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| 10/7/2014 12:00:00 AM

El perro que sacrificarán por contagio del ébola

España observa con estupor el caso de una auxiliar de enfermería con el virus. Su mascota, una víctima más.

España observa con miedo la evolución del caso de la auxiliar de enfermería infectada por el virus del ébola. Entre la ciudadanía reina el temor con preguntas tan sorprendentes como ¿es posible contagiarse en un autobús?, el drama de una familia que teme lo peor e incluso un nuevo sacrificio: el de su mascota, un perro de nombre Excalibur.

La sociedad está dividida. Una parte que considera que el animal debe morir porque cualquier medida por exagerada que parezca no sobra; otra, que Excalibur debe vivir porque no hay una prueba científica que pruebe que tenga la enfermedad.

La nota positiva de esta historia es el parte médico de la enfermera dado en las últimas horas. Según los médicos que la tratan, ella evoluciona “favorablemente”, mientras que su marido y un ingeniero español que viajó a Nigeria están en observación por temor a que hayan contraído la enfermedad. Se trata del primer caso de infección del ébola fuera de África, donde se han registrado brotes en países como Liberia y Sierra Leona.

Desde este último país fue repatriado el sacerdote español Manuel García Viejo, a quien atendió la enfermera ahora infectada. Esto motivó una investigación para determinar si hubo algún fallo en los protocolos preventivos del contagio.

Mientras las autoridades intentan enviar mensajes de tranquilidad a la población, las personas que estuvieron en contacto con la enferma han sido puestas bajo vigilancia y los expertos descartan que se produzca una epidemia en la península ibérica.

Sin embargo, el drama se centra ahora en la mascota. La Comunidad de Madrid confirmó que sacrificará al perro de la mujer contagiada. Su marido, Javier L. R., había empezado este martes una campaña en redes sociales a través de organizaciones de protección de los animales para salvarle la vida.

“No podemos arriesgarnos”, respondió Felipe Vilas, presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid. Su criterio fue determinante para que la Comunidad de Madrid tome la decisión de sacrificar el perro. Vilas, según informa El País, explica que hay pocos estudios sobre ébola y perros, pero que los que hay muestran que, en zonas donde ha habido un brote, un número de animales “no desdeñable” presenta niveles de anticuerpos elevados. Esto quiere decir que han tenido contacto con el virus, precisa. Es decir, no se ha podido demostrar la transmisión del animal al hombre, pero tampoco se puede descartar que un perro en contacto con el virus no pueda excretarlo en alguna fase, con desarrollo sintomático o sin él.

El rotativo recuerda que el papel de los perros en la propagación del ébola ha sido poco estudiado, pero un comunicado del 2005 del Instituto de Investigación para el Desarrollo de París aseguraba que “estos animales domésticos pueden por lo tanto infectarse y excretar el virus durante un periodo determinado, convirtiéndose así en una fuente potencial de infección para el ser humano”.

Según Javier L. R., el esposo de la enfermera, el personal de la Comunidad de Madrid se puso en contacto con él para pedir su consentimiento y sacrificar al animal. Él se niega. Argumenta que el perro está en la casa después de que sus dos dueños fueron internados en el hospital Carlos III y, aunque tiene comida y agua para varios días, cuenta su miedo de que puedan entrar y sacrificarlo sin su consentimiento.

“Es una medida más que justificada, por dura que pueda parecer. Aquí tiene que primar el factor de protección de la población”, aseguró Vilas. “Por mínimo que sea el riesgo, lo lógico es eliminarlo”, subraya el presidente de los veterinarios madrileños.

El dueño, sin embargo, se mantiene en su lucha y utilizó las redes sociales para defender a su mascota: “Hola, me llamo Javier L. R., soy el marido de Teresa R. R., la auxiliar contagiada de ébola por tratar de forma voluntaria a los dos pacientes contagiados que fueron repatriados a España.

Quiero denunciar públicamente que un tal Zarco, creo que es jefe de sanidad de la Comunidad de Madrid, me ha dicho que tienen que sacrificar a mi perro así, sin más. Me pide mi consentimiento, a lo cual me he negado rotundamente. Dice que entonces pedirán una orden judicial para entrar por la fuerza en mi casa y sacrificarle.

Yo antes de venir al hospital le dejé varios cubos de agua, la bañera también con agua y un saco de pienso de 15 Kg para que tuviera comida y agua. También le deje la terraza abierta para que haga sus necesidades. Me parece injusto que por un error de ellos quieran solucionar esto por la vía rápida.

Un perro no tiene por qué contagiar nada a una persona y al revés tampoco. Si tanto les preocupa este problema, creo que se pueden buscar otro tipo de soluciones alternativas, como por ejemplo poner el perro en cuarentena y observación, como se ha hecho conmigo. O acaso hay que sacrificarme a mí por si acaso. Pero claro, un perro es más fácil, no importa tanto”.

Este es un angustioso drama que sacude en estas horas a España.
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