Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/01/02 13:23

¿Está usted saboteando su propia carrera?

Si se siente agobiado en su trabajo, puede que sea usted mismo el que provoca esa situación. ¿Cómo saberlo y neutralizarlo?

Si no quiere ir en contra de sus intereses, lo primero es aprender a reconocer al autosabotaje. Foto: Javier de la Torre
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BBC

A los 47 años, Thomas Sommer presintió que era el momento de cambiar su manera de trabajar. Había tenido múltiples y desafiantes roles en Credit Suisse, pero después de 20 años en la entidad financiera se sentía exhausto, cercado y sin rumbo. Y consideraba que ya no tenía nada que aportar.

“Los valores de Credit Suisse ya no coincidían con los míos. Mi corazón me pedía cambiar algo. Ya no podía tener influencia en mi trabajo”, recuerda. “Sin embargo, mi cabeza no quería escuchar eso”.

A pesar de esas agobiantes sensaciones, siguió en su puesto por tres años más. Sus jornadas de 14 horas, que incluían un largo desplazamiento en tren desde su casa en Alemania hasta Zúrich, Suiza, no le daban tiempo para mucha autorreflexión.

Entonces, en 2012, justo antes de la reunión más importante del año, Sommer perdió el conocimiento, sudando y entrando en pánico. Estaba fundido. No regresó al trabajo en nueve meses.

Fue un caso de autosabotaje, dice, pensando en retrospectiva sobre la razón por la que no hizo los cambios que necesitaba.

“Me decía constantemente que nadie me emplearía cuando llegara a los 50 años. Últimamente no había asistido a muchos cursos de desarrollo profesional y, de todos modos, tenía una familia que sostener”, señala.

“Al final mi cuerpo tomó la decisión por mí. Me sacó del juego”.

Expresión de desconfianza

Su caso no es aislado. Según los expertos, el autosabotaje puede afectar a casi todo el mundo, como una expresión básica humana de desconfianza en uno mismo y de falta de interés.

En 2014 una encuesta de Gallup mostró que el 51% de los empleados en EE.UU. no se sentía “comprometido” con su trabajo y 17,5% estaba “activamente desvinculados”.

El psicólogo estadounidense Gay Hendricks, autor de The Big Leap (El gran salto), dice que el autosabotaje es una reacción a la posibilidad de alcanzar su límite superior, ya sea en el éxito en su carrera, en la expresión creativa o incluso en la armonía en su relación.

Hendricks identifica cuatro temores detrás de esta negativa subconsciente a dar un paso adelante: sentir que tiene defectos, preocuparse de no ser fiel a sus raíces o su pasado, creer que más éxito conlleva una carga mayor y tener miedo de opacar a los demás.

“Cuando comienzas a abrirte a lo que son tus habilidades únicas –tu genio interior–, comienzas a probar una versión más grande de ti mismo. Al hacerlo, tropiezas con lo que llamo el problema del límite superior”, apunta Hendricks.

“Todos sabemos lo que se siente ser un perdedor, porque hemos aprendido a caminar y nos hemos caído sobre nuestros traseros muchas veces”, agrega.

“Sin embargo, muy pocos realmente sabemos lo que se siente tener éxito hasta que lo conseguimos y se estabiliza por un tiempo, sin que lo saboteemos nosotros mismos”.

Reconocer síntomas


Si no quiere ir en contra de sus intereses, lo primero es aprender a reconocer al autosabotaje. Pueden ser simples pensamientos negativos o pequeñas acciones como, por ejemplo, comer mucho justo antes de una importante presentación.

En vez de enviarle sangre a tu cerebro, la envía al estómago porque está nervioso, preocupado o, subconscientemente, quiere demostrarse a sí mismo que no es realmente un buen orador.

Posiblemente se siente inadecuado o incompetente y una presentación mediocre es justo la prueba que buscaba.

El autosabotaje puede también cruzar fronteras, por ejemplo de la oficina al hogar. Tal vez le dieron un ascenso, pero esa misma noche va a casa y pelea con su pareja, haciendo avances en un área, pero retrocediendo en otra.

Hendricks dice que el problema básico es alcanzar el límite máximo de las sensaciones positivas que puede manejar.

“Tener la disposición de sentirse bien y hacer que la vida vaya bien todo el tiempo es un acto genuinamente radical”, sostiene.

Elevar el listón continuamente

Y el autosabotaje también puede ocurrir al comprometerte en exceso o al poner constantemente el listón más alto, irónicamente haciendo que el esfuerzo para alcanzar el siguiente nivel le impida llegar hasta tu objetivo final.

En un libro que escribió sobre autosabotaje, el asesor y mentor Erwin Oberender lo describe como “no poder quitar el pie del acelerador”.

Oberender, quien trabajó con Sommer, también ayudó a un hombre en la mitad de sus 40 que se desempeñaba como gerente para una compañía automotriz.

El cliente se quejaba de no sentirse nunca realmente satisfecho, aunque había logrado éxito en muchos aspectos. “No se animaba a sí mismo y cada vez que estaba por conseguir algo, tenía otro objetivo en el horizonte”, apunta Oberender.

El experto usa una variedad de métodos para ayudar a la gente, incluyendo una combinación de estudios de kinesiología, bioenergía, consciencia y cognición.

Además, estimula a que la gente se repita frases. Cosas como: “Es permitido ser imperfecto. Es permitido retener parte de mi energía y conservarla para otras tareas”.

Fue así que el cliente de Oberender comenzó a ver y a reconocer su autosabotaje. “Encontró los frenos y decidió conscientemente qué proyectos requerían acelerar y cuáles frenar”.

Distinta dirección


Obstruirse a sí mismo no es siempre un autosabotaje y la única dirección no es hacia arriba. Si una persona considera que no puede estar a la altura del reto, quizás sea una reacción saludable basada en una autoevaluación precisa.

Según Ilse Schmidt-Zimmermann, psicóloga con base en Frankfurt, Alemania, un acto de autosabotaje puede ser un acto de supervivencia que le ayuda a evitar desafíos para los que no está listo.

O puede que esté creando circunstancias que apoyan sus auténticos valores, como buscar equilibrio entre el trabajo y la vida familiar o tener tiempo para ser voluntario, incluso si eso significa rechazar el próximo nivel gerencial.

“Las personas intentan reajustarse a la homeostasis”, indica Schmidt-Zimmermann. Y, a veces, eso no es malo.

Crea en sí mismo


Preston Ni, autor del libro How to Let Go of Negative Thoughts and Emotions (Cómo dejar atrás pensamientos y emociones negativas) define el autosabotaje como pensamientos negativos irreales que no lo dejan rendir al máximo. Y recomienda reajustar su mentalidad por medio de un diálogo interno positivo.

“Cambiar ‘no puedo’, que es un pensamiento contraproducente, por ‘aprenderé sobre la marcha’“, indica. “O ‘no estoy listo’ a ‘nadie que se está postulando a este trabajo tampoco está listo, así que me presentaré y lo haré lo mejor posible’”.

Otra idea es concebir su objetivo sobre un espectro, en vez de siempre tener que alcanzar el objetivo final.

“Contemple el éxito como una obra en progreso”, dice Ni. “Un trabajo en marcha es siempre positivo, si está moviéndose en la dirección correcta”.

Actualmente Sommer ayuda a otras personas a tomar la dirección correcta. En su servicio de orientación les cuenta cómo sus ideas “perfeccionistas” y su incapacidad para admitir debilidades lo mantuvieron en un trabajo que detestaba.

“Entreno y asesoro a personas que repentinamente pierden su trabajo. Estoy ahí cuando se preguntan ‘quién soy, qué puedo hacer y qué quiero’”.

Quizás esas son las mejores preguntas que se puede hacer usted mismo cuando ponga su mirada en el siguiente nivel.

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