Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/15/2014 3:00:00 AM

El éxito se hereda

Un controversial libro afirma que la capacidad de triunfar se transmite por generaciones en las familias. Su autor explica por qué.

Muchos científicos han intentado descifrar qué pueden tener los grandes empresarios, las celebridades y los profesionales del derecho y la medicina para destacarse. Unos afirman que nacieron con las habilidades necesarias y otros que lo aprendieron en un entorno favorable. Pero según Gregory Clark, profesor de Economía de la Universidad de California, el éxito de una persona está determinado en gran medida por los padres y los ancestros. Su investigación señala que las cualidades que hacen exitosa a una persona son muy predecibles a partir de su linaje o la historia de su familia.

El autor concluyó esto luego de examinar los apellidos más comunes en varios países como Suecia, Inglaterra, Estados Unidos, Japón, China, India y Chile, y medir su influencia durante diferentes periodos históricos en los últimos ocho siglos. Consignó sus hallazgos en el libro The Son Also Rises: Surnames and the History of Social Mobility, publicado en febrero pasado. Clark encontró, incluso, que en Estados Unidos, país que se precia de ser la tierra de las oportunidades, las familias exitosas, no solo aquellas que tienen riqueza sino también influencia cultural y social, se mantienen vigentes por lo menos durante 15 generaciones, es decir, hasta 450 años. Este hallazgo llevó al autor a afirmar que, al contrario de lo que se creía, la movilidad social o la facilidad con la que una persona sube o baja en la escala social es muy lenta y casi no ha variado durante el último milenio, a pesar de los importantes movimientos sociales que pretenden acabar con la desigualdad en el mundo, y así como el mayor acceso a la educación y la participación de las mujeres.

Según Clark, la movilidad social está fuertemente ligada con la competencia social y este rasgo se hereda. Pero padres, abuelos y tatarabuelos transmiten dicha superioridad de generación en generación de dos maneras. En primer lugar la herencia genética, de la cual depende más del 50 por ciento del estatus social de una persona. De hecho, varios estudios han demostrado que la influencia del ADN es muy importante para determinar el éxito. El más reciente, realizado por miembros del Instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres, con una población de más de 5.400 gemelos, demostró que el rendimiento escolar de los jóvenes de 16 años en el Reino Unido depende aproximadamente en un 60 por ciento de los genes. “Los patrones de herencia observados son consistentes con la teoría que señala a la naturaleza como el mayor determinador de los resultados sociales de cada individuo”, dijo Clark a SEMANA.

La otra manera es la influencia que ejerce el ambiente familiar, pues no se puede negar que hay factores culturales que pesan sobre este poder adquirido. De esa forma, un rasgo heredado puede cambiar sustancialmente con el paso del tiempo según el contexto donde crezca el individuo. Las personas que nacen en una familia culta adquieren muchos conocimientos que los hacen sobresalir por encima de los demás. Hay múltiples casos de empresarios exitosos, líderes mundiales y artistas que señalan como claves para su formación las conversaciones que sostenían con sus familiares en la biblioteca de la casa o durante las comidas. “Si la transmisión biológica fuera lo más importante, entonces los grupos de elite jamás hubieran resultado de adoptar ciertos rasgos culturales”, afirma Clark. A esto se debe que muchas costumbres y ritos religiosos no hayan cambiado a lo largo del tiempo.

Muchos aseguran que el coeficiente intelectual (CI), que en teoría mide la inteligencia innata en las personas, puede determinar las posibilidades de éxito. Sin embargo, un estudio realizado con más de 1.500 niños por Lewis Terman, psicólogo de la Universidad de Stanford, demostró que los que tienen un mayor CI no son los más exitosos, pues todo puede cambiar según el nivel de educación y el entorno en el que crezcan. Esto quiere decir que la inteligencia “no es suficiente. Un buen ejemplo de ello es la lectura. Así alguien esté genéticamente predispuesto a aprender a leer fácilmente, nunca podrá hacerlo a menos de que esté rodeado de libros”, dijo a SEMANA Nicholas Shakeshaft, quien lideró el estudio del King’s College.

En efecto, las experiencias que vive una persona en la primera infancia (0-6 años) son esenciales para medir sus posibilidades de convertirse en una persona exitosa. Por eso los niños que crecen en hogares de bajos recursos tienen menos oportunidades porque desde pequeños presentan problemas de nutrición y salud y tienen serias trabas estructurales para acceder a la educación.

Aunque la teoría de Clark ha llamado la atención de la prensa mundial, también ha recibido críticas. Algunos expertos señalan que nadie llega lejos sin coraje ni perseverancia. Las personas valientes son más exitosas y esto se debe en gran parte a que tienen motivación y autocontrol. Ese autocontrol requiere de un impulso interno: la fuerza de voluntad, una cualidad que pocos creen tener, pero que cualquiera puede desarrollar y convertir en su mejor aliada. Estas fortalezas del carácter, como las llama Ryan N. Niemiec, doctor en Psicología y director del VIA Institute on Character, son las vías esenciales para lograr el éxito. “Hay numerosos ejemplos de campeones olímpicos, grandes músicos y empresarios que han logrado sus hazañas por medio del uso correcto de estas fortalezas”, dijo a esta revista.

Clark está de acuerdo con esa idea. Pero según sus hallazgos el impulso para dar el máximo en cualquier actividad, el talento para salir a flote y la habilidad para superar los obstáculos están también en los genes. Varios estudios hechos con niños adoptados en Estados Unidos y en países escandinavos han demostrado esta noción de que la competencia social se transmite genéticamente. Según estos trabajos, las posibilidades de prosperar en la vida dependen en su mayoría de los padres biológicos.

Por eso Clark dice que el mayor hallazgo de su libro es haber comprobado que si bien el camino para obtener éxito obedece a una combinación de inteligencia, coraje, dedicación y suerte, se puede presagiar quiénes poseen esas cualidades según el árbol genealógico. Aunque la sociedad ha progresado en muchos aspectos, las personas todavía no tienen las mismas oportunidades para desarrollarse. “Si podemos predecir los resultados según los apellidos, sería bueno volver a examinar si la distribución del ingreso en cada sociedad es la mejor. De esa manera habrá menos desigualdad y aumentarán las oportunidades para triunfar”, concluye.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.