Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/13/2001 12:00:00 AM

El desmadre

El gran debate moral y político del momento no corre por cuenta de la clonación sino de las células madre. ¿De qué se trata?

Las celulas madre —aquellas que conforman un embrión de 40 días— tienen enfrascados en una acalorada polémica a políticos, instituciones religiosas y científicos. Lo que ha revolcado el avispero es que en las próximas semanas el presidente George W. Bush decidirá si corta o no los fondos oficiales para la investigación debido a los interrogantes éticos que rodean el tema. Pese a que los investigadores ven este manojo de células como la esperanza de vida de muchos seres humanos enfermos los grupos provida manejan el tema de un modo muy similar al del aborto, pues ven los embriones como un ser humano incipiente que merece los mismos derechos de un feto. Teniendo en cuenta otras decisiones tomadas a favor de los grupos provida, muchos piensan que el mandatario muy posiblemente acabará con la financiación de los estudios en este campo.

El gran poder curativo de las células madre —también conocidas como blastocitos— radica en que son la raíz del ser humano. Un embrión de cuatro días puede tener hasta 40 células. Mientras que aquellas localizadas en el exterior se convertirán en la placenta del feto, las internas no tienen aún definida su misión pero poseen el potencial de especializarse en cualquiera de los 220 tipos de células que conforman los distintos tejidos del ser humano, desde corazón, hígado y pulmón hasta el cerebro o piel.

Ahí radica su interés. Las pruebas en animales han confirmado que estas células se multiplican vertiginosamente en el laboratorio y que es posible hacer que se especialicen en neuronas, células pancreáticas, músculo cardíaco o cualquier otra que se necesite. En ratas han sido usadas para regenerar tejido muscular del corazón en aquellas que han sufrido infarto y le han devuelto el movimiento a las que han sufrido derrames cerebrales. Si las cosas funcionan en los humanos de la misma manera que en los animales, los científicos no tienen dudas de que podrían curar enfermedades degenerativas como el Alzheimer, el mal de Parkinson, diabetes, cirrosis, artritis reumatoidea y lograrían proveer de piel a personas con quemaduras de tercer grado.

Hasta el momento la dificultad no era hacerlas crecer en el laboratorio sino controlar su especialización. Pero en diciembre John Gearhart, científico de la Universidad Johns Hopkins, anunció que había llevado a cabo el crecimiento de estas células en 10 tipos diferentes de tejidos especializados, incluyendo las del músculo cardíaco, piel y las células T del sistema inmunológico. Hace un par de semanas el científico confirmó que la cuenta iba en 110. La gran esperanza es que una vez se tengan células de determinado tipo sean inyectadas al órgano afectado para que produzca nuevas y sanas células que lo regeneren.

Pero el corte en los fondos oficiales es un golpe duro para continuar la investigación. No sólo detendría el proceso sino que también dejaría los estudios a compañías privadas que cuentan con recursos propios para ello, lo cual podría no beneficiar a la mayoría de personas pues las privadas ocultan más el conocimiento —y con mayor razón si hay fracasos— que las entidades públicas.

Para evitar toda la polémica los investigadores han empezado a estudiar las células madre de los adultos, que tienen la función de producir más células especializadas en las diferentes partes del cuerpo. Los expertos han descubierto que aquellas células especializadas pueden hacer cambios súbitos en sus funciones. Se ha visto, por ejemplo, que en ratas que han sufrido infarto las células madre de la médula ósea se transforman en células cardíacas y reemplazan el tejido muerto cuando se implantan en el corazón. Lo anterior significa que los seres humanos vendrían con su propio repuesto para cuando el original se dañe o agote. La única desventaja, sin embargo, es que crecen mucho menos rápido y la calidad de ellas no sería tan buena como las de un embrión.

Los científicos piensan que donar estos embriones para investigación es una alternativa más ética que botarlos a la basura, como puede suceder en lo procesos de fertilización in vitro, en los que muchos de ellos sobran pues no todos pueden ser implantados en el útero de la madre. También afirman que esta investigación podría revolucionar la práctica de la medicina. Pero si la investigación sufre un recorte financiero del gobierno de Estados Unidos esas técnicas que mejorarían la vida de muchos tal vez nunca lleguen a ser una realidad.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1825

PORTADA

Venezuela: la calle contra el dictador

Un trino de Santos indigna a Maduro y él amenaza con revelar los secretos del proceso de paz. Invocar el anti-colombianismo no cambia el hecho de que la crisis venezolana está llegando a un punto de inflexión.