Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1993/01/04 00:00

El demonio del mediodía

Si su marido pasó los 40, se puso a dieta, está haciendo ejercicio y le obsesiona la calvicie, preocupese:le llegó el démon du midi.

El demonio del mediodía

NO TlENE NADA SORPRENDENTE que al pasar los 40, al hombre comiencen a interesarle las dietas, el ejercicio, los tratamientos capilares y la última moda. Sus esposas, felices de ver esta arremetida de vanidad en sus maridos, son las primeras enconseguirle la nutricionista que les diseñe un régimen alimenticio para hacer desaparecer la barriga, en mostrar gran entusiasmo por los partidos de squash que el esposo programa tres veces por semana y en salir a renovarle su guardarropa. Pero a veces la cosa no para ahí. A la balanza, los champús especiales y el deporte de moda se suman otra serie de inclinaciones: generalmente, esta es la edad en la cual los hombres comienzan a desviar la mirada al paso de las jovencitas, y en algunos casos llegan a caer en la tentación de echarse una canita al aire con alguna despampanante niña de 20 años.
Los hombres sufren una profunda transformación al pasar la barrerá de los 40 y acercarse a la de los 50. Se trata de un momento crítico, del punto en el cual se define la frontera que separa el crecimiento emocional y profesional del decaimiento físico. Es el momento de hacer el balance de cuentas de lo que se logró en la vida frente a lo que se había soñado, y como son muy pocos los afortunados que obtienen lo que sueñan, generalmente este proceso desemboca en profundos replanteamientos de sus propias vidas. Muchos concluyen quedeben cambiar de rumbo, y dan giros considerables a su vida laboral, a sus aficiones, a su personalidad, y de paso a su vida sentimental.
LA CRISIS DE LOS 40
La barrera de los 40 es el momento en el cual generalmente los hombres comienzan a notar que el metabolismo ha cambiado. "En realidad, esta transformación se viene gestando desde los 25 años, pero no es sino hasta ese momento que los hombres caen en la cuenta", asegura el doctor Carlos Vargas Cabrera, cirujano y especialista de la Fundación Santa Fe. Sea como sea, para el individuo la aguja de la balanza parece no dar marcha atrás, el estado físico disminuye, la calvicie se ha vuelto inevitable y lo que antes eran un par de kilos de más, se han convertido en barriga.
Todo esto no es más que la simple evidencia de que el paso del tiempo es implacable. La transición entre la juventud y la edad madura ha terminado y su diferencia de los 20 años, ya no se tiene toda la vida por delante.
Pero fuera de constatar los síntomas puramcnte físicos, los hombres suelen además entrar en una profunda crisis emocional, que varían en duración y en intensidad según el individuo. Algunas personas se deprimen, se angustian y los domina una sensación de desasosiego. Pero curiosamente, aunque se trate de un fenómeno común a la mayoría de los hombres, gran parte de ellos atraviesan este período de manera inconsciente, sin caer en la cuenta de que está entrando en una crisis. Generalmente es la esposa quien, tras muchos silencios y cambios de temperamento de su cónyuge, finalmente concluye que algo extraño sucede con su marido.
LAS REACCIONES
La reacción más común en el sexo masculino es la de tratar de tapar el Sol con las manos. En vez de asumirlo, muchos optan por evadir la realidad y, simplemente, se niegan a aceptar que ya no son unos jovencitos y que están entrando en la etapa en que mayores riesgos de salud se presentan. En casi la totalidad de los casos, los hombres tienden a esforzarse por contrarrestalos efectos físicos de los años y por ello es frecuente verlos someterse a rigurosas dietas, realizar complicados programas de ejercicio, renovar su guardarropas y cambiar completamente de look.
Los más osados, y aquellos que a la hora de hacer balances han encontrado serios replanteamientos que hacer para su vida futura, deciden romper con la rutina y realizar aquello con lo que habían soñado. Por ello es frecuente que a esa edad, muchos empleados, después de pensarlo y planearlo durante largo tiempo, decidan renunciar a su cargo y dedicarse a otras actividades. Otros terminan por aburrirse de su vida monótona y tranquíla, encuentran que su actividad es demasiado burguesa y apegada al sistema y finalmente descubren una vena creativa que nadie-ni ellos mismos- conocía. No es raro entonces encontarse con un cuarentón que ha decidido dedicarse a tocar el piano, a la fotografía o la cocina gourmet.
Sin embargo hay quienes no logrann encausar positivamente esa energía de la transisión. "Los menos afortunados, y posiblemente aquellos que menos realizados vieron sus sueños durante los años anteriores a la crisis, presentar un cuadro depresivo igual al que sucede a una gran perdida", afirma el sicólogo Emilio Meluk quien durante años se ha dedicado al estudio del tema. " En este tipo de casos, la depresión y el desasosiego pueden acompañarsen de crisis alcohñolicas, si el sujeto era un bebedor social, e incluso, en el caso de los bebedores consuetudinarios, se puedenn presentar casos serios de alcohólismo".
EL VERDADERO DEMONIO
En ciertos casos los 40 pueden llevar al individuo más allá de la tristeza o del cambio de profesión. Algunos deciden dar un viraje inesperado a su vida, y no propiamente en el plano profesional. Muchos hombres deciden probarse a sí mismos que aún conserva intacta su capacidad de con quista. Se trata de una etapa que los franceses, desde hace varios siglos, han llamado "el demonio del mediodía". Este proceso, también conocido como la "comezón de los 40", es una tendencia universal que se ha intensificado en las últimas generaciones.
En esta etapa de sus vidas, todos los hombres, en mayor o menor medida, comienzan a obsesionarse con las mujeres jóvenes. Pero curiosamente, no es únicamente la ausencia de las estrías o la flacidez que caracterizan a las esposas lo que atrae a estos individuos. Según un estudio realizado por el Colegio de Sicología de la Universidad de Saint Louis en 1.300 hombres cercanos a la cuarentena, existen otras facetas que también comienzan a llamarlesla atención. Un alto porcentaje de los encuestados respondió que uno de los aspectos que más atractivos les parecian en las jovencitas era su piel fresca y lozana, algo distinta de las de sus cónyuges que comienza ya a reflejar los estragos del tiempo.
"Pero aquellos que, además de desviar la mirada ante un cuerpo firme y una piel tersa, sucumben verdaderamente ante el demonio del mediodía, demuestran una clara inquietud porsu virilidad y se preocupan por despertar un deseo que, por cuenta de la rutina conyugal y las relanes sexuales espaciadas o inexistentes, tiende a estar cerca al punto muerto", afirma el doctor Emilio Maluk. Por ello, y nuevamente con el fin de sentirse dinámicos, atractivos y fuertes, muchos hombres se precipita en una nueva juventud, esta vez gracias a sus intentos de vivir un romance. Se lanzan a la conquista de alguna mujer que pueda ofrecerles la frescura y la sorpresa que difícilmente, tras años de convivencia, les proporciona su cónyuge. El blanco de la conquista puede ir desde la secretaria hasta la mejor miga de su espoa, y muchas veces el intento puede no culminar en nada. Al fin y al cabo, una cosa es tener una tentación, y otra muy distinta es poder concretarle. Muchas veces el romance pertenece más a las fantasías que a la realidad.
Los estudios realizados sobre el tema han demostrado que casi todos los hombres experimentan la crisis de la mitad de la vida en mayor o menor intensidad, pero aproximadamente la mitad viven este proceso más en términos existenciales que en líos de faldas. Sin embargo, dentro de la otra mitad sí se presentan este tipo de asuntos. Muchas veces el problema es descubrir lo mal seductor que se es a los 40 y pico, y luego de casi 20 años de haber salido del ruedo.
Pero no se sabe qué es más problemático, si fracasar o "coronar". No es sino que el individuo logre conquistar a una mujer joven para que el conflicto se intensifique. A los cuestionamientos y las dudas existenciales, generalmente vienen a sumarse las exigencias de la jovencita, el conflicto de alejarse de la esposa y de los hijos, y, finalmente, las complicaciones de vivir una historia clandestina.
Las cifras que se han logrado establecer sobre el tema del demonio del mediodía demuestran que cerca del 15 por ciento de los matrimonios no resisten la arremetida de la crisis. En algunos casos el esposo vive un intenso y muchas veces prolongado romance que lo distancia claramente de su cónyuge y de sus hijos. Al cabo de cierto tiempo, dependiendo de la solidez del matrimonio, del grado de comprensión y de amistad que une a los cónyuges, puede presentarse una ruptura definitiva o un regreso a la fidelidad. Pero existen también los casos más radicales, que se calculan en un cinco por ciento, en los cuales el esposo no tarda en abandonar el hogar por una mujer joven y atractiva que le ofrece sensaciones que el tiempo ha ido borrando de la vida matrimonial.
LA HORA DEL ARREPENTIMIENTO
No obstante, no todo son malas noticias para las desafortunadas esposas de los cuarentones en crisis. En mucnos casos, una vez superada la etapa más dura, éstos suelen olvidar la tentación y abandonar el affair para regresar con su esposa. De hecho, no sólo tienden a arrepentirse y a buscar una reconciliación, sino que el período de distanciamiento suele conducir a apreciar más a su cónyuge.
Recientes estudios realizados por la Facultad de Siquiatría de la Universidad de Nantes (Francia) demuestran que, si bien la totalidad de los hombres atraviesa de una o de otra forma por la crisis de los 40, la gran mayoría termina saliendo bien librada. Dentro de esa mayoría, muchos de los que se vieron enredados en amoríos secretos durante su período de adaptación a la nueva vida, tienden a equilibrar la balanza una vez restablecido el matrimonio. Estos hombres suelen disfrutar más su vida, tienden a vivirla con mayor intensidad, se vuelven más hogareños y, generalmente, su carácter se suaviza. Esto demuestra que, si bien el demonio del mediodía es un fenómeno bastante complejo, se trata de algo pasajero y que, como toda crisis, tiene su fin.

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