Miércoles, 26 de noviembre de 2014

| 2013/03/06 00:00

Estos tigres parecen dulces gatitos

Solo unos monjes en Tailandia son capaces de meter sus manos en las bocas de grandes tigres y no perder la vida en el intento.

Un monje tailandés mete sus manos en la boca del tigre y le saca una mueca. Foto: .

El solo hecho de pensar en abrazar o besar a un tigre genera miedo incluso en el más valiente y fuerte de los hombres.

Cuanto más peligroso podría ser agarrar la boca del animal, estirarla, sacarle una curiosa mueca y no perder la vida o a lo menos las manos en el intento.

Pues al parecer los únicos capaces de lograr semejante hazaña son los monjes budistas de Tailandia. De hecho, estos monjes viven en el Templo del Tigre y mantienen una relación muy cercana con los gigantes felinos que nacen en cautiverio o a los cuales crían desde que están cachorros.

Es tan impresionante la forma como los monjes han domesticado a los tigres, que los turistas pueden jugar con ellos sin correr ningún peligro. Los animales han desarrollado una tolerancia a la especie humana que no ha alcanzado ninguna otra especie alrededor del mundo.


El Templo del Tigre está ubicado en la provincia de Kanchanaburi a 80 kilómetros de Bangkok y se ha convertido en una de las principales atracciones turísticas de Tailandia.

Personas viajan miles de kilómetros para tener contacto con los majestuosos animales. Se puede alimentar con biberón a los cachorros y estar en medio de los tigres adultos mientras juegan en el agua.

En un principio el Templo pretendía ser un santuario forestal, pero cambió su razón de ser cuando en 1999 llegó al monasterio un cachorro de tigre. Ahora es el hogar de más de 90 tigres.

Con 30 dólares los visitantes acceden a un recorrido por el lugar y a la posibilidad de ingresar al Cañón del Tigre, donde duermen decenas de estos animales. Por un dinero extra se puede tomar una fotografía al lado de uno de los animales mientras éste reposa su cabeza en el regazo del visitante.

El santuario ha sido centro de controversia pues se critica la forma en que se cautiva los animales. Recientemente los monjes tuvieron que desmentir que usaran sedantes para que los tigres fueran amigables con los humanos y argumentan que su comportamiento dócil se debe a que han sido domesticados desde que eran cachorros.

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