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| 7/2/1990 12:00:00 AM

EL DISCRETO ENCANTO...

¿En qué consiste ese halo seductor y fascinante que se llama "glamour" y que es privilegio de unos pocos?

Así como no todo lo que brilla es oro, no todas las personas atractivas son glamourosas. Ese halo de seducción y fascinación, con el que muchos quisieran ser asociados, es un privilegio de unos cuantos. Y al parecer, para adquirirlo no basta con matricularse en una de las tantas academias que hoy proliferan. Pero ¿ en qué consiste esa misteriosa cualidad que tratan por todos los medios de conseguir tanto las reinas como los políticos, pasando por los amantes del mundanal ruido social? ¿ En qué radica ese halo misterioso que hace la diferencia entre la notoriedad y el anonimato ? ¿ Y qué lo diferencia de lo que pudiera llamarse una buena apariencia? "Es algo que se reconoce inmediatamente y que se impone por encima de otras cualidades. Una combinación de encanto físico con una manera de ser y de comportarse agradables", dice la especialista Lena Pinzón."Es una cualidad integral: manera de vestirse, actuar y desempeñarse social y profesionalmente", concluye la analista de imagen Diana Neira.
Para empezar, hay que decir que si bien las mujeres glamourosas son con frecuencia bellas e invariablemente proyectan el efecto de belleza, no todas las mujeres bellas son glamourosas." Es algo mas que etiqueta y belleza. Es una especie de encantamiento que alguien produce en los demas", señala Hélida Pacheco, directora de una escuela de modelaje." La mujer glamourosa es la que logra que las otras la imiten", sentencia el estilista Javier Murillo. En cuanto a los hombres, al decir de los especialistas, demasiada perfección atenta contra el glamour. Un ejemplo muy claro de ello son Bo Derek y George Hamilton. Básicamente bellos: nariz perfecta, pómulos pronunciados, boca seductora, cuerpo flexible y armonioso... pero definitivamente no son glamourosos ¿ Por qué ?
"El glamour es algo que irradia desde el interior de la persona", asegura el fotógrafo Hernan Díaz. Por eso tal vez es más fácil identificar quién no lo es. No basta tener estilo o encanto, características que tiene, por ejemplo, la Reina Sofía de España, a quien definitivamente no se la puede considerar glamourosa. Pero tampoco es glamour esa belleza directa y sin sombras tipo Jacklyn Smith. Esas tres condiciones las posee también en abundancia Kim Bassinger, quien no es precisamente considerada glamourosa. Mientras que Paloma Picasso, Catherine Deneuve y la princesa Carolina de Mónaco sí lo son definitivamente. Lo mismo que Sofía Loren, aún con su enorme boca y su nariz poco clásica. Ellas dejan un efecto de asombro y quitan la respiración cuando aparecen.
El diccionario lo define como" magia, encantamiento, hechizo". En otras palabras, algo inventado para deslumbrar, pero también para encubrir. La esencia del glamour es la sensación de que uno esta viendo sólo la punta del iceberg o, como algún observador agudo anota: "Las personas glamourosas tienen la habilidad para aparecer enigmáticas sin tener necesariamente mucho qué ocultar". En el mismo sentido, si un glamouroso dice al desgaire algo trivial, el sentimiento que queda es que ha dejado escapar sólo un poquito de esa intensa y misteriosa vida que se oculta tras la fachada. No es que los glamourosos sean necesariamente mentirosos o económicos con la verdad, lo que sucede es que conocen el valor del silencio. Consciente o inconscientemente, ocultan o encubren mucho de su intimidad, aparecen como impredecibles. Todos quieren saber qué hay del lado oculto de la luna.
En general se ve a los glamourosos dotados de poder, capaces de sacar reservas desconocidas, de doblegar al más fuerte de los mortales, de su camino en la vida pase lo que pasare. En este sentido compiten con las mujeres con aire felino, que encarnan la esencia de lo sexy -estilo Amparo Grisales- también paralizan el tráfico y quitan la respiración a la concurrencia, pero no siempre pueden definirse como glamourosas. El glamour es más sutil. Ellas poseen un halo tan fuerte, que se convierten en iconos. Esta clase de mujer está caracterizada por la Marlene Dietrich de "El angel azul". Y esa imagen proyecta su sombra durante décadas. Marilyn Monroe, ahora mas mítica que trágica, se convirtió en una diosa perfumada con cortes de adoradores. Al decir de los especialistas, la fuerza de esa imagen es tan fuerte, que lo que la persona haga o diga se vuelve irrelevante frente al símbolo. Nunca nadie le creyó a Marlene Dietrich cuando decía que, en el fondo de su corazón, era una simple ama de casa que se sentía feliz limpiando la cocina o batiendo la masa de un ponqué. Esas cosas tan prosaicas atentan contra la imagen creada.
Algunas profesiones son también glamourosas, especialmente aquellas que la imaginación permite asociar con lo exótico y el lujo, el peligro o la aventura: el explorador, la actriz, el espía, el piloto, el jugador de polo, la cantante de ópera. Por contraste, los políticos, muchos de los cuales buscan con desesperación ser glamourosos, escasamente lo son. O no lo son del todo. Principalmente porque, en política, se corre el riesgo de que un aire de misterio se traduzca en falta de franqueza. Ser enigmático se con vierte entonces en un arma de doble filo. En realidad, muy pocas personalidades tienen la fuerza para poder combinar las dos cosas. Al parecer, el unico líder mundial con glamour es John F. Kennedy. Y a nivel nacional no se puede negar que Carlos Pizarro y Luis Carlos Galan poseían también ese particular encanto. En la actualidad, Benazir Bhutto, quien con su tradicional sari insinúa un estilo personal, parece ser el único gobernante que brilla con luz propia.

¿ Pero el glamour es algo innato o se adquiere? Las opiniones estan divididas. Para unos es"angel", "carisma" y "algo con lo que se nace". Para otros es algo que se puede adquirir, aunque los especialistas aceptan que llevan ventaja quienes nacen con esa cualidad. La especialista Lena Pinzón señala:" El glamour no es tan superficial como la gente cree y está directamente relacionado con la clase. Una mujer que puede llevar con la misma gracia una sudadera o un vestido de Valentino. Muchas personas tienen esta sensibilidad innata y saben lo que les conviene, otras pueden adquirirlo a través de una asesoría. Pero el glamour no solo se refiere a la estética o a la manera de comportarse, también tiene una parte sicológica que hace que la personalidad se proyecte. Y si uno logra que una persona se sienta segura, es algo que le sirve en cualquier actividad en la vida". Hélida Pacheco asegura también que el glamour es algo que se puede aprender."No es como la pintura, que si no se tiene talento de nada sirve la técnica. Es un conglomerado de cualidades que no sólo incluye el comportamiento o la etiqueta sino tambien cultura y personalidad". Un ejemplo de ello es el caso de la princesa Diana. Como parte de su trabajo, representar a su país de la mejor manera posible y convertir cualquier evento público en un cuento de hadas para quienes asisten, en los últimos diez años ha pasado de ser una joven bonita a una mujer bella, elegante y glamourosa. En otras palabras, hay quienes tienen la materia prima y lo logran. También es el caso de James Dean, cuya ruda personalidad hizo glamourosa la rebeldía para una generación.
Existen también recursos para lograr un efecto glamouroso. Ciertas prendas, por ejemplo. Una mujer bella puede verse muy bien con una sudadera en su día de descanso, pero la glamourosa prefiere usar una camisa de hombre, de algodón. Claro que, según los especialistas, en esto del glamour hay que ir con cuidado, pues si se hace mucho esfuerzo por lograrlo lo que sucede es que se entra en la línea del "fuera de lugar". Es ante todo buen gusto", dice Lena Pinzón." La elegancia no es tan compleja como parece. Es ante todo naturalidad". El estilista Javier Murillo agrega: " Glamourosa es la mujer que usa algo pero se olvida que lo lleva puesto. Lo luce por naturaleza. Tiene mucho que ver con la seguridad. Aunque se puede adquirir, en este caso es más fingido, y el que sabe de esto lo nota inmediatamente. La mujer glamourosa sabe lo que tiene pero no lo ostenta y así no sea físicamente perfecta, logra que las otras la imiten". En resumen, para usar una frase cliché. el glamour no está tanto en lo que se usa, sino en el cómo se usa. Los glamourosos no andan con los hombros caídos, ni se echan en los asientos, tampoco se comen las uñas. Caminan con garbo, los estómagos planos, la cara en alto, orgullosos de sí mismos pero sin arrogancia ni ostentación. Mantenerse en forma es sin duda uno de los pilares del glamour.
Algunos materiales, colores y texturas son glamourosos por tradición: el terciopelo negro, crepé de China muselina, satín blanco. cachemir. .."Las telas pesadas no lo son tanto ,- dice la diseñadora Merceditas Baquero De Francisco- sino los materiales etéreos con algo de brillo. Aunque hay que decir que el "resplandor" generalmente surge de la persona que lo lleva". También ciertos accesorios pueden llamarse glamourosos, las pañoletas de Hermés, la gamuza en tonos pálidos, el oro o las perlas -a pesar del atentado que representa la era de Bárbara Bush con su collar de fantasía-, y los anteojos oscuros elegantes... Pero el dinero para adquirirlos nada tiene que ver con el estilo personal que todos los glamourosos poseen en abundancia y que está por encima de los millones que muchos gasten para buscarlo. Una mujer glamourosa puede darse el lujo de usar un espléndido anillo de esmeralda con unos blue jeans y verse a las mil maravillas, como también usar algo tan común y corriente como una garbardina y volverla símbolo de glamour, que fue lo que hizo Humphrey Bogart en" Casa blanca".
Para aquellos que seriamente quieren ser glamourosos, los especialistas sostienen que el primer requisito es la autoestima. No es glamourosa, no puede serlo, una persona que no se sienta de alguna manera "especial". Esta sensación de ser un individuo único, combinada con la confianza que deriva del autoconocimiento, realza todo. Desde la percepción hasta el gusto. Tener glamour es poseer la habilidad de llamar la atención e incluso de crear controversia sin proponérselo, porque como se dice en hípica, "siempre hay una nube de polvo detrás del más veloz" .

10 REGLAS DE ORO
1. Permanecer en casa el mayor tiempo posible. Es difícil ser glamouroso si se asiste a todos los cocteles o se sale a la ciclovía. Es posible serlo al borde de una playa, pero a condición de que sea la Costa Azul.
2. Los glamourosos son muy discretos con su vida privada. Apenas si admiten uno o dos amigos cercanos. Raramente tienen un gran círculo de confidentes.
3. Las personas glamourosas usan colores unidos y ropa fina. Y estar a la moda no es necesariamente un requisito. Los glamourosos tienen un estilo propio, saben lo que les queda bien y lo usan, aunque no sea el último alarido. Es mas, no es glamouroso estar a la ultima moda. Pero siempre se ven elegantes y están adecuadamente vestidos para la ocasión. En una comida formal, donde priman los vistosos trajes drapeados con lentejuelas y brillantes, nada más glamouroso que un elegante y bien cortado vestido negro.
4. No hay nada menos glamouroso que una cartera, especialmente en la noche. Tener siempre las manos libres, es clave para desenvolverse bien.
5. La mujer que usa pestañina hasta el punto de que podría partir nueces con un parpadeo, lo mismo que la que oculta su piel tras espesas capas de base, yerra el tiro.Hay cierta nitidez y transparencia asociada al glamour.
6. La estupidez o la estrechez de criterio no son nada glamourosas. Los glamourosos dan la sensación de inteligencia, de estar al día con lo que está sucediendo, de estar informados, de leer (especialmente novelas y poesía). Si todo eso falla, hay que recurrir al silencio tras una enigmática sonrisa.
7. La ansiedad está fuera de onda en lo que se refiere al glamour Una expresión de preocupación o una pizca de estrés, lo borran de un tajo.
8. Los glamourosos sonríen, no explotan en carcajadas. Y cuando ríen deslumbran y hacen subir grados en las escalas de Richter a la concurrencia.
9. En lo que a licor se refiere, nada menos glamouroso que pasarse de tragos.
10. Y por último, para ser glamouroso hay que crecer. Nada que pertenezca al glamour se puede alcanzar antes de los 25 años.
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