Viernes, 20 de enero de 2017

| 2004/02/29 00:00

El fin del mundo

Una reciente teoría conocida como Big Rip señala que una fuerza poderosa provocará la explosión del universo.

El fin del mundo

No lo dice el Apocalipsis. Lo dicen los astrónomos: "Polvo eres y en quark te convertirás". Eso es lo que sucederá el día del juicio final cósmico, dentro de unos 22 mil millones de años, tiempo apenas prudencial para que todos se arrepientan de sus pecados.

La causa de este colapso es una fuerza conocida como energía oscura, concepto que, junto con el de materia oscura, los astrónomos manejan para explicar extraños comportamientos del cosmos. La destrucción comenzará 1.000 millones de años antes del fin definitivo, tal como lo explica el gráfico.

Esta teoría se conoce como Big Rip (el gran desgarre) y aunque existen muchos científicos que todavía no se la creen, la hipótesis está empezando a tomar fuerza dentro de sectores de la comunidad científica internacional. Es una propuesta alternativa a las otras dos hipótesis que ya se conocían: que el universo sufrirá un colapso al detener su expansión y contraerse de nuevo, o que se expandirá para siempre hasta alcanzar un estado infinitamente diluido.

La energía oscura es uno de los temas más estudiados por el astrónomo Robert Caldwell, científico de la Universidad de

Dartmouth, en New Hampshire, Estados Unidos, y abanderado de esta hipótesis. Él encontró esta teoría cuando observaba cómo colapsaba la materia bajo su propio peso. Notó que cuando había mucha energía, en lugar de colapsar la materia explotaba. Las teorías convencionales establecen que la aceleración del universo es constante. Aceleración constante significa que, por ejemplo, un carro por cada 500 metros de recorrido aumenta su velocidad, por ejemplo, en cinco kilómetros por hora. Recientes observaciones de los cuerpos celestes más lejanos indican que este se está expandiendo, con una aceleración que en lugar de ser constante está creciendo. Los astrónomos suponen que la energía oscura es una fuerza que obliga a la materia a alejarse entre sí.

Pero según la hipótesis de Caldwell, la extraña energía oscura crecerá y se volverá cada vez más poderosa. En el ejemplo del carro, es como si este acelerara más por cada kilómetro recorrido, luego por cada 100 metros y luego por cada metro. Tarde o temprano, el motor de este carro volará en pedazos. Lo mismo sucede en el universo. Esta energía provocará la expansión del espacio hasta extremos inimaginables, al punto que no será posible observar las estrellas como se hace hoy. Si ese ritmo de aceleración aumentara se afectaría la gravedad que mantiene los objetos macroscópicos juntos. Aún las fuerzas nucleares que unen los objetos en el mundo subatómico no lograrían hacerlo más. "La expansión llega a ser tan rápida que desgarra todos los objetos", explicó el experto. "Desgarra los planetas y los sistemas solares y eventual mente toda la materia".

Si Caldwell tiene la razón, su teoría sería revolucionaria pues traería a un escenario posible temas que hasta ahora se han considerado ciencia ficción, como los viajes a través del tiempo, ya que esta energía es tan intensa que podría mantener abiertos los agujeros de gusano, posibles túneles o rajaduras del espacio-tiempo que se cierran tan rápido que hoy no es posible percatar su existencia. "Eso se sabrá muy pronto", dice. Su equipo de científicos adelanta mediciones que le permitirán confirmar que existe la energía y que está causando los efectos destructivos en el universo.

Las futuras generaciones no tendrán de qué preocuparse. Para el día en que la tierra explote, de acuerdo con las predicciones de Caldwell, es posible que la raza humana ya no exista si se tiene en cuenta que el Sol, la estrella que mantiene la vida en el planeta, habrá desaparecido unos 17.000 millones de años antes del día del fin del universo.

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