Sábado, 20 de septiembre de 2014

| 2013/02/09 18:00

El hombre biónico

Científicos crearon un prototipo muy parecido a un humano con un 70 por ciento de órganos artificiales.

Bertolt Meyer y Rex parecen gemelos. Este psicólogo usó su cara para hacer la reproducción en 3D del rostro de este robot, construido para mostrar cuán lejos ha llegado la ciencia en la fabricación de prótesis y órganos artificiales. Foto: AFP

Quienes en los años setenta se maravillaron con Steve Austin, el personaje de la serie de televisión El hombre nuclear, quedaron boquiabiertos ante Rex. Este es el nombre de un robot cuyo cuerpo está hecho en un 70 por ciento de extremidades y órganos artificiales donados por más de 18 grupos científicos de diferentes laboratorios del mundo. De manera similar al personaje de la serie, costó un millón de dólares, mide 1,98 metros y fue dado a conocer la semana pasada en el Museo de la Ciencia en Londres. El grupo de robótica Shadow lo construyó para demostrar hasta dónde ha llegado la tecnología para producir partes del cuerpo humano que en un futuro serán usadas por personas discapacitadas.

La cara de Rex fue moldeada gracias a técnicas de impresión en 3D a partir de la de Bertolt Meyer, un psicólogo suizo que nació sin un brazo y ha usado una prótesis toda su vida. Por interés propio, Meyer ha buscado desde hace mucho tiempo la tecnología biónica. “Hace seis años no sucedía mucho en este campo, pero de pronto observé una explosión innovativa”, dijo a los medios. Rich Walker, director de Shadow, señaló que se sorprendió con todos los órganos que pudieron encontrar.?Meyer será el presentador del especial de televisión Who Am I, que busca mostrar al público los avances de la ciencia en este campo y para el cual fue construido Rex. 

Este seudohombre tiene corazón, riñones y páncreas que funcionan con baterías y su bazo puede detectar infecciones. También tiene pulmones, hígado, vejiga, oídos, traquea y arterias artificiales que transportan sangre sintética. Un microchip interpreta imágenes y funciona como un ojo rudimentario. Usa prótesis de caderas, rodillas, pies y manos que rutinariamente se colocan en pacientes.

Sin embargo, aún le falta el sistema digestivo pues aunque unos grupos de científicos trabajan en un estómago, dichos prototipos aún son muy grandes. Tampoco tiene cerebro, tal vez el órgano más complicado de reproducir, pero sí cuenta con un programa de inteligencia artificial que le permite sostener una conversación básica. 

A pesar de este gran avance, Steven Hsiao, del Hospital Johns Hopkins, de Baltimore, Estados Unidos, cree que aún falta recorrer un largo trecho para que la ciencia pueda reemplazar un órgano de la manera en que lo muestran en las películas. “Tenemos motores que pueden levantar cosas, pero todavía no imitan la destreza de una mano”, dice. Para eso se necesita estudiar más cómo funciona la información sensorial en el cuerpo humano.

Rex tendrá un año agitado. Estará en exhibición hasta marzo, luego viajará a Washington donde se presentará en el Instituto Smithsoniano. Después regresará a Londres donde el equipo de Shadow lo desarmará, porque su vida, como la de los humanos, no será eterna.

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