Sábado, 1 de noviembre de 2014

| 2013/04/19 00:00

El sapo necrofílico del Amazonas

El hallazgo descubre una especie que, tras ahogar a la hembra, sigue con ella hasta fecundarla.

Esta es la especie 'Rhinella proboscidea'.

Un sapo de la Amazonía se aparea con hembras a las que asfixia durante el acto y, después de muertas, el macho sigue sobre ellas para evitar la pérdida de los óvulos y preservar la especie.


El ahogamiento se produce por el peso  del sapo Rhinella proboscidea, que mantiene a su compañera abrazada incluso durante horas, a la espera de que libere los óvulos en el agua para fecundarlos, explicaron los investigadores.


"Por lo general, lo que ocurre con las especies de comportamiento similar es que, cuando la hembra muere, el macho deja de abrazarla y la fecundación se pierde", explicó la bióloga Albertina Lima, investigadora del Instituto Nacional de Pesquisas de la Amazonía  (INPA) y una de las autoras del artículo en que fue descrita la necrofilia.


"Descubrimos que, en esta especie, el macho sigue apretando a la hembra ya muerta hasta alcanzar la fecundación. No se conoce ninguna otra especie de sapo que retire los óvulos de la hembra muerta y los fecunde", agregó.


La especie identificada como necrófila es la Rhinella proboscidea, que mide hasta 5,5 centímetros, ya descrita por los científicos, endémica de la Amazonía central y difícil de ser observada debido a que no sobrevive en regiones desforestadas.


Esta reproducción se conoce como "explosiva", no es muy común entre los sapos y se produce cuando un número muy elevado de individuos se concentra durante dos o tres días en los lugares de reproducción, por lo general pozos de agua o cabeceras de los ríos.


"Cuando la hembra entra al agua muchos machos intentan subir sobre ella y, sin dejarla volver a la superficie, terminan ahogándola", explica William Magnusson, también investigador del INPA y otro de los autores del descubrimiento.


"Se trata de una muerte accidental. No es intencional. Son muchos machos disputando cada hembra que llega. Vimos pequeños charcos en que se concentraban entre cincuenta y cien sapos y llegamos a contar más de diez hembras muertas. No sabemos si se trata de un número elevado o no. Aún tenemos que estudiarlo", explica Lima.


El comportamiento inédito fue verificado en observaciones realizadas en la reserva forestal Adolpho Ducke, administrada por el INPA y ubicada a unos 26 kilómetros de Manaos, la mayor ciudad de la Amazonía.


Los investigadores descubrieron dos pequeñas lagunas a las que grupos de "Rhinella proboscidea" acudían para reproducirse y recogieron quince hembras muertas en junio de 2001 y otras cinco en junio de 2005.


En ninguna fueron encontrados óvulos, lo que demostró que el macho esperó hasta que los expulsara.


Los biólogos también recolectaron y observaron los huevos dejados por las hembras muertas hasta que entraron en estado embrionario, con lo que pudieron verificar que todos habían sido fecundados.


Con información de EFE.

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