Martes, 21 de octubre de 2014

| 2013/04/27 03:00

El ‘cauchito’ se reinventa

Ante el poco uso del condón en los países superpoblados, Bill Gates, a través de su fundación, decidió lanzar un concurso para inventar un preservativo más placentero.

El diseño del condón Origami es llamativo por sus pliegues, lo cual le permite al usuario ponérselo sin necesidad de desenrollarlo. Como está hecho de silicona bloquea los virus y bacterias mejor que el látex y lo hace más flexible y resistente al movimiento. Foto: Pantherstock / Fotoimagen: www.origamicondoms.com

A finales de marzo pasado la fundación humanitaria Bill & Melinda Gates, que lideran el presidente de Microsoft y su esposa desde mediados de los años noventa, ofreció hasta 1 millón de dólares a quienes envíen las propuestas más innovadoras para crear un nuevo tipo de condón.

Los preservativos actuales, usados en promedio por 750 millones de personas en el mundo, son eficaces pero pueden fallar: se rompen, se deslizan y provocan alergias.

Además no son muy populares entre las parejas, quienes con frecuencia se quejan de su poca sensibilidad. El concurso, por lo tanto, busca una versión que ofrezca mayor placer durante el sexo y que al mismo tiempo proteja con mayor efectividad de ciertas enfermedades.

Desde que apareció en 1918, el condón de látex no ha tenido mayores cambios en su diseño y aunque ha sido de gran ayuda para evitar embarazos y disminuir la tasa de enfermedades de transmisión sexual como el virus del papiloma humano o el sida, es “innegable que la mayoría de los hombres prefieren tener relaciones sexuales sin él”, señala la Fundación Gates. 

Por esa razón, la idea de reinventar este preservativo se ha vuelto una prioridad para dicha entidad, cuya misión de mejorar la salud del mundo incluye un fondo para la lucha contra el sida. La tarea no es fácil pero factible si se tiene en cuenta que hoy la sexualidad humana se conoce más a fondo. Los avances científicos en salud reproductiva, según la entidad, pueden permitir un “nuevo y poco convencional acercamiento” para lograr dicha meta.

Aunque aún faltan varios días para conocer a los ganadores de la convocatoria, algunos concursantes ya han mostrado sus inventos. El más conocido hasta ahora es el condón Origami, inspirado en la técnica japonesa para hacer figuras de papel. Su diseño es llamativo, pues está doblado en pliegues como un acordeón, gracias a lo cual puede ponerse sin necesidad de desenrollarlo.

A diferencia de los actuales condones, este anticonceptivo está hecho de silicona, un material que, según sus creadores, es más seguro que el látex para bloquear los virus y bacterias. Además lo hace más flexible y le permite acomodarse a cualquier tamaño y resistir más la fricción sin romperse. Pero su gran distintivo es que puede ser más placentero que los actuales. 

Esto se debe no solo a que está cubierto por un lubricante que aumenta la sensación sino que su textura rugosa hace que la discusión sobre usarlo sea irrelevante. “Es una experiencia muy parecida al sexo sin condón, al verdadero”, según dijo a SEMANA Daniel Resnic, creador del modelo. Este diseñador empezó a trabajar en el proyecto desde 1994, cuando se enteró de que era seropositivo, posiblemente por un condón roto. Resnic describe su diseño como un híbrido entre juguete sexual y preservativo.

Otra innovación del Origami es su punta. En el diseño convencional hay un pequeño reservorio para el semen pero el de Resnic tiene una pequeña cámara con un ingenioso sistema de bloqueo que permite la entrada de líquidos, que una vez están allí quedan atrapados. 

La marca Origami está trabajando en dos prototipos más. El primero es una evolución del condón femenino, cuya idea original fue lanzada sin éxito en 1992. El segundo es exclusivo para el coito anal, y si pasa el sistema de aprobación de la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés), sería el primero para este tipo de práctica sexual, lo que sería útil para parejas del mismo sexo. 

Cada uno de estos nuevos diseños ha sido creado con el apoyo e investigación clínica de los Institutos Nacionales de la Salud, en Estados Unidos, y actualmente están siendo sometidos a pruebas clínicas. De tener éxito saldr ían a la venta a principios de 2015. 

Resnic es optimista de que este rediseño del preservativo se traducirá en un mayor uso pues ahora el énfasis es incrementar el placer. Y tiene que ser así si quieren cumplir la meta de pasar de 10.000 millones de condones que se vendieron en 2005 a 77.000 millones en 2015.

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