Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/09/24 00:00

Las emociones negativas tienen un lado positivo

Un psicólogo británico explica en su nuevo libro que la ira, la ansiedad y la tristeza pueden servir mucho en la vida diaria si se manejan con inteligencia.

Las emociones negativas tienen un lado positivo

La vida está llena de emociones positivas y negativas pero en la práctica hay una desigualdad enorme entre ellas. La sociedad promueve a los cuatro vientos las primeras, como la felicidad, la gratitud y la compasión, mientras demoniza las segundas, como la tristeza, la ira, la ansiedad y la culpa. En ese contexto, la gente siempre ha buscado suprimir las negativas, porque las asocia con conductas violentas y las considera una especie de caldo de cultivo para desarrollar enfermedades mortales, como han revelado estudios científicos. Para el psicólogo británico Tim Lomas esa clasificación es errada. En su nuevo libro El poder de las emociones negativas afirma que estas no son tan malas como parecen. Más aún, dice que son indispensables para alcanzar el bienestar y la prosperidad.

Lomas, experto en psicología positiva, analiza minuciosamente en su libro las emociones negativas y demuestra el valor de cada una, basado en evidencia científica. Aunque admite que son poco placenteras, asegura que pueden ser “potencialmente útiles y, en consecuencia, ‘positivas’ si se experimentan en dosis moderadas y se aprovechan con sagacidad”, dijo el autor a SEMANA. El libro, por lo tanto, ofrece claves para sacar ventajas de este tipo de emociones que por lo general traen consigo información sobre aspectos que no están marchando bien en la vida. Lo importante es captar esos mensajes y transformar lo negativo en una fuerza que ayude a construir una vida más placentera. Esto es lo que dice el autor sobre cada una.

1 Tristeza

Este sentimiento puede presentarse de varias maneras y de forma recurrente. Lomas dice que normalmente las personas sienten profunda tristeza cuando pierden a algún ser querido o también ante la desaparición de un objeto muy preciado. Sin embargo, el dolor emocional que ocasiona la tristeza tiene un efecto protector, pues esas circunstancias adversas le permiten a la persona fortalecerse, sanar sus heridas y tomar el impulso necesario para salir adelante. Los neurobiólogos la asocian con la hibernación pues así como algunos animales se protegen de la dureza del invierno, la tristeza puede funcionar de la misma forma que un exfoliante limpia y rejuvenece la piel. Además, “ayuda a evaluar mejor a las personas y hacerles ver con mayor realismo las cosas. Por eso el llanto puede servir de catarsis”, dice el autor. La tristeza puede encaminar la vida de una persona hacia nuevos y prósperos rumbos, así como mejorar sus probabilidades de felicidad a largo plazo.

2 Ira

Esta emoción primitiva, que por lo general produce reacciones violentas, resulta de eventos cotidianos como el tráfico pesado de la ciudad o de cosas más graves como haber sufrido algún tipo de maltrato. Lomas menciona en su libro dos tipos de ira para cada uno de esos escenarios. La primera tiene que ver con la impaciencia que ocasiona estar atrapado en un trancón, algo ante lo cual el afectado no puede hacer nada. En ese contexto la ira es un desperdicio de energía. La segunda está relacionada con cosas más delicadas como una traición amorosa y en dichas situaciones sí se justifica sentirla, pues sirve como mecanismo de defensa para rechazar esa injusticia. Aunque varios estudios dicen que es mucho peor reprimir esta energía que expresarla, Lomas recomienda hacerlo con precaución y autocontrol pues solo una delgada línea separa al poder constructivo del destructivo de la ira. Pero algunas investigaciones han demostrado que en sus justas proporciones esta emoción puede ayudar a mejorar las relaciones interpersonales. “Hay que saber aprovecharla para cambiar y no para agredir al otro. Enojarse puede servir para tomar fuerza y motivarnos a enfrentar con valentía los problemas”, afirma el autor.

3 Ansiedad

Es normal estar ansioso. Si bien puede resultar desagradable en algunas ocasiones, en otras tantas demuestra que una persona se preocupa por probarse a sí misma en diferentes contextos y trazar metas en el camino. Es, por lo tanto, muy útil para aprender y superarse. Para Lomas es un detector de riesgos interno que le ha permitido al ser humano evolucionar, estar alerta ante el peligro y eliminar las amenazas de su entorno. El autor cita el ejemplo del astronauta Chris Hadfield, que en su autobiografía cuenta cómo la Nasa pone a prueba a su tripulación para que sepan reaccionar ante cualquier emergencia. Hadfield es, de hecho, un defensor de las ventajas que ofrece pensar negativamente. Según él, permite saber enfrentar y solucionar cualquier problema no solo en el espacio sino en la vida diaria. “Sentir ansiedad no debe ser visto como una falla sino como una forma de salir de la zona de confort. Es mucho mejor estar preocupados que ser complacientes”, concluye Lomas.

4 Aburrimiento

Hay muchas historias de grandes artistas y científicos a quienes les vino a la cabeza su gran obra o hallazgo en medio de un profundo aburrimiento. El tedio, por fastidioso que parezca, puede ser una puerta de entrada para la creatividad y la autotrascendencia. De hecho, la neurociencia está corroborando poco a poco sus virtudes. Al parecer cuando la mente está divagando y no tiene una tarea fija, el subconsciente es capaz de establecer nuevas conexiones e incluso de resolver viejos problemas. Lomas encontró una investigación del científico Marcus Raichle quien descubrió la red neuronal por defecto (RND), un conjunto de regiones del cerebro que colaboran entre sí y que podrían ser responsables de gran parte de las actividades de la mente mientras está en reposo. Varios neurocientíficos afirman que el aburrimiento juega un papel crucial en el despertar de la RND. Por eso es importante tener momentos de total inactividad, sin celulares ni televisión ni libros. El cerebro lo agradecerá, pues aumentará “la creatividad y la innovación”, dice Lomas.

5 Soledad

Hay una gran paradoja en torno a la soledad, según Lomas. Si bien las personas odian sentirse solas, al mismo tiempo admiten que en ocasiones necesitan alejarse de todos. Pero una cosa es ser solitarios y otra la soledad. Los momentos de estar solos son valiosos porque permiten la autointrospección y relajación. “Se necesita de esos oasis de calma en los que es posible retirarnos del mundo exterior y de la interacción con los demás para sentir paz”, afirma Lomas. En este tema recomienda el equilibrio: no aislarse del mundo, pero sí aprender a no depender de los demás para estar satisfechos. De hecho, esta es una buena forma para ganar autonomía y fortalecerse para enfrentar cualquier adversidad. Además brinda mayor claridad sobre las cosas y mejorar la calidad de vida.

6 Culpa

Este sentimiento surge cuando alguien cree que se equivocó o pudo haber hecho mejor las cosas. Aunque es una emoción que la mayoría de las veces amarga a cualquiera y puede provocar acciones y pensamientos autodestructivos, en ocasiones es posible sacarle provecho. Lomas afirma que la gente puede usar la culpa para convertirse en mejores personas. “Es la oportunidad para reflexionar y aprender de los errores. De esa manera se encuentra la motivación para crecer y desarrollarnos”, señala el experto. La clave está en no excederse y castigarse por cualquier error. Nadie está exento de equivocarse, dice, y lo importante es transformar esta emoción “en arrepentimiento y compasión, lo cual es muy positivo”, concluye Lomas.

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