Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1986/07/28 00:00

EL RING - RING DEL CAOS

¿Tiene dañado el teléfono? Tranquilo. Mal de muchos, consuelo de usuario...

EL RING - RING DEL CAOS

Aunque incómodo, desesperante, y muchas veces eterno, al hecho de tener dañado el teléfono le está resultando, por estos días, una ventaja insospechada: la de que casi está de moda. Son tantos los casos de teléfonos inservibles, por lo menos en la capital del país, que tener anécdota propia está resultando un requisito en las conversaciones sociales. Pero, desde luego, en eso también hay categorías.
Las anécdotas más dramáticas exigen que el daño telefónico haya pasado de un mes. Las más estrambóticas incluyen el envío, por parte del usuario, de cartas o telegramas al gerente de la Empresa de Teléfonos, invitándolo a las exequias de la respectiva línea telefónica. Y las más simpáticas dan cuenta de graciosas confusiones que se producen cuando se cruzan dos números de teléfono, un impasse que puede durar meses y que acerca entrañablemente a las familias que lo padecen, porque las obliga a compartir sus números telefónicos, que casi equivale a compartir el cepillo de dientes.
Un breve repaso de las cifras que a diario se mueven por la Empresa de Teléfonos de Bogotá, comparables, sin duda, con las de las principales ciudades del país, da una idea de la magnitud de este problema.
Las dieciséis operarias del 14 reciben diariamente 15 mil llamadas para reportar daños telefónicos.
De estas quejas, cerca de un 75% quedan solucionadas en el término de tres días. Las demás se quedan en veremos... hasta que buenamente, con ayuda de los computadores, sea detectado el daño, entre las cerca de 900 mil líneas telefónicas que existen solamente en la capital del país.
Los daños más fáciles son aquellos que pueden resolverse directamente en la central, donde entre un marasmo de cables se encuentran las conexiones telefónicas. Pero cuando el daño se produce en las calles, hay que esperar el turno del equipo de "hombres orugas", que con sus inconfundibles uniformes de color naranja se introducen en las alcantarillas, donde con frecuencia se ven obligados a romper los tubos de plomo que contienen los cables telefónicos subterráneos. No es fácil encontrar el daño, entre mil doscientos pares de delgadísimos cablecitos de colores. El "par" telefónico puede haberse desconectado por viejo, por acción de la humedad o porque está roído por las ratas.
No obedecen a las mismas causas los daños más frecuentes de los teléfonos públicos. Roy Towsend, subgerente de operaciones de la Empresa de Teléfonos de Bogotá, explica que estos, generalmente, se dañan por acción del vandalismo. Los usuarios hacen cosas tan increibles como taponar con plastilina las ranuras del aparato o introducir en ellas medallas, pedazos de lata o monedas de otros países, que dañan el calibrado especial que tienen los aparatos en relación con las monedas de un peso.
En todo caso, explica Towsend, la Empresa de Teléfonos ha venido tratando de modernizarse en todos sus aspectos. No sólo en el técnico (los kilómetros de cable que conectan el servicio entre la central y los usuarios están siendo reemplazados por fibra óptica, que permite mayor eficiencia en menor tiempo y volumen), sino también en el tarifario. Para el cálculo de las tarifas telefónicas, subsiste el anticuado sistema de fotografiar el contador, lo que produce constantes equivocaciones en la determinación del monto del servicio. Ahora está comenzando a ponerse en práctica un sistema computarizado, que es el que lleva el registro acumulado, con base en el cual el mismo computador determina la tarifa de cobro, y no se producen las costosas equivocaciones que a veces dejan de infarto a los usuarios.
Por todo lo anterior, si usted está estrenando daño telefónico o es uno de los que lleva meses con el teléfono inutilizado, no se desespere. Tenga un poco de paciencia y recuerde que está de moda desahogarse.

CHISMES TELEFONICOS
-Durante los tres primeros minutos de una conversación, el teléfono que ha hecho la llamada paga una tarifa de 1 peso con 30 centavos. A partir de ese momento el destinatario de la llamada también comienza a pagar la misma tarifa por cada tres minutos de conversación. Asi es que la próxima vez que llamen a regañarlo por teléfono, cuelgue. ¿Qué tal que además de aguantar el regaño, le cobren por escucharlo?
-Los bogotanos hablan un promedio de 945 millones de minutos mensuales, que en horas equivale a 15 millones.
-Cada usuario bogotano marca su teléfono un promedio de 450 veces al mes, lo que entre todos los abonados bogotanos suma 315 millones de marcaciones mensuales.
-El cable que conforma la red telefónica en la ciudad de Bogotá alcanzaría para ir y volver ocho veces de la Tierra a la Luna.

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