Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/10/22 00:00

El tiempo del cuerpo

La medicina está aprovechando los diferentes ritmos biológicos del organismo humano para ofrecer terapias más efectivas y menos tóxicas.

El tiempo del cuerpo

Desde hace mucho tiempo se sabe que el cuerpo humano tiene una especie de reloj interno que controla el ciclo de vigilia y sueño cada 24 horas. Pero recientemente, gracias al desarrollo de una ciencia llamada cronobiología, se ha podido conocer que este reloj gobierna muchos otros ciclos biológicos que no necesariamente responden a ese mismo patrón. Este reloj maestro, ubicado en una pequeña región del hipotálamo llamada el núcleo supraquiasmático, funciona como un director de orquesta: mientras les indica con su batuta a un grupo de instrumentos que empiecen a tocar envía alguna señal a otros para que se silencien. En el cuerpo sucede lo mismo. La temperatura del cuerpo sube y baja muchas veces en el ciclo de las 24 horas. Algo similar sucede con las hormonas y se cree que la tensión arterial puede tener hasta 20 por ciento de variabilidad en el día. “Casi todas las funciones fisiológicas fluctúan en el día. En el caso de la hipertensión, a muchas personas las diagnostican con una sola lectura de su presión arterial. Yo nunca me sometería a un tratamiento si no tuviera un perfil de mediciones diario para ver si realmente necesito la droga y, más importante aún, cuándo la debo tomar”, dice William Hrushesky, director de investigación del WJB Dorn VA Medical Center de Columbia y uno de los fundadores de la cronobiología en terapia médica. Las investigaciones realizadas en este campo han llevado a la conclusión a muchos científicos de que el tiempo —hora, mes y año— marca una diferencia en el momento de hacer un tratamiento, un diagnóstico o incluso a la hora de enfermarse. Se sabe que las personas que sufren de asma tienen sus crisis en las noches debido a que ciertas hormonas que se encargan de mantener las vías aéreas del pulmón abiertas disminuyen sus niveles cuando el sol se oculta. Por este motivo los bronquios se cierran y el riesgo de un ataque asmático es más alto mientras duermen. “Llegamos a la conclusión de que era necesario aumentar el nivel de la droga circulando en los tejidos durante la noche. De esta manera hemos reducido el número de ataques en un 50 por ciento”, dijo Michael Smolensky, tal vez la mayor autoridad en el tema de la cronobiología y autor del libro The Body Clock Guide to Better Health, durante una charla en el programa radial Talk of the Nation Science. Este mismo concepto se ha aplicado con excelentes resultados a pacientes que sufren de angina de pecho. La cronobiología sugiere que el momento en que se realiza la cirugía también tiene mucho que ver con el éxito de la misma. La gran mayoría de estos procedimientos se programan muy temprano en la mañana. Aunque este puede ser el momento óptimo para los médicos y su equipo los expertos en cronobiología opinan que puede ser la hora incorrecta para los pacientes. Es cuando más dificultades de respiración tienen los adultos viejos y cuando el corazón está en su punto más bajo. “Además la coordinación ojo y mano está en su peor momento, lo cual es crítico para el grupo de cirujanos, aunque con voluntad y dedicación este obstáculo puede ser controlado”, dice Smolensky. No obstante en este tema no existen datos científicos que puedan soportar la relación que existe entre la hora de la cirugía y su resultado. Uno de los campos en el que más se ha aplicado la cronobiología es en el tratamiento del cáncer. Según Hrushesky existe evidencia de la relación entre la cirugía de cáncer de mama y el ciclo menstrual. También se sabe que la terapia de radiación es mucho mejor cuando se realiza al caer la tarde. Teniendo en cuenta que el ciclo circadiano afecta la tolerancia de las células a las toxinas los oncólogos pueden manipular las dosis y el tiempo en que se dan para disminuir los efectos secundarios de la quimioterapia. En un experimento los científicos tomaron un grupo de ratas de laboratorio y a la mitad de ellas les dieron una dosis tóxica en la noche. A las otras se les dio la misma dosis, pero en la mañana. Las que recibieron la droga en la noche no tuvieron problemas. En cambio todas las ratas del grupo de la mañana, es decir, las que recibieron la droga 12 horas después, murieron. “En estudios con animales se ha demostrado la toxicidad de por lo menos 11 drogas anticancerígenas, dependiendo del momento en que son administradas. Los experimentos con animales han indicado claramente que la mayor toxicidad de unas es en la tarde y de otras al amanecer”, explica Hrushesky. En experimentos clínicos con humanos los resultados han sido parecidos. Para tener efectos más positivos en el tratamiento y reducir los efectos secundarios los médicos están tomando células madre del paciente enfermo, luego las congelan y más tarde las exponen a diferentes concentraciones de drogas para mirar si las células mantienen sus relojes biológicos. De esta manera en el laboratorio los médicos pueden saber cuándo ese paciente debe recibir la quimioterapia para minimizar el daño de los glóbulos rojos y blancos. Aunque esta ciencia ha recibido cierta resistencia por parte de otros miembros de la medicina debido a su novedad cada vez más sus conceptos son tenidos en cuenta para diagnosticar y tratar. Muchos grupos en Europa y en Estados Unidos aplican la cronoterapia en cáncer y están desarrollando técnicas de administración de medicamentos a horas muy exactas que permitan reducir la toxicidad y aumentar la efectividad. Mientras investigan para ofrecer más evidencia al mundo sobre la relación entre tiempo y tratamiento ellos recomiendan a las personas que para tener una vida más placentera tomen conciencia de ese reloj que marca el día y la noche y el ritmo de muchos procesos biológicos en el cuerpo. Páginas web relacionadas Desde hace mucho tiempo se sabe que el cuerpo humano tiene una especie de reloj interno que controla el ciclo de vigilia y sueño cada 24 horas. Pero recientemente, gracias al desarrollo de una ciencia llamada cronobiología, se ha podido conocer que este reloj gobierna muchos otros ciclos biológicos que no necesariamente responden a ese mismo patrón. Este reloj maestro, ubicado en una pequeña región del hipotálamo llamada el núcleo supraquiasmático, funciona como un director de orquesta: mientras les indica con su batuta a un grupo de instrumentos que empiecen a tocar envía alguna señal a otros para que se silencien. En el cuerpo sucede lo mismo. La temperatura del cuerpo sube y baja muchas veces en el ciclo de las 24 horas. Algo similar sucede con las hormonas y se cree que la tensión arterial puede tener hasta 20 por ciento de variabilidad en el día. “Casi todas las funciones fisiológicas fluctúan en el día. En el caso de la hipertensión, a muchas personas las diagnostican con una sola lectura de su presión arterial. Yo nunca me sometería a un tratamiento si no tuviera un perfil de mediciones diario para ver si realmente necesito la droga y, más importante aún, cuándo la debo tomar”, dice William Hrushesky, director de investigación del WJB Dorn VA Medical Center de Columbia y uno de los fundadores de la cronobiología en terapia médica. Las investigaciones realizadas en este campo han llevado a la conclusión a muchos científicos de que el tiempo —hora, mes y año— marca una diferencia en el momento de hacer un tratamiento, un diagnóstico o incluso a la hora de enfermarse. Se sabe que las personas que sufren de asma tienen sus crisis en las noches debido a que ciertas hormonas que se encargan de mantener las vías aéreas del pulmón abiertas disminuyen sus niveles cuando el sol se oculta. Por este motivo los bronquios se cierran y el riesgo de un ataque asmático es más alto mientras duermen. “Llegamos a la conclusión de que era necesario aumentar el nivel de la droga circulando en los tejidos durante la noche. De esta manera hemos reducido el número de ataques en un 50 por ciento”, dijo Michael Smolensky, tal vez la mayor autoridad en el tema de la cronobiología y autor del libro The Body Clock Guide to Better Health, durante una charla en el programa radial Talk of the Nation Science. Este mismo concepto se ha aplicado con excelentes resultados a pacientes que sufren de angina de pecho. La cronobiología sugiere que el momento en que se realiza la cirugía también tiene mucho que ver con el éxito de la misma. La gran mayoría de estos procedimientos se programan muy temprano en la mañana. Aunque este puede ser el momento óptimo para los médicos y su equipo los expertos en cronobiología opinan que puede ser la hora incorrecta para los pacientes. Es cuando más dificultades de respiración tienen los adultos viejos y cuando el corazón está en su punto más bajo. “Además la coordinación ojo y mano está en su peor momento, lo cual es crítico para el grupo de cirujanos, aunque con voluntad y dedicación este obstáculo puede ser controlado”, dice Smolensky. No obstante en este tema no existen datos científicos que puedan soportar la relación que existe entre la hora de la cirugía y su resultado. Uno de los campos en el que más se ha aplicado la cronobiología es en el tratamiento del cáncer. Según Hrushesky existe evidencia de la relación entre la cirugía de cáncer de mama y el ciclo menstrual. También se sabe que la terapia de radiación es mucho mejor cuando se realiza al caer la tarde. Teniendo en cuenta que el ciclo circadiano afecta la tolerancia de las células a las toxinas los oncólogos pueden manipular las dosis y el tiempo en que se dan para disminuir los efectos secundarios de la quimioterapia. En un experimento los científicos tomaron un grupo de ratas de laboratorio y a la mitad de ellas les dieron una dosis tóxica en la noche. A las otras se les dio la misma dosis, pero en la mañana. Las que recibieron la droga en la noche no tuvieron problemas. En cambio todas las ratas del grupo de la mañana, es decir, las que recibieron la droga 12 horas después, murieron. “En estudios con animales se ha demostrado la toxicidad de por lo menos 11 drogas anticancerígenas, dependiendo del momento en que son administradas. Los experimentos con animales han indicado claramente que la mayor toxicidad de unas es en la tarde y de otras al amanecer”, explica Hrushesky. En experimentos clínicos con humanos los resultados han sido parecidos. Para tener efectos más positivos en el tratamiento y reducir los efectos secundarios los médicos están tomando células madre del paciente enfermo, luego las congelan y más tarde las exponen a diferentes concentraciones de drogas para mirar si las células mantienen sus relojes biológicos. De esta manera en el laboratorio los médicos pueden saber cuándo ese paciente debe recibir la quimioterapia para minimizar el daño de los glóbulos rojos y blancos. Aunque esta ciencia ha recibido cierta resistencia por parte de otros miembros de la medicina debido a su novedad cada vez más sus conceptos son tenidos en cuenta para diagnosticar y tratar. Muchos grupos en Europa y en Estados Unidos aplican la cronoterapia en cáncer y están desarrollando técnicas de administración de medicamentos a horas muy exactas que permitan reducir la toxicidad y aumentar la efectividad. Mientras investigan para ofrecer más evidencia al mundo sobre la relación entre tiempo y tratamiento ellos recomiendan a las personas que para tener una vida más placentera tomen conciencia de ese reloj que marca el día y la noche y el ritmo de muchos procesos biológicos en el cuerpo. Páginas web relacionadas The Body Clock Guide to Better Health

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