EL ORDEN SI IMPORTA

Según varios sicólogos el orden de nacimiento afecta el comportamiento de las personas.

27 de julio de 1998

Si su compañera de oficina es la típica mujer mandona, que se la pasa corrigiendo el trabajo de los demás, que se cree la mamá de todos y que trata de proteger los intereses del grupo, con seguridad se trata de una hija mayor. Si,por el contrario, su colega es un rebelde sin causa, que no se somete a las normas y trata por todos los medios de hacer su voluntad, es casi seguro que es el menor de su casa. Cada día es mayor el número de investigadores que consideran que el orden de nacimiento incide en el comportamiento de las personas. Estudios recientes han comprobado que el lugar que se ocupa dentro del núcleo familiar puede llegar a ser el caldo de cultivo en el cual se gestan las diferencias de edad, tamaño, fuerza y privilegios. Estas características suelen ser tan marcadas que incluso hay familias en las que los hijos parecen haber sido criados en diferentes hogares. Según Frank Sulloway, autor del libro Rebeldes de nacimiento, "los hermanos criados juntos tienen personalidades tan diferentes entre sí como individuos pertenecientes a distintas familias". Lo que sucede, según el estudio, es que la familia no es un entorno compartido en el que los hijos reciben las mismas dosis de atención y afecto sino que es una agrupación en la que cada hermano busca establecer su espacio para ganarse el amor y el reconocimiento paternos. Esta teoría ayuda a explicar por qué algunos hijos aceptan la autoridad paterna mientras otros se rebelan, o por qué son tan diferentes los hijos mayores y los menores. Los sicólogos aseguran que cuando se logran comprender las diferencias que hay entre hermanos se da un gran paso en la solución de conflictos personales, laborales y de pareja, debido a que lo que se cuece en el entorno familiar repercute en el medio social. Juntos pero no revueltosAclarando que cada familia es un caso independiente y que por eso es difícil generalizar, Sulloway encuentra en su obra que existen ciertas características que se manifiestan en la mayoría de los hermanos.La vida de los hijos mayores, según él, no es un lecho de rosas. Para comenzar, tienen que llevar a cuestas la inexperiencia de sus padres en materia de crianza y les toca abrir el camino en lo que se refiere a permisos y llegadas tarde. Como si fuera poco, su condición de primogénitos los obliga a adquirir responsabilidades de adultos en relación con los hermanos menores. Cuando un nuevo miembro llega al hogar, frases como "no regañes a tu hermanita porque ella es chiquita", o "no cargues al bebé porque se te cae", se vuelven el pan de cada día.Para la sicóloga Yolanda Liévano, los niños mayores se incorporan tanto en el mundo de los adultos que pueden convertirse en una especie de padres sustitutos para los pequeños. Además, por su experiencia, se convierten en un ejemplo para sus hermanos menores. Esta presión los impulsa a dedicarse de lleno al estudio o a realizar alguna actividad que les permita destacarse. Son competitivos, dependientes, responables, perfeccionistas y tienden a aceptar con mayor facilidad los parámetros y reglas establecidas por los padres. Estas características también se presentan en los hijos únicos, que a diferencia de los primeros no tienen que pelearse su lugar en el hogar (ver recuadro).Los sándwichesPara los hijos del medio _popularmente conocidos como sándwiches_ la situación es algo más compleja ya que les toca abandonar sus privilegios de menores y buscar su propio sitio dentro del hogar. Son los primeros en heredar la ropa y los juguetes del mayor, lo cual tiende a crearles la idea de que deben recibir y agradecer lo mucho o lo poco que les quieran dar. Como saben que sus padres no disponen de mucho tiempo para ellos, poco a poco van formando una personalidad independiente. Esto les permite adaptarse más fácilmente a los cambios y manejar el sentimiento de frustración puesto que no ven la vida con tanto dramatismo. Son buenos mediadores, cooperan en las diferentes actividades, son más sociables y logran desarrollar capacidades de liderazgo. En el caso de los menores el baile es a otro ritmo. Debido a que son los últimos en la escala familiar ya no sólo tienen papá y mamá sino que los hermanos mayores entran de lleno a asumir los roles de padres sustitutos. Como respuesta a la sobreprotección de que suelen ser objeto, los 'cubas' reaccionan explosivamente y se transforman en seres rebeldes e inconformes que buscan a toda costa acomodar el mundo a sus intereses. Por lo general son personas creativas, graciosas y arriesgadas a las que les gusta cuestionar la autoridad. Estos roles, por supuesto, cambian de acuerdo con el sexo y el número de años que separan a los hermanos. Selección paternaY pueden cambiar también por la actitud de los padres. Aunque éstos aseguren que aman a sus hijos por igual, lo cierto es que siempre se presentan preferencias, que no dependen tanto del orden de nacimiento sino de los valores más importantes para ellos. "Cuando la máxima aspiración de ellos es tener hijos inteligentes o hermosos es muy común que sientan un afecto especial hacia el hijo o hija que desarrolle esos valores. Esto se refleja en lo cotidiano: el mejor cuarto es para el más inteligente y la bonita es la que más fotografías tiene", asegura la doctora Liévano. Estas acciones ayudan a ahondar las diferencias entre los hermanos hasta el punto de que el más mínimo detalle puede convertirse en el florero de Llorente. Las tradicionales peleas por entrar primero al baño, usar el carro o manejar el control remoto son la excusa perfecta para que los hijos midan su papel dentro de la familia y establezcan para qué lado se inclina la balanza paterna. Cuando alguno debe ceder para favorecer a otro se inicia una lucha en la que cada uno de los hermanos busca legitimar su posición con el fin de recibir el reconocimiento de alguno de los padres. Para Sulloway, sin embargo, estas disputas son sanas debido a que constituyen la primera batalla que debe enfrentar un individuo para sobrevivir. Siguiendo las ideas de Darwin, el investigador sostiene que la confrontación fraterna por los recursos parentales es lo que ha hecho posible que la sociedad evolucione.Estos contratiempos no deben ser motivo de preocupación, además, puesto que los conflictos entre hermanos tienden a desaparecer con los años. De acuerdo con una investigación realizada por la Universidad de Oakland ( Estados Unidos), en la que fueron examinadas 658 personas entre los 18 y 86 años, los lazos afectivos y de admiración se afianzan al llegar a la edad madura ya que los hermanos están en capacidad de valerse por sí mismos y no presentan dependencia de tipo instrumental. A pesar de que el panorama actual no es muy alentador por el agite en que viven las familias trabajadoras, las parejas han comprendido la importancia de equilibrar el afecto entre los miembros de la familia. Si se tiene en cuenta que los hijos no se pueden escoger al gusto del consumidor la opción más rentable que tienen los padres modernos es amar y aceptar a sus retoños tal y como son. nEl centro del mundolrededor del hijo único se han tejido toda suerte de teorías, que van desde el niño malcriado que hace su santa voluntad hasta el muchachito superdotado que deja boquiabiertos a sus profesores. Verdad o mentira, lo cierto es que cada vez aumenta el número de parejas que optan por tener un solo hijo. Argumentando la falta de tiempo y la apretada situación económica, muchos padres sostienen que lo mejor es criar a un solo niño. Como era de esperar, este controvertido tema también ha llegado a los grupos de investigación. Algunos estudios preliminares revelan que a los hijos únicos les va mejor tanto en las pruebas de motivación como en las de ingreso a la universidad debido a que tienen un IQ más alto que el promedio. Para Tony Falbo, una autoridad en materia de sicología infantil, esto obedece a que durante el crecimiento el hijo único cuenta con toda la atención paterna, lo cual es pieza clave a la hora de reafirmar conceptos. Sin embargo ser hijo único también tiene su lado amargo. Por lo general estos niños crecen en un mundo de adultos, difícilmente huyen de la sobreprotección paterna y no pueden compartir sus sentimientos con alguien más de su núcleo. "Cuando se presenta la pérdida de uno de los padres, o una separación, el hijo único sufre más debido a que no tiene un hermano con quien sobrellevar el dolor", aseguró la sicóloga Yolanda Liévano. De mayor a menorAntanas MockusFilósofo"Lo bueno de ser mayor es que nadie te atormenta. A mi hermana le tocó muy duro porque tenía que ponerse a la altura de mis resultados académicos. A ella no le gustaba que yo cantara en el bus del colegio pero de todas formas tenía que aguantarme porque yo era el mayor. Hoy en día nos llevamos muy bien aunque cada uno mantiene su espacio".
María Elvira Arango
Periodista "Soy la segunda de tres. Ni soy consentida ni tengo la responsabilidad del primero. La posición en el medio me dio mucha libertad. Soy la conciliadora, la amiga, la que ayuda a los demás. Nunca me sentí mal por estar como sándwich porque nos llevamos muy pocos años. Además mi hermano mayor, debido a la separación de mis padres, asumió la posición de papá. Entonces me sentí como la primera hija".Victor MallarinoActor y director"Ser el menor de la casa tiene sus más y sus menos. El puesto del más pequeño se puede resumir en la frase: 'ya que va para allá por qué no me trae', pues al chiquito siempre le toca hacer los favores de todos sus hermanos. Cuando uno es el menor los hermanos mayores creen que lo que uno ha conseguido ha sido por los privilegios de ser el menor y el más consentido, y no es así. Lo que pasa es que cuando uno sufre de envidias desarrolla más talentos. El menor también es rebelde. ¿Cómo no serlo cuando tiene que heredar la ropa y los juguetes de los demás? También somos creativos. Es una cualidad que se desarrolla al tener que inventar las excusas para no hacerles los favores a los hermanos mayores".