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| 2/23/2008 12:00:00 AM

El perfume del amor

Una página de Internet promete encontrar la pareja ideal basándose en el olor corporal.

Miles de agencias ofrecen hallarles su media naranja a las personas solteras, pero pocas le meten tanta ciencia al asunto como el sitio web Scientificmatch.com. Los usuarios de esta página no sólo llenan formularios con sus preferencias y valores, sino que también deben recoger con un copito de algodón una muestra de la parte interior de sus mejillas. Ésta se estudia en un laboratorio, en donde un computador analiza los genes conocidos como el Complejo Mayor de Histocompatibilidad (CMH). En estos estaría la clave para un amor duradero y, literalmente, la química entre las parejas.

La idea se le ocurrió al ingeniero estadounidense Eric Hozlze. "Una noche estaba viendo un documental sobre cómo la gente se siente atraída hacia otros cuando sus genes CMH son diferentes y así me surgió la idea de hacer una agencia de citas en la red", dice Holzle, quien empezó con el negocio el pasado mes de diciembre.

Los genes CMH tienen funciones inmunológicas e influyen en el olor del sudor de las personas. Varios estudios han demostrado que la gente prefiere compañeros cuyo olor les indica que tienen un CMH completamente distinto al suyo. En los años 90, pruebas con ratones habían demostrado que a través del olor de la orina las hembras escogían a los machos que tenían CMH diferente para aparearse.

En el año 2000, el científico suizo Claus Wedekind realizó un experimento para demostrar que con los humanos sucedía lo mismo, pero a través del sudor. Para ello, les pidió a 44 hombres que usaran una camiseta durante dos noches consecutivas y se asearan únicamente con jabones sin aroma. Después, 49 mujeres tuvieron la tarea de oler y escoger las que les parecieran más atractivas. A cada una se le dieron siete camisetas: tres de hombres con CMH similar, tres diferentes y una limpia. Al comparar los resultados de la prueba olfativa con el juego genético de los participantes, Wedekind descubrió que las mujeres habían preferido las prendas de aquellos con el CMH más disímil.

La pieza encaja perfectamente en el rompecabezas evolutivo. Las personas, sin saberlo, buscan ampliar el abanico inmunológico para procrear hijos más resistentes a enfermedades. Eso no excluye a gays ni lesbianas. Estudios realizados entre 2005 y 2006 por los doctores suecos Ivanka Savic y Hans Berglund mostraron, por ejemplo, que el cerebro de un gay se estimula con el olor de su compañero de la misma forma como lo haría el de una mujer heterosexual. Lo mismos sucede en el caso de las lesbianas.

Para quienes no funciona la prueba es para las mujeres que usan anticonceptivos como la píldora, que engañan al organismo haciéndole creer que está en estado de embarazo. Ellas se muestran más atraídas por hombres con su mismo CMH, ya que cuando están esperando un hijo, el estar rodeadas por sus familiares les da más seguridad.

La prueba biológica no asegura que una pareja automáticamente vaya a enamorarse, pero para la gente de Scientificmatch.com es un paso indispensable en el momento de presentar a las parejas. De hecho, creen que una pareja que no pase esta prueba no debería ni siquiera considerar la posibilidad de estar junta. Una vez que se verifica que dos personas son genéticamente compatibles, se examina que las personalidades y los gustos coincidan y se preparan las citas.

Por ahora, el servicio sólo está disponible en Estados Unidos y cuesta 1.995 dólares. Quienes no vivan allí o no tengan el dinero suficiente pueden dejarse llevar ya no por el corazón, sino por la efectividad de su nariz.
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