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| 4/13/2003 12:00:00 AM

El futuro del pasado

La exposición de los dibujos de un artista de los años 50 muestra la visión que se tenía en aquella época sobre el siglo XXI.

Casas que tienen la facultad de flotar en el aire como si fueran planetas orbitando alrededor del sol; ciudades con grandes rascacielos y autopistas circulares de gran altura; sistemas de transporte masivo que en lugar de utilizar rieles se desplazan a gran velocidad por medio de un cable aéreo; vehículos voladores familiares y el cielo inundado de naves que recuerdan los dirigibles anteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Aunque la anterior parezca la descripción de un paisaje futurista en verdad se trata de imágenes del pasado. Fueron hechas en 1950 por A.C. Radebaugh, un ilustrador cuyo nombre no le dice nada a nadie pero que fue uno de los más importantes dibujantes de avisos publicitarios entre 1930 y 1950 y que utilizaba la técnica del aerógrafo. Sus trabajos sirvieron de portada a revistas como Motor y Fortune y fue el encargado de hacer avisos para compañías como Coca-Cola, Chrysler y Dodge. Cuando la fotografía empezó a invadir ese campo él y otros de sus colegas fueron desplazados poco a poco por artistas de la nueva técnica. En medio del olvido Radebaugh continuó haciendo ilustraciones en las que mostraba su propia visión del futuro. Era una mirada mucho más positiva que la de otros autores, como George Orwell o Ray Bradbury, que alertaban sobre el peligro de una humanidad esclavizada por las máquinas. Las ideas de Radebaugh más bien se acercan a la visión de Julio Verne en la que el hombre, a través de la ciencia y la tecnología, está en capacidad de garantizar el bienestar de la humanidad. En 1974, cuando murió en la pobreza absoluta, el nombre de Radebaugh había sido olvidado por completo.

El encargado de volverlo a sacar a la luz fue Todd Kimmel, curador del Lost Highways Archives and Research Library, una entidad sin ánimo de lucro que explora la historia de los camperos y antiguas casas de remolque que fueron protagonistas de la fiebre de acampar en los años 20 y 30 en Estados Unidos. En una de sus constantes búsquedas este historiador se encontró con el laboratorio de un fotógrafo de Filadelfia, a quien le compró una voluminosa colección de negativos de gran formato. Dentro de éstos encontraron unos 25 que correspondían a ilustraciones futuristas firmadas por un tal Radebaugh. Kimmel en seguida comenzó a investigar más sobre este desconocido del cual, curiosamente, ya tenía en su colección una portada. Consciente de que se trataba no sólo de obras de un gran artista sino del testimonio gráfico de toda una generación sobre la época actual, Kimmel decidió organizar una muestra para el público. Después de meses de investigación y trabajo la exposición Radebaugh 'The future we were promised' ('El futuro que nos prometieron') fue inaugurada hace pocos días en el museo de esta fundación en Filadelfia y estará abierta hasta agosto.

En las 16 ilustraciones de Radebaugh se refleja un futuro inspirado en la estética y las posibilidades tecnológicas de los años 40 y 50. Desde las formas redondeadas de los automóviles de esa época, los estándares de la moda (sombreros, faldas a la rodilla) hasta los medios existentes en aquel entonces: rollos de cine en vez de videocintas o DVD, aparatos de gran tamaño propios de la era anterior a la revolución de los transistores y los microchips.

Sus imágenes hoy día pueden parecer ingenuas y buena parte de éstas jamás se hicieron realidad. Sin embargo, desde su estética incrustada en los años 40, algunas de sus visiones reflejan que Radebaugh era un adelantado a su época.
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