Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/02/24 00:00

‘Estás pillao’

Un nuevo aparato logra atrapar ladrones con niebla. El creador es un colombiano y el invento ha sido considerado como uno de los más ingeniosos del año.

En cuanto suena la alarma, el lugar o el auto se inunda de una niebla que no deja ver. El sistema se utiliza hoy para proteger arsenales, vehículos que transportan valores, acueductos y fábricas

‘Chómpiras’ se preciaba de ser un experto jalador de carros. Un día encontró un Mercedes-Benz último modelo y pensó que esa era la oportunidad de su vida. Pero apenas forzó la chapa y se metió en el vehículo, una espesa niebla empezó a salir del asiento. En cuestión de segundos el humo ya le impedía ver hasta sus propias manos. No tuvo otra opción que salir corriendo del auto. Mientras tanto apareció la Policía. El robo se frustró.

Esta historia no es traída de una tira cómica o una película de policías y ladrones. Representa lo que podría suceder con un nuevo invento de un colombiano para impedir que los criminales cometan sus fechorías. Se trata de Flashfog, un dispositivo que se convirtió en el producto más innovador del Shot Show, donde se muestran los adelantos en armamentos, hace un par de semanas en Orlando, Florida.

El aparato, una caja que contiene los elementos para vaporizar una solución de glicol, se conecta a un sistema de alarmas. Como se sabe, la mayoría de estos dispositivos se activa cuando alguien entra a un área que se quiere proteger. Y si bien éstas pueden hacer mucho ruido, lo cierto es que no pueden detener físicamente al ladrón. Por eso hay un lapso crucial, desde cuando la alarma se dispara hasta cuando llegan las autoridades, durante el cual el caco aprovecha para robar. La habilidad de los criminales es tal, que la Policía conoce estos delitos relámpago como robo ‘3m’, pues sólo se requiere de tres minutos para completarlo.

El nuevo producto busca suplir esa desventaja al hacer que el ladrón no cuente siquiera con un segundo para actuar. Por eso, inmediatamente se activa la alarma, la habitación donde se encuentra éste se inunda con una niebla espesa producto de la vaporización del glicol, lo cual le impide ver a su alrededor. Al tiempo se activa una luz muy fuerte que lo desubica y lo ciega temporalmente. Y si no ve, el ladrón queda perdido e inmovilizado. “Se cumple el objetivo y el malhechor no sufre daño físico”, asegura Germán Arias, presidente de Arias Tech, empresa con sede en Canadá que desarrolló el producto. Precisamente, la idea nació en los páramos colombianos. “Experimenté las dificultades del cruce del páramo de Berlín donde los choferes se advertían entre ellos ‘no ponga las luces altas, pues con la niebla no ve nada’. Son los componentes de FlashFog, pero de una manera controlada. Las luces de esa época eran incandescentes, ahora usamos tecnologías de plasma de xenón y la niebla la hacemos a la inversa, con energía térmica”.

Una ventaja es que no importa cuantos delincuentes haya, el aparato logra inmovilizarlos a todos durante 45 minutos. No obstante, el humo puede venir acompañado de un olor a naranja o menta para que la gente lo distinga del producido por un fuego.

Flashfog se utiliza en más de 60 países para cuidar arsenales, reactores nucleares y acueductos. A raíz de su eficacia, Arias Tech lanzó en el show de Orlando el Flashfog para impedir el robo de vehículos. En lugar de la luz, en esta versión lo que se activa es un ruido intenso que produce mareo y vómito, suficiente como para que el ladrón se olvide de sus intenciones.

A diferencia de otras armas, este sistema no es tóxico, no deja ningún residuo peligroso y se dispersa, pero su manejo es delicado, pues el propio dueño podría quedar atrapado si no es cuidadoso. El sistema en los carros se activa un poco más tarde, pues “con mucha más frecuencia la gente olvida desactivar su alarma”. En tal caso, tiene cuatro segundos para salirse del auto o deshabilitarla.

Mucha gente le pregunta a Arias “¿Y no mata?”. No, les dice. Pero para él, un ingeniero nacido en Cucutilla, Norte de Santander, ni un balazo hiere tanto como el golpe al orgullo del ladrón al sentirse perdido y atrapado en medio de la niebla.

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