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| 6/6/2014 12:00:00 AM

El drama de millones de muertes lentas y dolorosas

Alrededor de dieciocho millones de personas murieron en un año con dolor innecesario por falta de analgésicos y cuidados paliativos.

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BBC
Enclavada en una plantación de bananos, en una pequeña localidad del centro de Uganda, Betty Naiga, de 48 años, permanece acostada en el suelo sobre un delgado colchón de su choza amarillenta.

Hace dos años le diagnosticaron cáncer de mama. No podía pagar el tratamiento, así que el tumor creció hasta alcanzar el tamaño de una pelota de fútbol.

"El dolor era demasiado. No podía dormir, no podía hacer nada. Era insoportable. Me había rendido a la vida, deseé estar muerta".

La agonía de Betty duró un año, en el que se sintió perdida y abandonada por su familia. Hasta que un voluntario comunitario la encontró.

Allen es uno de los cientos de voluntarios entrenados por Hospice Africa Uganda, el principal proveedor de cuidados paliativos en ese país y que se encarga de buscar a personas que, como Betty, sufren en silencio.

La situación de esta mujer no es aislada. Se estima que en el 2012, casi 18 millones de personas en todo el mundo -principalmente en los países en vías de desarrollo- murieron con dolor innecesario.

La falta de acceso a analgésicos, como la morfina, para pacientes terminales es considerado por los expertos de Worldwide Palliative Care Alliance (WPCA) como una "emergencia de salud pública".

En Etiopía, Tulip Mazumdar, periodista de salud de BBC, informa que hay casos de pacientes de cáncer que se arrojan frente a camiones para escapar del dolor.

"El mes pasado, funcionarios de salud de casi 200 países se reunieron en la sede de las Naciones Unidas para pedir que los cuidados paliativos sean considerados una prioridad", agrega Mazumdar. "Esta es la primera vez que se reconoce la especialidad y que es apoyada por la Organización Mundial de la Salud".

Aliviar el sufrimiento

Betty pasó un año bajo dolor intenso e innecesario antes de recibir cuidados paliativos. Foto: BBC.
El hospital de enfermos terminales que encontró a Betty la trató con quimioterapia y le dio el potente y tan necesitado analgésico: morfina.

"Desde que empecé el tratamiento, mi vida ha cambiado enormemente. Las medicinas han ayudado a aliviar mi sufrimiento", cuenta.

Uganda está a la cabeza de cuidados paliativos en África. Este país hace su propia morfina con una combinación de polvo del opioide barato y agua.

Pero muchos otros países tienen suministros muy limitados, como Afganistán y Libia, donde no hay cuidados paliativos, como el alivio del dolor.

En el otro extremo, están los países que ofrecen los mejores cuidados paliativos, con Austria a la cabeza. Allí, hay un centro de cuidados de este tipo por cada 160 personas que lo necesitan.

Por otro lado, en el Reino Unido, en el 2012, el 97 % de las personas que necesitaron de estos cuidados los recibieron.

La morfina es barata. Se hace del opio y es un medicamento controlado internacionalmente, lo que significa que los países lo tienen que pedir a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

"Pero muchos países, simplemente, no piden lo suficiente", señala Mazumdar.

El doctor Stephen Connor, de la WPCA, explica que hay varias razones por lo que esto ocurre, incluyendo el temor exagerado al uso ilícito y que los pacientes se hagan adictos.

"En su mayoría están sufriendo por ignorancia. (Los gobiernos) no saben lo qué son los cuidados paliativos y que aliviar el sufrimiento es posible", aclara Connor. "La policía está entrenada para tratar cualquier sustancia psicoactiva como abuso de drogas. No entienden que cuando tienes dolor y tomas algo que te alivia, no se trata de un uso recreativo... te está quitando un dolor".

Connor agrega que también es necesario cambiar la actitud entre los doctores, pues en la mayoría de los países en desarrollo, los médicos no reciben formación para cuidados paliativos. "Puedes cambiar leyes y regulaciones, pero si no cambias actitudes, no haces nada".

No obstante, la periodista de salud de la BBC señala que también hay preocupación ya que, mientras en los países en desarrollo hay un acceso limitado a analgésicos potentes, en las regiones con altos ingresos hay un exceso de uso.

"El abuso de fármacos con receta se está convirtiendo en Estados Unidos en una de las mayores causas de muerte", le dice a Mazumdar el doctor Lochan Naidoo, presidente de JIFE.

"Del mismo modo que advertimos sobre las consecuencias negativas (de la sobredosis y la adicción), tampoco queremos reducir la disponibilidad en países que en verdad lo necesitan".

Dos realidades, mismo final

Sara recibió cuidados paliativos desde el primer momento en que le diagnosticaron un cáncer terminal. Foto: BBC.

Entre tanto, a unos 6,400 kilómetros de Kampala, capital de Uganda, en Londres, Sara Ray -de 69 años- muestra con orgullo las fotos de sus cinco hijos que cuelgan en la pared de su sala.

"No puedo soportar la idea de dejarlos", comenta. Sara está muriendo de mesotelioma, un tipo de cáncer de pulmón. A diferencia de Betty, desde el primer día recibió los mejores cuidados paliativos que hay en el mundo.

No sólo es morfina u otro analgésico, en el hospicio Marie Curie recibe apoyo psicológico y espiritual, además de tener acceso a un gimnasio con piscina.

Semanas después de que Tulip Mazumdar entrevistara a Sara y Betty, las dos murieron.

"Al final de sus días recibieron el apoyo médico y psicológico que necesitaban", informa la periodista. "Algo que -según dicen-, todo el mundo en esa situación se merece".
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