen seis meses después. El sol también daría cuenta de la talla de una persona de la misma forma que en un bosque el árbol que más crece es aquel que más luz solar recibe.

La otra teoría que explica la importancia del mes de nacimiento en la vida es cultural y tiene que ver con los cortes que hacen los colegios para escoger la entrada de los niños a la educación formal. En los colegios de calendario B se recibe a los nacidos hasta el 31 de agosto, lo que implica que ellos tendrán casi un año de diferencia con sus compañeros nacidos en septiembre, y en los primeros años de desarrollo esa brecha es grande en términos de habilidades y desarrollo cognitivo. Por lo tanto, los más pequeños estarían en una desventaja frente a los mayores de su clase.

Un estudio realizado por Cambridge Assesment, una entidad que investiga acerca de las pruebas académicas, indica que 35 por ciento de los que nacen en septiembre tienen 20 por ciento más probabilidades de ir a la universidad que quien lo hizo en agosto. Además, los niños que nacen en junio, julio y agosto tienen más problemas de aprendizaje.

Esto también afecta la excelencia en los deportes. En su libro Outliers, Malcolm Gladwell cita estudios que señalan que el corte que establecen las asociaciones deportivas determina quiénes resultan más aptos para dicha actividad. Por ejemplo, los jugadores de hockey en Canadá son en su mayoría nacidos en enero, febrero y marzo, y esto se debe a que en este país el corte para la selección de potenciales jugadores es el primer día del año. Por lo tanto, quienes nacen en enero compiten con niños que nacieron 11 meses después, lo cual representa una gran diferencia en madurez física. En consecuencia, los más grandes son seleccionados desde un principio y desde pequeños se les da el mejor entrenamiento y mucho más estímulo para este deporte que a sus pares de otros meses. "El éxito viene de esa ventaja acumulativa", escribe Gladwell. Si el corte se estableciera en otra fecha, probablemente los de enero no llegarían a ser los jugadores sino los hinchas. Este mismo patrón se encontró en otras disciplinas como el fútbol y el béisbol.

Aunque Foster asegura que no existe un mes óptimo para nacer, pues todos tienen ventajas y problemas, algunos aseguran que lo más conveniente es tratar de no dar a luz hijos en abril, lo que implicaría tener un tiempo de abstinencia sexual en el mes de agosto. Pero tampoco recomiendan noviembre, pues de los cien asesinos en serie recientes 22 nacieron en este mes. Una buena opción podría ser poner toda la energía sexual en septiembre, un mes que tiene 22 premios Nobel de Paz. Y enero tampoco se puede descartar para concebir, pues los nacidos en septiembre brillan tanto en lo académico como en los deportes.
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