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| 5/20/2013 12:00:00 AM

El hombre que revivió en su funeral en Zimbabue

Su familia y amigos creyeron que había muerto de una enfermedad crónica, pero estaba vivo y coleando.

Un grupo de dolientes se llevó una sorpresa, cuando los pies de Brighton Dama Zanthe comenzaron a moverse mientras caminaban tras su ataúd. El pasado 14 de mayo el diario británico Daily Telegraph reportó que el hombre de 34 años no recordaba haber “muerto” ni “resucitado” luego de recuperar la memoria en un hospital cerca a la capital de Zimbabue.

Lot Gaka, uno de los asistentes del funeral, afirmó: “Fui el primero en darse cuenta de que las piernas (de Zanthe) se estaban moviendo mientras hacía la fila para ver su cuerpo. Estaba impactado. Le quité las sábanas y de inmediato llamamos una ambulancia. Es un milagro. La gente todavía no lo puede creer”.

¿Milagro?

Es una fortuna que Zanthe se haya recuperado justo a tiempo, pero no fue tan milagroso. Las historias de personas que despiertan luego de creerse muertas son más comunes de lo que se piensa, especialmente en regiones donde es difícil acceder a la medicina moderna. La conciencia no desaparece inmediatamente después de que el corazón deja de latir, por esto alguien que parece muerto puede no estarlo.

Las historias de personas que se presumían muertas pero que despiertan poco antes, o incluso después de ser enterradas, han rondado por siglos. El miedo de ser enterrado vivo obsesionó a muchos en la era victoriana, tanto que algunos ataúdes estaban equipados con tubos y equipos que conducían a la superficie para alertar a los cuidadores de los cementerios en caso de que el muerto “despertara”.

Siglos atrás los médicos usaban una variedad de métodos para determinar la muerte, desde sostener un espejo bajo la nariz de la persona para detectar la humedad que produce su respiración, hasta chuzarle los ojos con agujas. Estas medidas, por lo general, eran suficientes, sin embargo, a veces los signos vitales son muy superficiales para ser detectados, y esto aplica aún en la actualidad. Los aparatos son falibles y los médicos, humanos.

“Otra oportunidad”

Dama Zanthe había tenido problemas de salud y fue colocado en un ataúd un día antes de su sepelio. Sus familiares y amigos estaban devastados, lo envolvieron en sábanas y lo llevaron a la morgue donde lo prepararon para su funeral. Zanthe fue trasladado a un hospital en la ciudad de Gweru donde estuvo con soporte vital por dos días. 

El hombre le contó al diario Chronicle que “todo lo puede contar mejor la gente que fue a mi casa y a mi funeral. No sé lo que pasó, sólo recuerdo estar en cuidados intensivos en el hospital”.

Luego de pasar cuatro días hospitalizado, afirmó: “Ya me siento bien. No sé qué fue lo que pasó, sólo recuerdo haber estado en cuidados intensivos. Me dieron otra oportunidad”.
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