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| 1/6/2018 10:15:00 PM

¡Este año sí!

Llega enero, pero el entusiasmo por cumplir los propósitos dura poco más de un mes. ¿Cómo lograr encauzarlos exitosamente durante todo 2018?

Este año mi meta es no seguir subiendo de peso”, asegura a sus amigos de oficina Vicente Pachón, un contador de 29 años. “Yo quiero hacer el viaje de mis sueños a Tailandia y dejar de fumar”, agrega Dalia González, una abogada de 36. Propósitos como estos abundan en todo los rincones del mundo a principios de enero. Sin embargo, con el paso de los meses, la cantidad de personas que los mantienen va bajando dramáticamente.

Uno de los estudios más precisos hechos sobre el tema demuestra que el 25 por ciento de las personas no logran cumplir sus propósitos ni siquiera durante el mes de enero. El informe, realizado por la Universidad de Scranton, Pensilvania, en 1989, prueba que, por ejemplo, aquellos que prometen dejar de comer tanto dulce en el año nuevo, sucumben fácilmente antes del 8 de enero. Y en vez de mantenerse firmes, prefieren darse ‘palmaditas en la espalda’ pensando en que aún quedan 11 meses más para cumplir las metas.

Pero casi ninguno las retoma: el 40 por ciento renuncia luego de 6 meses, y para cuando termina el año solo el 8 por ciento aún tiene sus propósitos vigentes. Richard Wiseman, psicólogo y autor de otra investigación sobre el tema, encontró resultados parecidos: asegura que en total, “no más del 12 por ciento de las personas consiguen lograr lo que se proponen al terminar el año”.

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¿Por qué resulta tan difícil sostener los propósitos de Año Nuevo? De acuerdo con los datos recolectados por la Universidad de Scranton, eso tiene mucho que ver con la falta de autocontrol, el exceso de estrés y las emociones negativas. Aunque no todo está perdido. Expertos aseguran que con un poco más de determinación y organización es posible lograrlo. La recomendación principal es tomar con calma las decisiones. “Hay que pensar en propósitos que realmente aporten algo al proyecto de vida; y, sobre todo, reconocer que las metas requieren trabajo duro y no se van a cumplir por arte de magia”, explica Andrés Lazzo, psicólogo de la Universidad Javeriana.

Esto aconsejan los expertos para encauzar los propósitos y no sucumbir en el intento:

Menos es más

El entusiasmo de la gente suele desbordarse en el año nuevo. Por eso, en este punto resulta importante no caer en la exageración. Aunque está bien creerse capaz de lograrlo todo, Lazzo explica que no ayuda plantearse más de 3 metas a la vez. “El ritual de las 12 uvas nos tiene acostumbrados a que debemos pedir 12 deseos, y bajo esa idea, las personas quieren lograr muchas cosas. Sin embargo, resulta más coherente limitarse a 3”, asegura. El argumento es obvio: un año es un lapso limitado, y entre el trabajo, la familia y cualquier imprevisto, puede que no quede espacio para lograr 12 propósitos. ¿La solución? Priorizar las 3 metas más importantes y enfocarse en ellas.

Realismo: esa es la cuestión

Suele ocurrir que muchas personas se ponen metas demasiado utópicas e idealistas y, por lo tanto, inalcanzables. “Voy a bajar 3 kilos en un mes”, “Quiero ir a Rusia 2018”, “Este año encuentro el amor mi vida”. Este tipo de objetivos son un error fatal, explica Lazzo. “Es imposible que si, por ejemplo, no se tiene estado físico y no hay un hábito de ir al gimnasio desde hace 6 años, a punta de dieta extrema una persona va a perder 3 kilos en un mes”, agrega. Con ello, lo único que se puede conseguir es lastimarse, dañar la salud o tirar muy rápido la toalla.

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Más que dejar de plantearse grandes propósitos, Lazzo recomienda aprender a descomponerlos en pasos más pequeños que permitan demostrar los avances cada día o cada mes. “Si tenemos la meta de comprar una casa, lo mejor es plantearse ahorrar el 20 por ciento de la cuota inicial de enero a marzo. Así, cuando llegue el día, vamos a sentir la satisfacción de haberlo logrado. Pero si solo nos planteamos ‘comprarla’, seguramente no vamos a ver resultados por lo menos en un año. No vamos a tener el aliciente de que está progresando y lo vamos a abandonar”, explica.

Crear hábitos

Los individuos también pierden la motivación por alcanzar sus resoluciones de Año Nuevo, cuando no son capaces de establecer metas concretas y crear hábitos que ayuden a cumplirlas. “Este año quiero ser feliz”, pero ¿qué acciones poner en práctica para lograrlo? Según el psicólogo norteamericano Steven C. Hayes, para sacar adelante un proyecto hay que crear hábitos. En ese orden, recomienda “ser claros, concretos y específicos”. No se trata de decir “voy a bajar de peso”, ni “voy a inscribirme al gimnasio”, sino “voy a ir cuatro veces a la semana a clases de rumba de siete a nueve de la mañana”. Según él, “Las tareas fiscalizables impiden que nos hagamos trampas a nosotros mismos”, concluye.

El autocontrol

Quizá el mayor de los obstáculos para cumplir los propósitos es la falta de autocontrol. “Los humanos son notoriamente malos para resistir la tentación, sobre todo si están ocupados, cansados ??o estresados”, explica el periodista David Desteno en un reciente artículo en The New York Times. Sin embargo, expertos de la Universidad de Stanford demostraron, en un experimento realizado en los años sesenta y setenta, que la paciencia y el autocontrol podrían tener la clave para cumplir los planes a futuro. La prueba, que consistía en poner a elegir a un grupo de niños entre comer un dulce en ese momento o esperar para obtener dos, demostró que los que esperaron y ejercieron más autocontrol tuvieron más éxito en su vida adulta.

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En otras palabras: aprender a autocontrolarse puede ayudar a desarrollar la habilidad de cumplir las metas en prácticamente todos los aspectos de la vida. No comer una torta de chocolate aumenta la motivación y confianza para seguir una dieta saludable. Funciona como el efecto bola de nieve: crece a medida que aumenta la velocidad y va rodando cuesta abajo. ¡Pero ojo! También es un recurso finito si se cae en la exageración. “Alguien que se resiste a comer una rosquilla para el desayuno, por ejemplo, puede ceder a la tentación de una galleta después, en la tarde. Cada pequeña demostración de autocontrol a lo largo del día termina agotando las reservas limitadas”, explica Marco A. Palma, investigador del comportamiento humano en la Universidad Texas A & M en el portal Mail Online.

Hacer un registro

Está comprobada la ventaja de llevar un registro de las metas: facilita tomar decisiones acertadas, reduce la ansiedad y, sobre todo, ayuda a no olvidar los propósitos. Según Lazzo, “es fundamental tener una ayuda visual que nos recuerde todo el tiempo por lo que estamos trabajando”. ¿Por qué? Es muy simple: tener a la mano o a la vista una agenda, un afiche en la pared o una lista para ir tachando los progresos ayuda a organizar los asuntos pendientes y a estar más conectados con el tiempo que tenemos y las acciones que necesitamos emprender para llevarlas a cabo. “Esto permitirá manejar el tiempo y el calendario y asegurará un éxito más probable de todos los proyectos”, concluye Lazzo.

Introspección

Según Lazzo, con más frecuencia de lo que parece la gente suele dejarse llevar por las metas típicas y no por lo que realmente necesita y puede aportarle algo a su vida. “A veces, por las fechas especiales, la gente cae en el error de seguir propósitos importantes para todos como adelgazar o pasar más tiempo con la familia, pero eso puede no estar orientado a servir al proyecto de vida de cada uno”. En este sentido, es fundamental hacer una introspección. ¿Qué aporta más, invertir en un carro, en un viaje o en estudiar una maestría?

Para Lazzo, un buen ejercicio sería plantearse las tres metas del año por áreas: una para el trabajo, otra para la familia y otra personal. Siempre según los intereses personales o en lo que la persona sienta que le hace falta invertir más energía. “Si yo en 2017 puse energía en el trabajo y descuidé a mis amigos, puedo necesitar dedicarles más tiempo a ellos, para fortalecer la amistad y lograr que todas las áreas de mi vida estén en equilibrio. Y preguntarme, ¿qué quiero mejorar realmente en 2018?”.

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