Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/06/03 01:34

Esquizofrenia: el inframundo de la mente (II)

Segunda parte de un trabajo investigativo que muestra una radiografía de los enfermos de esquizofrenia en Colombia

La medicina, con la tecnología actual, estaría lejos de determinar la cura para la esquizofrenia. Foto: Cortesía Bios

Actualmente la esquizofrenia se considera como una de las enfermedades más incapacitantes, y no necesariamente por los síntomas del trastorno que pueden tratarse con antisicóticos, sino porque en los pacientes comienza a presentarse un deterioro cognitivo, es decir, una disminución en la capacidad mental, lo que puede afectar el desempeño educativo y laboral.

Por ejemplo, la psicóloga Francia Elena Quintero, especialista en salud ocupacional y organizacional, y miembro durante 15 años de la Junta Regional de Calificación de Invalidez, seccional Caldas, dice que, en caso que una persona con el diagnóstico quiera acceder a una situación pensional debe tener esquizofrenia en un grado mayor al 50 % de invalidez y “se debe examinar el nivel de alteración en la esfera mental, si ha tenido intervenciones y hospitalizaciones que muestren que no puede desempeñarse en su vida cotidiana”.

Para Camilo no fue fácil conseguir un empleo estable. Aunque se presentó a diferentes empresas de construcción y pintura, no lo aceptaron. Por lo cual, optó por trabajar de manera independiente. Construyó y vendió violines y guitarras, incluso inventó violines de ocho cuerdas. También cantó en los buses durante varios años creando canciones propias y  aprendió de zapatería, “yo trabajo con cuero porque al cliente hay que darle lo mejor. Hay que vender creatividad”. Además, aprendió de mecánica dental, “me gusta ayudar a las personas que están muecas”, cuenta mientras toma en sus manos una caja de dientes que construyó  y la observa detenidamente.

La buena noticia: tiene tratamiento

En Colombia se han hecho diferentes estudios de salud mental que han permitido establecer prevalencias o lugares del país donde hay una mayor preponderancia de esquizofrenia y otros trastornos. De hecho, existe gran cantidad de subregistros, pues, actualmente, algunas personas la padecen pero están diagnosticados con otro tipo de trastorno, como por ejemplo el afectivo bipolar que presenta síntomas similares. O Por el contario, hay diagnosticados con esquizofrenia, que en realidad no la sufren.

Recientemente, investigadores del Broad Institute en USA, el Hospital General de Massachusetts y otras instituciones de todo el mundo desarrollaron el mayor estudio genómico de la esquizofrenia, donde se analizaron miles de muestras genéticas de pacientes y de voluntarios sanos, para identificar el riesgo de padecerla. La investigación apuntó a los mecanismos biológicos y las vías que pueden conducir a nuevos enfoques para el tratamiento de la enfermedad. Sin embargo, aunque esta se ha estudiado frecuentemente, Castro asegura que la medicina con la tecnología actual está lejos de determinar la cura, incluso, a lo largo del siglo XX y XXI ha sido poco el avance en el desarrollo de fármacos para esta enfermedad mental.

“La esquizofrenia al igual que la mayoría de trastornos mentales no tiene cura. La buena noticia es que tiene tratamiento”, asegura Castro Navarro y agrega que los medicamentos se formulan individualizando cada caso y si un paciente es constante puede tener un estilo de vida normal.

Sin embargo, el doctor aclara que ahí no termina el tratamiento, pues también hay que psicoeducar al paciente, enseñarle a confiar en su familia, que cuando le digan “no está escuchando nada, probablemente son los síntomas de la esquizofrenia”, entienda que es así, y aprenda a diferenciar lo real de lo irreal»

La OMS determinó que más del 50% de los esquizofrénicos no están recibiendo una atención apropiada. Doña Marta, la madre de Camilo dice que “la discriminación y la violación de algunos de sus derechos es muy evidente, y ninguna familia está exenta a la enfermedad”.

Con respecto al papel de la familia, el doctor Juan Carlos Castro, dice que es indispensable en el desarrollo del paciente y que en el momento de lucidez de la persona puede explicarle sobre el autocuidado. En vez de juzgar, es necesario un acompañamiento. “Una madre no regaña  un hijo si le da fiebre, simplemente lo cuida y le ayuda con su tratamiento. Esto es lo que necesita una persona con un trastorno mental”.

De la misma manera, la psicóloga Francia Elena Quintero concluye diciendo que “la familia permite la regulación de la enfermedad, pero si no lo ayudan,  se puede agravar la situación de la persona”.

Creo que es momento de terminar la entrevista con Camilo. Sus historias ya comienzan a estar acompañadas de una fuerte lluvia que resuena en el techo de madera de la casa. Se hace tarde y todo se ve lúgubre. Finalmente le pregunto qué es lo más raro que ha visto, y él responde con un halo de misterio, y una actitud amenazante, mientras encorva su espalda y mira hacia arriba: “hay entidades oscuras que nos conducen a la ruina. A veces cuando hay un vecino que sabe esas cochinadas, se la hecha a uno y uno se puede volver sombrío. De todas maneras uno empieza a desarrollar poderes. No me meto con nadie, pero si alguien se va a meter conmigo, yo le aplico los poderes de mi mente”

Para este momento ya estoy asustada, Camilo puede ser impredecible. –Gracias- le digo a Camilo. Él solo me responde “yo cuando veo las personas las leo y sé lo que están pensando”.

*Trabajo periodístico realizado en el marco del Diplomado en Periodismo Científico del Centro de Bioinformática y Biología Computacional de Colombia – BIOS y la Universidad de Manizales, auspiciado por el proyecto de regalías Caldas BIO-región. www.bios.co @bios_co


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