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| 1/11/2014 5:00:00 PM

Ellas también quieren sexo

Crece el número de mujeres que hoy usan los sitios en internet ya no para encontrar a su media naranja sino para conseguir una noche de placer, sin ataduras ni compromisos.

Siempre se ha di-cho que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Eso significa, entre otras cosas, que mientras ellos quieren sexo las mujeres prefieren el compromiso, la ternura y la seguridad. Ahora resulta que ellas están visitando a diario un nuevo tipo de portales especializados en encontrar sexo fácil, lo que demuestra que también son de Marte.

Es el caso de Beth, una mujer soltera de 31 años que vive en Nueva York. Recientemente llegó al bar donde debía encontrarse con un hombre a quien nunca había visto cara a cara. Le parecio más viejo y escuálido de lo que imaginaba pero dos martinis más tarde esos detalles eran superfluos y Beth estaba en la habitación de un hotel sentada sobre sus piernas. “Luego me llevó a la cama, me vendó los ojos, me ató y me empezó a dar nalgadas mientras rugía como un animal herido”. Ese fue el comienzo de una noche que ella cataloga como rara pero excitante.

Difícilmente él ha sido su única pareja sexual en los últimos meses. Beth se ha involucrado con más de cinco hombres diferentes con quienes va directo al grano, sin preámbulos ni juegos. Y después del sexo desenfrenado, ella cruza la puerta del hotel y si te he visto no me acuerdo.

Aunque la historia de Beth parece la de una prepago, no lo es. Ella representa a una mujer corriente de la Gran Manzana, que de día trabaja en una agencia inmobiliaria. Lo que sucede es que así como muchas otras, ella ha encontrado en sitios web como Adult Friend Finder una manera más expedita y anónima de tener sexo casual, sin compromiso ni ataduras. En estos sitios antes había una clara mayoría masculina, pero hoy la balanza se ha equilibrado. Lo que llama la atención es que ellas no quieren cenas románticas ni coqueteos sino sexo y lo piden sin tapujos, tal y como lo han hecho los hombres desde que internet se masificó.

Mientras los sitos tradicionales para conseguir pareja como Match.com tienen alrededor de 5 millones de visitantes únicos en un mes, Adult Friend Finder tiene 24 millones y la mayoría de los usuarios son mujeres entre 20 y 40 años. Lo que sorprende es que no son mujeres feas, ni viejas, ni de estratos bajos sino profesionales exitosas, interesantes y seguras de sí mismas que han encontrado en estos sitios una manera de tener sexo expedito.

Beverly, quien recientemente contó su historia en el diario The Sunday Times, organiza sus citas en su iPhone y cuando su pareja la recoge a la hora acordada la recibe montada en sus zapatos Louboutin, vestida de Dior y con una gargantilla de Tiffany que recibió de un amante anterior. A sus 46 años, esta asesora financiera, divorciada y madre de dos, considera que estos sitios le brindan lo que necesita. “Uno no tiene que ir por la etapa aburrida del cortejo sino directo a la acción”.

Y es que en lugares como Adult Friend Finder, Shagaholic, Social Sex, o Erotic Affairs, para nombrar solo algunos, no hay que llenar cuestionarios interminables sobre gustos y estilos de vida sino contestar preguntas sencillas relacionadas con las preferencias sexuales. Tras responder a cuestiones como ¿cuál es su posición favorita?, ¿le interesa un trío? o ¿le gusta el sadomasoquismo?, la mujer puede escoger entre decenas de posibles parejas de su misma ciudad. La versión de Adult Friend Finder en Colombia asegura a sus abonadas que podrán tener un hombre en la cama esa misma noche.

El psicólogo Camilo Mendoza cuenta que a su consulta han llegado personas que tienen sexo casual con extraños a quienes conocen en estos portales y en redes sociales. Para él, internet facilita las cosas porque ofrece una muestra más grande de prospectos que un bar. Asimismo la gente se siente más desinhibida frente a una pantalla, lo que permite hacer propuestas indecentes de manera directa. “Además, el sexo ha perdido ese carácter moralista y vergonzoso. Así, las mujeres pueden tener estas relaciones casuales sin sentirse prostitutas”, dice.

Mendoza considera que estos encuentros son beneficiosos porque muchas mujeres que antes se restringían hoy le dan rienda suelta a su sexualidad. Es el caso de Anne, una abogada de 34 años que vive en Londres sin tiempo para conocer pretendientes. “No soy ninguna supermodelo y por eso me siento muy bien cada vez que un hombre entre 25 y 30 años me escribe para tener sexo”, dijo al diario londinense. Suzanne, asistente legal en una firma de abogados de Washington, señala que Craiglist le ayudó a sobrellevar su divorcio. Su modus operandi era poner el anuncio en este portal, escoger un candidato, encontrarse con él en un café y llevarlo a su casa si pasaba la prueba. “Si uno no deja que lo usen ni lo abusen, es una herramienta grandiosa”.

Emily, una joven de 23 años de Estados Unidos, relata en su blog que este tipo de encuentros es muy intenso por el anonimato, la espontaneidad e ilegalidad que los rodea. Pero también porque es tan fácil como ordenar pizza. No solo se puede escoger el color de pelo sino la edad, su talla, peso, contextura y hasta el tamaño de otros atributos físicos sobresalientes. “¿Un cincuentón para cumplir la fantasía de la hija incestuosa? ¿Un pelirojo que te haga sexo oral y se vaya? Si vives en un sitio relativamente poblado encuentras al tipo que quieres”, dice Emily.

Desde el primer día en que se suscribió a un sito de estos, Karen empezó a recibir correos electrónicos de posibles candidatos. Esa atención súbita de los hombres en ella, una mujer de 34 años con una vida sexual aburrida, fue lo que disparó su interés en el sexo casual. Dichas experiencias la han llevado a vivir un renacimiento de su sexualidad. “Me veo con un extraño en un hotel y luego salgo a recoger a mi hija de tres años al colegio, y de ahí a hacer la comida para mi esposo”, dice.

Hace poco, sin embargo, su esposo le encontró un correo de uno de sus contactos y sintió que era hora de parar y buscar ayuda profesional. Su terapeuta, Paula Hall, dice que no es la primera paciente que llega con síntomas de adicción a este tipo de encuentros. La mayoría “son mujeres comunes y corrientes, abogadas, profesoras, amas de casa, que exploran su sexualidad y se excitan al ir más alla de sus límites”, dice. Kelly McDaniel, autora del libro Lista para sanar, explica que la adicción se da no solo por el acto en sí sino por la planeación, la idealización del encuentro, la excitación previa e incluso el miedo de estar con un extraño. “Si se mezclan los químicos del estrés y los de la excitación sexual se crea el más poderoso coctel que el cerebro pueda manejar. Y con internet, uno puede probar un sorbo en caulquier momento”, enfatiza McDaniel.

Laura Sessions Stepp, autora del libro How Young Women Pursue Sex entrevistó a mujeres universitarias que están sumidas en la cultura del sexo casual, algo que ella ve con gran preocupación. Para un buen grupo de mujeres que lo ha hecho, sin embargo, la sensación que da el sexo con extraños es de liberación. Saben lo que quieren y lo hacen por un tiempo, mientras llega el hombre de sus sueños.
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