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| 1/11/1999 12:00:00 AM

EL ESLABON PERDIDO

Científicos hallan en Suráfrica el más completo esqueleto del que podría ser el más antiguo ancestro del 'homo sapiens' jamás descubierto.

Hace cuatro años Ron Clarke, un paleoantropólogo de la Universidad de Witwatersrand, Suráfrica, encontró una serie de huesos del pie y del tobillo de un ejemplar antecesor al homo sapiens. Este año, excavando en una cueva de Sterkfontein, cerca de Johannesburgo, el mismo investigador descubrió otros restos parecidos. Esta vez se trataba de las extremidades, el torso y el cráneo _con mandíbula y dientes intactos_ de lo que parecía ser un predecesor del hombre. Cuando llegó a su laboratorio y juntó las piezas no lo podía creer. Eran del mismo espécimen. La excitación por el hallazgo no se hizo esperar. El científico convocó a una rueda de prensa el miércoles de la semana pasada en la cual explicó con júbilo las dimensiones de su hallazgo: el más completo y más antiguo esqueleto de un australopitecus, uno de los antepasados del hombre, también conocido como hombre mono. Es aún más viejo y completo que Lucy, la famosa australopitecus que vivió hace 3,2 millones de años y que fue descubierta en 1974 en Etiopía.
Aunque todavía no se ha confirmado su especie, el científico cree que también corresponde al australopitecus africanus, que probablemente vivió hace 3,6 millones de años en el sur de ese continente. Se cree que este individuo cayó en un hoyo de unos 15 metros de profundidad. Se presume que murió por el golpe o por falta de aire y comida. Con el tiempo formaciones de roca caliza cerraron el hoyo y provocaron que sus restos se incrustaran entre las piedras. Media 1,30 metros de estatura y probablemente vivía en un área rodeada de árboles.
El entusiasmo de los científicos con el hallazgo radica en que el esqueleto podrá aclarar cómo fue el proceso de evolución de la locomoción humana. Los paleontólogos han debatido durante años si los ancestros del hombre vivieron en árboles después de que se separaran de los ancestros de chimpancés y gorilas. Hay evidencia de caminar erguido en fósiles homínidos de hace por lo menos cuatro millones de años, es decir, entre uno y tres millones de años después de que se produjera esa división. También existe evidencia de que el australopitecus, uno de los primeros hombres mono, ya era bípedo. Mirados a simple vista, sin embargo, los rasgos del nuevo esqueleto sugieren que esta especie también era capaz de colgarse y columpiarse en los árboles como lo hace un chimpancé. Esta habilidad se ponía en práctica cuando el hombre mono se veía amenazado.
Una vez que los huesos puedan ser sacados de la roca _un proceso que tomará por lo menos un año_ los expertos sabrán si el australopitecus podía columpiarse en los árboles. Si su dedo gordo del pie es largo y está muy bien articulado significa que los humanos, a medida que evolucionaron de los monos, caminaban erectos pero al mismo tiempo podía vivir en los árboles.
Para la comunidad científica el descubrimiento ha sido tan importante como lo fue encontrar el cráneo del niño Taung, en 1925 en Suráfrica, el cual originó la categoría australopitecus, establecida para clasificar aquellos predecesores del hombre con cerebro pequeño.
Los expertos piensan que puede pertenecer a la especie afarensis, aunque no descartan que sea la africanus, que vivió en el sur de Africa. Pero también podría tratarse de una nueva especie. " Es posible que este espécimen pueda explicar el origen del hombre, pero aún sería prematuro asegurarlo", explicó el feliz antropólogo. Lo que sí es seguro es que el descubrimiento del esqueleto ayudará a entender mejor uno de los más intrigantes misterios de la humanidad.
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