Viernes, 28 de noviembre de 2014

| 2013/01/19 00:00

El viaje más largo de un reportero

Paul Salopek decidió recorrer a pie el trayecto que hicieron los primeros humanos desde África hasta La Patagonia. La odisea le tomará siete años.

El viaje más largo de un reportero Foto: National Geographic

“Una pregunta existencial antes de emprender una caminata de siete años: ¿Dejar o llevar las llaves de la casa?”. Este fue el último trino de Paul Salopek, un periodista estadounidense de 50 años, dos veces ganador del premio Pulitzer, antes de salir de su hogar en Nuevo México a comienzos de este año. Se alistaba para emprender uno de los proyectos más ambiciosos de su vida: la caminata desde el Eden (Out of Eden Walk) que seguirá los pasos de los primeros seres humanos hace 70.000 años cuando migraron del continente africano hacia el resto del mundo.


Salopek salió el 10 de enero de Herto Bouri, una región en el valle del Rift, Etiopía, que se cree es la cuna de la humanidad pues allí se han encontrado los fósiles humanos más antiguos, de hace 160.000 años. Solo lleva un morral de 20 kilos y va acompañado de nómadas y camellos que cargan agua para atravesar este primer tramo, polvoriento y desértico, del recorrido que terminará en Tierra del Fuego en 2020. 


Deberá dar cerca de 30 millones de pasos para recorrer 39 países. De Etiopía irá al norte hasta el cruce del mar Rojo, para pasar a la península árabe, seguir hacia el medio Oriente y terminar este año en Jerusalén o Amán. En 2014 recorrerá Eurasia y el extremo Oriente, donde le tomará 14 meses cruzar China. Luego se dirigirá hacia Rusia rumbo a Siberia y, posteriormente, al estrecho de Bering. De ahí seguirá a Alaska, desde donde empezará la línea costera del Pacífico hacia la Patagonia. 


No caminará todos los días. “Habrá lugares donde me quedaré por un tiempo”, dice Salopek, quien además solo hará en barco el mar Rojo y el estrecho de Bering. Y aunque el mapa general está claro, solo tiene detalles del primer año, pues es difícil planear minuciosamente todo el recorrido. “En un viaje de siete años, no se sabe cómo será el sexto”, dijo a la cadena radial estadounidense NPR.


La idea surgió hace mucho, pero la compartió por primera vez tres años atrás en una comida con colegas. “Detrás de la cuenta dibujó un mapamundi con su plan. Entonces supe que no era una simple idea sino algo que ya tenía decidido”, relató a SEMANA Ann Marie Lipinski, curadora de la Fundación Nieman para Periodismo de la Universidad de Harvard, donde Salopek recibió una beca para investigar su proyecto.


Lo que más causaba admiración en sus contertulios era el hecho de hacer a pie 33.800 kilómetros y atravesar 36 fronteras, muchas de países en conflicto. No obstante, caminar era parte fundamental. Salopek, quien es biólogo, argumenta que los seres humanos evolucionaron para entender el mundo a la velocidad de la marcha, es decir, a 5 kilómetros por hora. Explica que una persona hoy, en una sociedad donde prima la cultura del carro, solo recorre a pie 40 metros al día. Los humanos ancestrales hacían 16.000 metros en el mismo tiempo, lo que significa que podían atravesar Estados Unidos de costa a costa en un año. “Para mí, lo normal es el movimiento porque somos máquinas caminantes”, dice. 


Y si no caminara, no cumpliría el objetivo del proyecto: contar historias. El escritor aclara que no es una prueba de resistencia ni un evento atlético, sino un experimento de comunicación en el siglo XXI. Como todo reportero, lleva un teléfono satelital, un computador, un GPS y una cámara. SEMANA lo contactó en medio de su recorrido, pero fue imposible entrevistarlo porque, según dijo en un escueto email, “tengo que ahorrar las baterías de mis equipos y solo en dos semanas estaré en un pueblo con electricidad”. 


La idea es que encuentre gente y relatos interesantes relacionados con el cambio climático, el desarrollo económico o soluciones locales a problemas globales, temas que cubre para los medios. Hará lo opuesto a Twitter y Facebook: escribir largo y dedicarse a lo que llama periodismo lento, por lo que tomará su tiempo para investigar y escribir. Cada año entregará un reporte para National Geographic, que lo apoya financieramente. 


Además, en www.outofedenwalk.com, patrocinado por la Fundación Knight, se subirán ‘muestras narrativas’ recogidas metódicamente cada 160 kilómetros, que consisten en fotos de 360 grados del lugar, sonidos de la tierra y una entrevista con la persona más cercana en cada punto. El resultado final será un mosaico de historias, caras, sonidos y paisajes. “Será una manera revolucionaría de contar historias”, comentó Oliver Payne, editor de la revista National Geographic.


Por eso no viaja en solitario. Está contemplado que caminará con personajes locales y su esposa, la artista Linda Lynch, lo acompañará en ciertos momentos. 


En la primera diáspora los seres humanos lidiaron con ambientes inhóspitos, animales gigantes y otros homínidos. Ese recorrido les tomó 60.000 años. En el siglo XXI, la misma ruta tendrá otros obstáculos: las fronteras. En África tuvo que sacar de su mapa a Somalia, donde la situación política es volátil. En la península árabe está Yemen; en el medio Oriente, Siria, que cruzará en 18 meses, según lo planeado, e Irán, a donde llegará en 2015. “Espero que para ese momento las relaciones entre los dos países hayan mejorado”.


Sabe que el azar será un gran componente del viaje, pero esto lo inspira. “Nuestros ancestros no tenían plan ni mapa y yo quiero basarme en ese espíritu”, dijo. “Y como los primeros humanos, en ciertos instantes tendré que decidir dar un giro en otra dirección para apartarme de esos obstáculos”, agrega. 


En este sentido todo hace parte del experimento. Por ejemplo, lleva un botiquín con medicamentos básicos, pero si se enferma, tendrá que apoyarse en la red de salud del país donde se encuentre, lo cual será una buena manera de comparar “cómo nos cuidamos nosotros mismos en el mundo”. 


No obstante, su estado físico y mental es óptimo. Desde los 6 años, cuando su familia se trasladó a México, Salopek ha estado en movimiento, por lo cual cree que se adaptará fácilmente. “Tengo un buen sistema inmunológico y un estómago fuerte –dice–. Comeré lo que esté disponible y la medicina será preventiva porque no podré llevar una farmacia a mis espaldas”. Como corresponsal también ha estado por lo menos 15 años yendo de un sitio a otro y conviviendo con locales. Su fuerte es el periodismo de inmersión. Ha viajado por la selva del Congo en canoa y ha pasado meses a lomo de mula en México para lograr una historia. En 2006 fue detenido en Sudán mientras hacia un reportaje para National Geographic. 


Quiere mantenerse en el anonimato, pues si no, el experimento se pondría en riesgo. Por eso planea estar fuera del radar a veces, para planear el siguiente viaje y procesar la información. 


En esencia Salopek contará la historia de la especie humana, pues para él no hay documental de un viaje más universal que el que hicieron los ancestros. En ese sentido, según él, esta experiencia le pertenece a todo el mundo. “No son mis botas las que recorren esta senda sino las de toda la humanidad”.


El primer viaje


Hasta hace relativamente poco se creía que la especie humana había surgido simultáneamente en varias partes del planeta. Pero hoy, con base en pruebas de ADN mitocondrial, se sabe que el homo sapiens nació en el  África. El evento más importante de la prehistoria sucedió cuando este dejó su hogar para colonizar el mundo. El éxodo debió coincidir con mejoras en nutrición y tecnología, pero también con un clima más favorable. 


En todo caso, un grupo de entre 1.000 y 50.000 personas partió hace 80.000 años aproximadamente. Según vestigios fósiles, salieron de Etiopía hacia un cruce de tierra que separa Djibouti, un pequeño país cerca de Eritrea, de la península árabe. Luego fueron hacia el sur cerca a la costa del océano Índico, pues dicha ruta no les exigía cambiar de clima ni de dieta. En la medida en que unos tomaron caminos diferentes, la especie humana tuvo que competir con otros homínidos: en Europa, los neandertales, y en el lejano Oriente, los homo erectus. 


Cuando la migración se completó, el homo sapiens era el único sobre la faz de la tierra. Los expertos no dudan de que haber migrado le dio a la especie una posición de dominio en el mundo y significó la extinción de los competidores. Por eso Salopek llama este recorrido “la gran marcha hacia nuestro desarrollo” porque el hombre tuvo que adaptarse, pasar hambrunas, sequías, enfrentar predadores y otros homínidos. Según él, “en ese viaje nos volvimos verdaderamente humanos”.

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