Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1985/09/23 00:00

EL DISCRETO ENCANTO DEL ADULTERIO

Muy poco se sabe sobre el adulterio, pero que lo hay, lo hay

EL DISCRETO ENCANTO DEL ADULTERIO

Se piensa en ello como algo excitante: no hay telenovela o soap opera, como la llaman los gringos, que pueda lograr alto rating sin este ingrediente. Mucha literatura, no sólo rosa y barata, se ha escrito en torno del tema. Constituye la materia prima de muchos de los inevitables chistes de las fiestas sociales y escasos motivos rivalizan con él como causa de asesinato y de miseria humana. La realidad es que son muy pocos los que, con la mano en el corazón, pueden asegurar que no lo han cometido. Se trata del adulterio.
Sin embargo, frente a esta realidad, la escasez de información es especialmente evidente. Parece que a Kinsey pionero de las investigaciones en materia de sexualidad, le costó mucho más trabajo conseguir datos sobre infidelidad, que sobre la masturbación o el bestialismo. La gente miente frecuentemente con respecto al espinoso tema de la infidelidad, a pesar de que las relaciones extramatrimoniales han aumentado desde que Kinsey escribió su estudio en 1948, a pesar de que la revolución sexual contribuyó a la disminución de ciertas inhibiciones, de que ha aumentado el indice de separaciones y de divorcios, y de que muchos confiesan, no se sabe si de dientes para afuera, que se han vuelto más abiertos con respecto al sexo.
GATO POR LIEBRE
Muy poco se conoce sobre el adulterio. Algo de lo que se sabe, sin embargo, resultó de un estudio médico adelantado con fines distintos al de investigar el tema, hace cerca de 50 años. Los hallazgos, que no habían sido revelados, se hicieron públicos hace poco y como el médico que hizo la investigación no quiso ser identificado, se llamará Doctor X.
Como lo revela una reciente edición de la revista Discover, el Doctor X realizó un estudio genético de los grupos de sangre humana (que son moléculas adquiridas sólo por herencia), que arrojó resultados inesperados.
Cada ser humano tiene docenas de sustancias del grupo sanguíneo en las células rojas de la sangre, y cada sustancia debe provenir tanto del padre como de la madre. Para su investigación, el Doctor X fue al departamento de obstetricia de un respetable hospital norteamericano, tomó muestras de sangre de mil recién nacidos y de sus padres, identificó los grupos de sangre individuales y luego utilizó los procedimientos establecidos para deducir los patrones de herencia.
Para sorpresa suya, los grupos de sangre revelaron que casi el 10% de los bebés eran producto del adulterio.
Prueba de su ilegitimidad vino del descubrimiento de que ellos tenían uno o más grupos de sangre que hacían falta en los dos supuestos padres.
No podía haber dudas sobre la maternidad, porque las muestras de sangre de los bebés se tomaron tan pronto fueron dados a luz. Un grupo de sangre presente en un bebé, pero ausente en su incuestionable madre sólo, puede haber venido de su padre.
Así, la ausencia de ese grupo de sangre en el esposo de la madre, demostraba claramente que ese bebé había sido engendrado por otro hombre. La verdadera incidencia del sexo adúltero en la investigación del Doctor X, era en realidad mavor al 10%, ya que muchas sustancias del grupo de sangre usadas ahora para pruebas de paternidad no eran conocidas en 1940, y porque las relaciones sexuales no necesariamente conducen a la concepción.
CUESTION DE ESTRATEGIAS
¿Qué es lo que hace a una persona casada decidirse a buscar sexo extramatrimonial o esquivarlo cuando se presenta? El hecho de que los científicos tengan una teoría sobre casi todo no hace extraño que también la tengan sobre el sexo extramatrimonial (SEM). En muchas especies de anima les el SEM no se presenta, porque ellas, en primer lugar, no optan por el "matrimonio". Una hembra en calor de los monos Bárbara (una especie de mono macaco), copula promiscuamente con cada mono macho de la manada en promedio cada 18 minutos. Sin embargo, algunos mamiferos y la mayoría de las especies de pájaros prefieren el "matrimonio". Esto es, un macho y una hembra establecen relaciones duraderas de pareja, para cuidar o criar a su descendencia. Una vez que hay "matrimonio", también hay la posibilidad de lo que los sociobiólogos llaman eufemisticamente la búsqueda de una estrategia reproductiva mixta, o lo que simple y llanamente puede considerarse como sexo dentro y fuera del matrimonio.
Los animales "casados" varian enormemente en el grado de mezcla de su estrategia reproductiva. Así, se sabe que no hay SEM en los gibones, mientras que hay pájaros que incurren en él con regularidad. Las sociedades humanas varían en forma similar. Para explicar toda esta variación, los sociobiólogos han encontrado útil aplicar la teoria del juego, por medio de la cual, la vida es considerada como un concurso evolutivo, cuyos ganadores son aquellos jugadores que dejan el mayor número de descendientes.
El problema para el animal es imaginarse cuál estrategia le da más posibilidades de ganar: la fidelidad rigida la pura promiscuidad o la estrategia mixta. Aparentemente, la mejor estrategia no es la misma para machos y hembras de la misma especie. Esto se debe a dos profundas diferencias en su biología reproductiva el esfuerzo que se requiere, y el riesgo de que "le pongan los cuernos". Para los hombres, el minimo esfuerzo re querido para engendrar es el acto de la copulación, un mínimo gasto de tiempo y energia. El hombre que engendra un bebé un día con una mujer es biológicamente capaz de engendrar otro con otra mujer al dia siguiente. Para las mujeres, el esfuerzo consiste en la copulación, más el embarazo más (a lo largo de la mayoria de la historia) varios años de crianza, es decir un vasto compromiso de tiempo, energía. Un hombre puede tener muchos más hijos que una mujer. Un viajero del siglo XIX que conoció la corte del Nizam de Hyderabad, un polígamo potentado de la India, reporta que cuatro de las mujeres del Nizar dieron a luz en un lapso de ocho días y que nueve nacimientos más se preveían para la siguiente semana. El record de descendencia de un hombre e de 888 hijos, impuesto por el emperador de Marruecos Moulay Ismail, " sediento de sangre", a comienzos del siglo XVIII, mientras que el récord femenino es de 69, impuesto por una moscovita del siglo XVIII que sólo daba a luz mellizos, trillizos y cuádruples.
Pocas mujeres han logrado 20 hijos, una marca fácilmente alcanzada por hombres de sociedades que avalan la poligamia.
Si el objetivo es solamente el de lograr la mayor descendencia, un hombre tiende a ganar mucho más con el SEM o la poligamia que con una sola mujer. En la única sociedad poliándrica de la que se ha podido obtener información, la Tre-ba del Tibet, las mujeres con promedio de dos maridos conciben pocos hijos, no más que las mujeres con un sólo esposo.
En el siglo XVIII, los hombres mormones obtenían grandes ventajas de la poligamia: hombres con una sola mujer tenían un promedio de siete hijos, mientras que hombres con dos o tres mujeres alcanzaban entre 16 y 20, respectivamente. En forma similar, entre el pueblo Temne de Sierra Leona, el promedio de hijos de un hombre aumenta de 1.7 a 7, si el número de mujeres aumenta de uno a 5.
La otra asimetria sexual relevante para la estrategia reproductiva implica la confianza en que alguien es realmente el padre biológico de su descendiente putativo. Un animal al que le han puesto los cuernos, engañado en la crianza de descendientes que no son propiamente suyos, ha perdido el juego (sus genes no han sido transmitidos) en favor de otro jugador, el padre verdadero, cuyos genes si lo han sido. Excluyendo la posibilidad de que los bebés sean cambiados en un hospital, las mujeres no pueden ser engañadas en esta forma. Usualmente ven nacer a sus bebés. Por otra parte, para los machos de especies que practican la fertilización externa, no puede haber "cuernos". Por ejemplo, algunos peces machos observan a la hembra poner los huevos, luego depositan el esperma sobre ellos y los entierran para cuidarlos, seguros de su paternidad. Pero los hombres y otros animales machos que practican la fertilización interna corren un gran riesgo. Todo lo que sabe con seguridad el que puede ser padre, es que si su semen penetra puede eventualmente nacer un descendiente. Sólo la observación de las hembras a lo largo de todo su periodo fértil puede excluir la posibilidad de que el semen de otro macho también haya penetrado y logrado la fertilización.
En el pasado, la sociedad Nayar del sur de la India, tenía una solución extrema para esta simple asimetria.
Las mujeres nayar aceptaban con frecuencia a varios amantes, privando a sus esposos de la seguridad de la paternidad. Para lograr lo mejor de una mala situación, un hombre nayar no vivía con su esposa ni cuidaba de sus hijos. En lugar de eso, vivía con sus hermanas y atendía los hijos de ellas, porque estos sobrinos compartían, con seguridad, algunos de sus genes.
TIN MARIN DE DO...
Teniendo en cuenta estos dos hechos básicos de la asimetría sexual, se pueden examinar algunas estrategias para adrminar cuándo el SEM vale la pena.

PLAN DE JUEGO N°1
El hombre debe buscar siempre el SEM, porque tiene mucho qué ganar y poco qué perder. Si se consideran las tribus cazadoras que prevalecieron en los orígenes de la humanidad, en las cuales las mujeres podian criar solamente un promedio de 4 hijos en toda su vida, sólo por medio de una "cana al aire", el hombre podía aumentar su vida reproductiva en poco tiempo de trabajo. Sin embargo, este juego ignora ciertos costos potenciales: el riesgo de ser descubierto y herido por el hombre de la mujer deseada; el riesgo de que su propia mujer lo deje, y el de que le pongan también los cuernos, mientras él anda "gallinaceando" por fuera. Además, la posibilidad de que sus hijos legítimos sufran por su descuido.
PLAN DE JUEGO N°2
De acuerdo con este plan, el posible Casanova, como un sofisticado inversionista, buscará maximizar sus ganancias y minimizar sus pérdidas procediendo en forma muy cuidadosa para que ni su mujer, ni el marido cornudo descubran el adulterio. El hombre lo suficientemente ingenuo como para desarrollar los planes uno y dos, ignora por completo las estadísticas que indican que por cada encuentro de sexo extramatrimonial de un hombre, hay cerca de un encuentro de sexo extramatrimonial o al menos prematrimonial (SPM) de una mujer. Así, pues, los juegos 1 y 2 no tienen en consideración posibles estrategias femeninas, lo que condena al fracaso cualquier estrategia masculina de este tipo.
PLAN DE JUEGO N°3
Este plan combina una estrategia masculina y una femenina, de tal manera que se benefician las dos partes.
Si para el hombre de una pareja la idea es desarrollar al máximo su potencial reproductivo, ¿qué podría llevar a una mujer al SEM o al SPM? La pregunta confunde a los sociobiólogos tanto como ha confundido a los hombres durante todas las épocas.
Para avanzar en el análisis de este último plan de juego, se necesita información empírica sobre el SEM.
Algunos estudios recientes con pájaros pueden ser en cierta forma ilustrativos, especialmente si se tiene en cuenta la poca confiabilidad de las encuestas con personas. Los científicos no pueden interrogar a los pájaros, claro está, pero eso importa poco, ya que las respuestas de los humanos son generalmente mentiras.
La gran ventaja de esta investigación con aves es que los científicos pueden poner marcas a los pájaros de una colonia, para observar quién hace qué con quién. Los resultados son reveladores: Los pájaros machos intentan mezclar las estrategias, de tal forma que procuran asegurar la paternidad de sus polluelos y, al mismo tiempo, aletear fuera del nido. Las estrategias incluyen: "gallinacear" a hembras sin pareja como "seguro de divorcio"; no quitarle el ojo a la esposa fértil, alimentarla copiosamente y copular con ella con frecuencia, para inducirla a permanecerle fiel durante su ausencia; codiciar a una esposa vecina cuando la suya ya no es fértil.
Sin embargo, estas diligentes aplicaciones del método científico han fallado para aclarar qué ganan, si es que lo hacen, los pájaros con el SEM.
Una respuesta posible se deriva de la observación de las garzas azules, que utilizan el SEM para buscar mejor marido. Otra respuesta la sugieren las gaviotas sin pareja en colonias con déficit de macho: pueden ser fertilizadas en relaciones extramatrimoniales e intentan criar a sus polluelos con la ayuda de otras hembras sin pareja.
Pero las investigaciones con aves tienen una limitación: las hembras parecen no desear el SEM. Por eso, para comprender mejor los papeles más activos en las hembras, debe volverse a los precarios estudios con humanos, por imperfectos que puedan ser. Las pocas investigaciones al respecto parecen revelar que los hombres se muestran más interesados por el SEM que las mujeres; que los hombres están más inclinados a buscar más variedad de parejas; que los motivos que conducen a las mujeres al SEM son fundamentalmente por insatisfacción matrimonial yo el deseo de una nueva y duradera relación; y que los hombres son menos selectivos que las mujeres a la hora de tomar una pareja casual.
"SEM PARA MI, PERO NO PARA TI"
Las actitudes humanas hacia el SEM se revelan en leyes y comportamientos. Algunas de las características hipócritas de las sociedades humanas provienen de dos dificultades fundamentales que enfrentan los hombres en la búsqueda del SEM.
Primero, el hombre que busca una estrategia de reproducción mixta (ERM), está tratando de tener sexo por las dos vías, con su esposa y con las de otros hombres, mientras rechaza el sexo de su mujer con otros hombres. Segundo, hay una base biológica real para la extendida paranoia de los hombres de que les pongan los cuernos.
Las leyes del adulterio dan un claro ejemplo de cómo los hombres han tenido que vérselas con este dilema.
Hasta hace poco, tales leyes existían esencialmente.para asegurar la confianza del hombre en la paternidad de sus hijos, y no para beneficiar a la esposa, y definían el adulterio por el estado conyugal de la mujer, siendo el del hombre irrelevante. El SEM de una mujer casada es generalmente considerado como una ofensa para el esposo, quien queda facultado para causar perjuicios, frecuentemente revancha violenta, o aún para pedir el divorcio. El SEM en un hombre casado no se considera una ofensa contra la mujer. Si su compañera de adulterio es casada, la ofensa es nuevamente contra el esposo. Si no lo es, contra su padre o hermanos (porque su valor como futura novia se reduce). Todo esto, a pesar de que en la legislación de muchos países se consagra la igualdad de los sexos.
Ninguna ley penal contra la infidelidad masculina existió hasta el estatuto francés de 1810, y éste solamente prohibía al hombre casado tener una concubina en su casa contra los deseos de su esposa. Aún hoy las cortes en EE.UU. y en Inglaterra (el atenuante ya no se contempla en la legislación colombiana), con frecuencia reducen un caso de homicidio a homicidio sin premeditación, alegando "ira e intenso dolor", para favocer al esposo que mata a la esposa adúltera o a su amante cogido infraganti.
Tal vez el sistema más elaborado para conservar la confianza en la paternidad,fue el mantenido por los emperadores de la China, especialmente durante la dinsatía T'ang (618-907).
Un grupo de damas de la Corte llevaba registro de la menstruación de cada una de las esposas y concubinas del emperador, de tal manera que él podía mantener relaciones sexuales en un día probable para la fertilización.
Las fechas de estas relaciones también eran registradas y conmemoradas con un anillo de plata en la pierna izquierda de la mujer.
La preocupación por la paternidad continúa. En algunas culturas implica limitar el acceso sexual a las mujeres (que pueden tener un alto precio si se entregan como vírgenes). Las mujeres deben ser "chaperoneadas" o aún mantenerse bajo virtual arresto en sus casas. El mismo objetivo está subrayado en el código de "amor y verguenza" extendido en los países del Mediterráneo, según el cual es válido "el SEM para mí, pero no para ti". Medidas más fuertes implican la salvaje mutilación eufemística y engañosamente llamada circuncisión femenina. Esta consiste en la extirpación del clítoris o de gran parte de los genitales externos femeninos para reducir su interés en el sexo, conyugal o de otro tipo. Los hombres hicieron otras contribuciones mecánicas como los cinturones de castidad y se inventaron la infibulación--la sutura de los labios mayores para impedir la copulación--. Una mujer infibulada puede ser desinfibulada para el parto o para la reinseminación después de la destetada de cada hijo. Y puede volver a ser infibulada cuando el esposo salga para un largo viaje. La circuncisión femenina y la infibulación se practican todavía en 23 paises, desde Africa, a través de Arabia, hasta Indonesia.
Cuando todo esto falla, el asesinato está al alcance como último recurso. Los celos sexuales son una de las causas más comunes de homicidio.
Usualmente, el asesino es el esposo y la víctima su esposa adúltera o el amante, aunque también se da que la amante mate al esposo. Hasta que la formación de Estados centrales creó ejércitos con sobrados motivos para el combate, los celos sexuales fueron en la historia causa de guerra. Fue la seducción de París a Helena, la esposa de Menelao, la que provocó la guerra de Troya. En Nueva Guinea, actualmente, sólo las disputas sobre la propiedad de cerdos rivalizan con el sexo como detonantes de la guerra.
Las leyes del adulterio asimétrico y todos los otros medios para asegurar la paternidad, sirven como formas para que los hombres transmitan sus genes. Como lo ilustran estudios sobre los simios, unas de las tácticas usadas por los hombres son compartidas por algunos animales incluyendo el asesinato por celos, infanticidio, violación, rapto, guerra intergrupal y el adulterio mismo. Algunas serpientes, gusanos e insectos machos logran el mismo resultado que los infibuladores humanos obstruyendo la vagina de las hembras después de haber copulado con ellas.
Los sociobiólogos habían logrado éxito considerable al establecer diferencias de las estrategias sexuales en las especies animales. Ya no se cuestiona que la selección natural determina una evolución del comportamiento animal, lo mismo que de su anatomía, con el propósito de maximizar el número de su descendencia.
Pero ninguna teoría ha causado tan agria división entre los biólogos contemporáneos que aquella que sugiere que la selección natural ha moldeado a su imagen y semejanza el comportamiento social humano.

Como cualquiera otra ciencia, la sociobiología está abierta al abuso. A la gente nunca le han faltado pretextos, científicos o de otro tipo, para justificar la opresión o el asesinato de otros. Aún la teoría de la evolución darwiniana ha sido exprimida hasta el fin. Las explicaciones sociobiológicas de la sexualidad humana son vistas algunas veces como la búsqueda de una justificación del abuso de los hombres sobre las mujeres, y son análogas a las justificaciones biológicas propuestas para defender toda clase de racismos. En la crítica de la sociobiologia obran dos temores: que una base evolutiva para comportamientos atroces parecería justificarlos, y que una base genética para explicar el comportamiento implicaría la futilidad de los intentos de un cambio.
Pero ni los temores garantizan una condena de la sociobiologia. Se puede intentar comprender cómo surge algo, independientemente de que se lo considere admirable o abominable. Los hombres no son simplemente esclavos de las características desarrolladas, ni aún de las genéticamente adquiridas. En resumen, el hombre ha evolucionado como otros animales, entre otras cosas, para ganar un sencillo juego: el de dejar tantos descendientes como sea posible.
Pero también es cierto, como dice el refrán, que puede hacer de su capa un sayo y que, a pesar del legado de esa estrategia, enfatizado generalmente por la religión, no necesariamente tiene SEM para aumentar su potencial reproductivo, ni su objetivo en la vida es ser un "superpadre". Pero que pone cuernos, pone cuernos. Según un estudio realizado a finales de los años 70 por los doctores Anthony Pietropinto y Jacqueline Simenauer el 45% de los hombres casados, divorciados y viudos había practicado relaciones extramatrimoniales.
PICANDO EL ANZUELO
Un personaje de Bernard Shaw decía una vez: "La virtud consiste no en abstenerse del vicio, sino en no desearlo". Medidos por este rasero, pocos hombres son realmente virtuosos. Todos tienen su talón de Aquiles y muy pocos son los que tienen el valor de poner los pies en polvorosa ante una tentación vestida de mujer y olorosa a perfume. Sólo un hombre de cada seis se considera inmune a la tentación y quienes se sienten susceptibles de ser tentados, sostienen que tendrían SEM, provocados por situaciones internas del hogar, como resultado de una sexualidad deficiente o de peleas.
Los casados citan la mala sexualidad en casa como principal provocadora del engaño (32%), mientras que los diversos grupos de los no casados piensan que una mujer excepcionalmente atractiva serla la amenaza más fuerte.
Dado que más del 50% de los hombres reconocen que podrían caer en la tentación del SEM por varias razones y que el 52% de los menores de 30 años reconocen que han sido infieles, puede preverse que el SEM en los varones, no necesariamente va a reducirse con el tiempo. Y no sólo eso, sino que actualmente las mujeres caen cada vez más en "la tentación". Por una u otra razón, pero que caen, caen.
El adulterio, independientemente de a quién o para qué sirva, o de quien lo cometa, se ha convertido, a pesar de ciertas enfermedades amenazadoras, en un "juego" que aumenta gracias a ese discreto encanto que lo rodea.

ADULTERIO Y LITERATURA
Tres grandes mitos trágicos de la antiguedad están basados en el adulterio. Helena, "la mujer de muchos hombres", como la llamaba Esquilo fue la causante de la guerra de Troya.
Raptada por Alejandro del propio lecho de su esposo Menelao, rey de Esparta, pasó a ser el prototipo de la adúltera. Sin embargo, en la "Odisea", Homero pone en su boca palabras de arrepentimiento: "Prorrumpieron las troyanas en fuertes sollozos, y a mí el pecho se me llenaba de júbilo porque yo sentía en mi corazón el deseo de volver a mi casa y deploraba el error en que me había puesto Afrodita cuando me condujo allá, lejos de mi patria, y hube de abandonar a mi hija, el tálamo y un marido que a nadie le cede en inteligencia y gallardía". Los remordimientos y el abandono de los hijos, elementos dramáticos, serán frecuentes en la literatura de adulterio. Clitemnestra es, por su parte, la adúltera terrible: traiciona a Agamenón viviendo con Egisto en su propio palacio de Argos, y al regresar aquél triunfante de la guerra de Troya, lo asesina con su concubino en la bañera. En las historias literarias sobre el adulterio, será frecuente la connivencia de los amantes para dar muerte al marido engañado. Finalmente, otra figura dramática: Fedra, la esposa ejemplar que sucumbe a los atractivos de un amante más joven, en este caso Hipólito, hijo de su esposo Teseo.
Eurípides hace de Fedra una mujer atormentada por los remordimientos, víctima del conflicto entre el alma enamorada y el deseo de fidelidad otro tópico de la literatua adulterina.
Estos tres prototipos esenciales reaparecerán en una u otra forma en las grandes novelas sobre el tenía: se escriben en el siglo XIX, que es cuando el adulterio adquiere un tratamiento de primer orden en literatura. La atmósfera falsamente puritana de la época victoriana y de la burguesía del Segundo Imperio hizo posible este fenómeno. Tener amantes, ser adúltero, era algo aceptado, siempre que se hiciera con discreción y no trascendiera al marco social. Todo bien, mientras no hubiera escándalo.
La célebre "Madame Bovary" (1857) de Gustave Flaubert, ha sido señalada como pieza clave de la novela moderna, en el límite entre el romanticismo y el realismo. Es, también, la gran novela del adulterio. Mario Vargas Llosa, profundo admirador y conocedor del libro, resume asi en "La orgia perpetua" las motivaciones de Emma Bovary: "El desánimo, el desasosiego que, poco a poco, convierten a Emma en úna adúltera, son consecuencias de su frustración matrimonial y ésta frustración es principalmente erótica.
El temperamento ardiente de Emma no tiene un compañero a su altura en el agente de sanidad y esas insuficientes noches de amor precipitan su caída. En cambio, a Charles (el marido) le ocurre lo contrario. Esa mujer bellay refinada lo contenta de tal modo, a él que aspira a tan poco en ese campo que, paradójicamente, anula en él toda inquietud, toda ambición: lo tiene todo, para qué quiere más. Su felicidad sexual explica en buena parte su ceguera, su conformismo, su pertinaz mediocridad" Todo ello explica la reacción de Madame Bovary después del primer encuentro amoroso: "Al verse en el espejo se asombró de su rostro. Nuhcc había tenido los ojos tan grandes, tan negros, tan sobremanera profundos.
Transfigurábala un cierto toque sutil que se extendía por toda su persona.
"¡ Tengo un amante! ¡ Tengo un amante!" se repetía. Esta idea la deleitaba como si sientiera el surgir de una nueva pubertad. Iba a gozar, por fin, esos goces amorosos, esa desusada felicidad que tuvo por inasequibles. Penetraba en un paraje maravilloso, donde todo sería pasión, éxtasis, delirio; una azul inmensidad la circundaba; las cumbres del sentimiento resplandecían, senoreadas por su imaginación, y el cotidiano vivir ofrecíase a lo lejos, en lo profundo, en la sombra, entre las vertientes de aquellas alturas".
La otra gran adúltera del siglo es "Ana Karenina" (1857-77), de León Tolstoi. Su medio no es la burguesía provinciana, como en el caso de Bovary, sino la aristocracia. De su marido, un alto funcionario, pensaba lo siguiente: "A pesar de todo es bueno, honesto, leal y digno de admiración". Pero una voz secreta le decía que no podía amar a este hombre "¿Por qué se destacan tanto sus orejas? Será porque le han cortado el cabello demasiado corto"'. Primero lucha por no dejarse arrastrar por su pasión hacia el conde Vronski, un joven brillante y superficial. Pero después, traiciona al marido y abandona a su hijo para seguir a su amante al extranjero. La incomprensión, la inestabilidad, la lucha contra los prejuicios la van debilitando. Llega la desilusion: "Mientras mi amor se hace cada día más egóísta y apasionado, el suyo se va apagando poco a poco.
Por esa razón no nos entendemos. Y no existe un remedio para esta siluación. El lo es todo para mí, quiero que se entregue a mí totalmente, pero no hace más que rehuirme. Hasta el momento de nuestra unión, íbamos uno al lado del otro. Ahora caminamos en sentido inverso.. ". Ana Karenina decide finalmente "librarse del tedio". Y termina arrojándose debajo de las ruedas del tren en que iba a regresar a casa.
"La regenta" (1884) del español Leopoldo Alas ("Clarin") y "El primo Basilio" (1878) del portugués J.M. Eca de Queiroz, desarrollan también el tema del tedio conyugal y el adulterio en un medio pequeño burgués, más o menos en la linea de "Madame Bovary" . Pero en " La regenta" se introduce la pasión sacrílega del clérigo Fermín de Pas por doña Ana Ozores, lo que permite al autor dar relieve al misticismo religioso con que la protagonista disfraza su pasión por el cura y ahondar más en las repercusiones morales del arrepentimiento.
De todas maneras, las novelas adulterinas del siglo XIX siempre terminaron en tragedia. Sólo un autor contemporáneo podía permitirse una aproximación humoristica y desprovista de posiciones moralizantes: Jorge Amado, el escritor brasileño, con "Doña Flor y sus dos maridos" (1966), en la que en tono de farsa se da forma al adulterio puramente "mental". Doña Flor añora a Vadinho, su primer marido, un hombre atractivo, sensual, descomplicado y timador. El doctor Teodoro, su segundo esposo, mucho mayor, la adora, pero resulta demasiado melódico.
("La cama y el gozo del cuerpo, los miércoles y los sábados, con bis y dulce afecto", dice el autor). Vadinho regresa del mundo de los muertos para requerir a Doña Flor. Ella resiste, mujer virtuosa, pero termina cediendo: "¡Ah, Vadinho!, si tú tenías hambre y sed, ¿ qué decir de mí, sostenida en un régimen escaso y soso, sin sal y sin azúcar, casta esposa de un marido respetador y sobrio? ¿ Que me importa lo que digan en la calle y la ciudad; mi nombre digno, mi honra de casada?, ¿qué me importan?". Y el final, por una vez, es feliz: Doña Flor va por la calle, del brazo del doctor Teodoro y al lado del fantasma de Vadinho, desnudo: "Del brazo del marido, sonréía mansamente Doña Flor: ¡ah! esa mania de Vadinho, de ir por la calle tocándole los pechos los cuadriles, revoloteando en torno a ella como si fuese la brisa de la mañana. De esta limpia mañana de domingo, en la que Doña Flor va de paseo, feliz de la vida, satisfecha con sus dos amores".
EN COLOMBIA: DEL ADULTERIO QUE?
JAVIER SANIM Sacerdote jesuita, director de Estudios Políticos de la Universidad Javeriana.
SEMANA: ¿Cuál es la posición de la Iglesia frente al adulterio?
J.S.: Yo considero que cuando la persona llega a una madurez en el amor, lo expresa a través de la pareja monogámica. El matrimonio, de acuerdo con la doctrina cristiana, es un acto indisoluble. Por esto así la sociedad haya sufrido muchas muta ciones en todos los aspectos, la doctrina no puede variar cada vez que se dan cambios sociales. Si hoy en día están de moda las relaciones extramatrimoniales, la doctrina las condena con la misma vehemencia con que lo ha hecho desde siempre.
S.: De acuerdo con estos cambios sociales ¿se han encontrado los sacerdotes con situaciones nuevas, por ejemplo con el hecho de que ahora hay más mujeres infieles?
J.S.: Bueno, esa es una situación lógica ya que la mujer antes se quedaba en su casa. Hoy en día trabaja, estudia y ya no vive de lo que le da el marido sino que tiene como él obligaciones materiales que la hacen mas independiente. Este nuevo papel la lleva a conocer otros hombres, y en algunos momentos puede encontrarse frente a situaciones de peligro en su relación de pareja. Casi siempre, la mujer sale airosa de estas pruebas, porque es más madura que el hombre. No es su costumbre vivir "aventurillas". Cuando decide ser infiel es porque piensa que ya todo está terminado con su esposo. Nuestra posición no puede ser otra que la de orientarlas y la de tratar de hacer un trabajo conjunto (esposo-esposa), para salvar a ese hoga de la crisis.
S.: ¿ Y si ya no se puede hacer nada, no le parece injusto obligar a dos personas que ya no se quieren y que inclusive, se agreden, para que sigan viviendo juntas?
J.S.: Bueno, si ya no pueden vivir juntas, que se separen, pero la Iglesia no acepta ni aceptará el divorcio. Toda relación por fuera del vínculo matrimonial es condenada. Pero no hay que ponerse tan dramáticos. Yo pienso que las parejas que llegan a estas situaciones es porque no han evitado que su relación caiga en la monotonía porque no han reflexionado sobre sus problemas y no los han encarado.
LUZ HELENA SANCHEZ. Médica fundudora de la Casa de la Mujer, catedrática de la Universidad Javeriana.
SEMANA. ¿Qué opina del adulterio?
L.H.S.: La infidelidad, un concepto derivado de la sociedad humana, se da en el marco

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