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| 12/2/1996 12:00:00 AM

EL MUNDANAL RUIDO

Por cuenta de los decibeles quetienen que soportar, los bogotanosestán al borde de la sordera o la locura.

Si despues de ocho horas de trabajo se siente como si la jornada hubiera sido de 12 o más horas no es que se esté volviendo viejo. Si en medio de la noche sufre taquicardia no es por culpa del sobregiro en el banco. Si su esposo lereclama por su permanente irritabilidad, no es que sufra de menopausia precoz. Es el ruido de la ciudad. El sonido ambiental de Bogotá ha llegado a volúmenes tan alarmantes que los habitantes de la capital están al borde de un ataque de nervios.En todas las ciudades existe un ruido ambiental natural, producto de las actividades cotidianas, que los ambientalistas llaman sonido background, que mientras en la noche es casi imperceptible va aumentando a medida que la ciudad despierta hasta convertirse en un rumor permanente. En la congestionada Bogotá, sin embargo, ese ruido está disparado y lejos de catalogarse como un rumor más bien suena como un rugido que tiene a los capitalinos al borde de la sordera y la locura. Según los expertos, el volumen de Bogotá sobrepasa con creces los decibeles permitidos, y esos decibeles están afectando la salud de sus habitantes.Varios estudios de medición realizados en el último año han dado resultados tan alarmantes que los directivos del Departamento Administrativo del Medio Ambiente _Dama_ lanzarán la próxima semana una campaña educativa para bajarle el volumen a la ciudad. "En muchos sectores de la capital se están sobrepasando los límites de ruido recomendados por el Ministerio de Salud", dice Eduardo Uribe, director del Dama. En las próximas semanas, hombres vestidos de monjes gregorianos recorrerán las principales calles llevando pancartas con los 10 mandamientos del silencio como "no pitarás", "no violarás el silencio ajeno".La campaña busca que la comunidad se sensibilice en torno del problema, conozca las normas que lo controlan pero que infortunadamente hoy no se cumplen y que los bogotanos empiecen a valorar las ventajas de vivir en un ambiente más tranquilo. Durante este año el Dama ha recibido por lo menos una queja diaria sobre ruido. Desde el señor que no soporta más a su vecino aprendiz de trompeta hasta la denuncia de grandes comunidades que se encuentran desesperadas por la cercanía a establecimientos generadores de ruido.Pero los lugares más ruidosos de Bogotá no son sólo el aeropuerto o la zona industrial. Las más afectadas por el exceso de ruido son el sector de El Campín y la Zona Rosa (Ver mapas). Contaminación auditivaEl sonido de fondo de una ciudad está compuesto por fuentes fijas y fuentes móviles. En las primeras se cuentan las fábricas, los talleres, los establecimientos comerciales, y en las segundas los automotores y aviones. Pero esta sinfonía discordante tiene otros participantes que contribuyen a aumentar los decibeles del lugar, como el pito de los carros o el ruido de los frenos o los exostos. A este fragor se unen las alarmas y los equipos de sonido de los automóviles, más los carros con perifoneo que hacen que pasear por cualquier calle se convierta en un atentado al oído de los transeúntes. Pero si en el día el ruido es ensordecedor, en la noche los bogotanos tampoco descansan del bullicio. Los sitios de esparcimiento nocturno también contribuyen a contaminar la ciudad cuando no cuentan con los sistemas de insonorización adecuados para aislar el ruido. "La gente parece valorar más el ruido que el silencio"_afirma Eduardo Uribe_. Es como si fuera una manera de hacerse sentir en la ciudad". Y si bien en Bogotá ya están localizados los lugares donde se concentra más el ruido, lo cierto es que ningún habitante de la capital se escapa de la contaminación. "El exceso de bulla de esas zonas mencionadas ayuda a incrementar el sonido de fondo o 'background' que produce una ciudad normalmente y eso afecta en mayor o menor medida a toda la comunidad", afirma Uribe.El silencio de los inocentesDe seguir las cosas como van, vivir en Bogotá podría significar un boleto a la sordera. De acuerdo con el médico otorrinolaringólogo Gustavo Correa, solo midiendo los decibeles del tráfico automotor, Bogotá ya es una de las ciudades con mayores niveles de ruido. "Entre las personas que más consultan se encuentran choferes de buses y camiones y trabajadores que están expuestos a esos sonidos desagradables en forma continua", dice. El bullicio no solo afecta físicamente sino también en el plano emocional. De acuerdo con el siquiatra Alvaro Mejía, un individuo que trabaja en una zona que produce habitualmente mucho ruido puede generar mayor irritabilidad y estrés que otro que labore en un lugar tranquilo. El estrés se produce porque el ruido no permite concentrarse y esa dificultad a su vez exige mayor trabajo mental. Una persona expuesta a ruido continuamente, según el doctor Mejía, puede terminar el día como si hubiera trabajado una jornada de 12 horas. "Está establecido que pasar un trancón de una hora con el ruido de motores y pitos es equivalente al agotamiento que ocasiona correr 5.000 metros", explica.Pero no es exagerado afirmar que el ruido puede ocasionar traumas sicóticos. Según el siquiatra, el más común es el llamado trauma acústico, que no sólo lo sufren los jóvenes que permanecen con un walkman en el oído. "El ruido puede generar angustia, ansiedad, pérdida de la dirección del pensamiento, falta de concentración y alucinaciones auditivas".Lo curioso es que en el país existen normas muy precisas pero éstas no se cumplen por falta de civismo o por desconocimiento. Esa ignorancia hace que la comunidad se muestre pasiva frente al problema porque no sabe que existen medidas o que al menos se puede presentar denuncia de aquellos establecimientos o personas que contribuyen a aumentar el ruido. Para Eduardo Uribe el meollo del drama auditivo que viven los bogotanos radica en la falta de cultura y de respeto por los demás. Por eso considera que la solución está en manos de los mismos habitantes, quienes no deberían hacerse los sordos sobre un problema que aumenta en forma considerable los ya altos niveles de estrés.
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