Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1998/12/21 00:00

A FALTA DE SONIDOS, LUZ

Ante la dificultad de identificar ondas sonoras extraterrestres, científicos de la Universidad de Harvard intentan ahora captar señales de rayos láser.

A FALTA DE SONIDOS, LUZ

Si 'ET' no envía señales sonoras tal vez lo haga con una de luz. Esta es la esperanza de los investigadores de la Universidad de Harvard quienes en diciembre presentarán al mundo un nuevo experimento destinado a buscar flashes o pulsos de rayos láser a través del universo que sirvan para hallar señales de vida en otros planetas.
Después de diseñar y montar el equipo detector durante los últimos cuatro meses, Paul Horowitz, catedrático de física de la Universidad de Harvard, instaló el experimento en el Observatorio Smithsonian Oak Ridge El experimento, llamado Seti o búsqueda de inteligencia extraterrestre (Search for Extra Terrestrial Intelligence) se encuentra en etapa de prueba y hasta el momento ha detectado solo una señal similar a la que se esperaría de un rayo láser emitido desde otro planeta. Esta, sin embargo, no ha tenido la regularidad que podría indicar que hay inteligencia detrás de ella. Aunque la búsqueda de pulsos de rayos láser provenientes de más allá del sistema solar ha sido hecha con anterioridad, el experimento de Harvard será el primero diseñado para realizar una busqueda amplia, integral y sistemática. A este trabajo se suma el proyecto Beta, dirigido también por Horowitz, que durante los pasados tres años ha rastreado 600 millones de canales en búsqueda de señales de radio enviadas por una civilización desde otro lugar del universo. Antes de éste existió el proyecto Meta, que en 1985 colocó en la Internet un instrumento que permitía buscar a través de 8,4 millones de canales posibles señales sonoras extraterrestres. Este experimento fue financiado en parte por el cineasta Steven Spielberg,.
"Lo interesante del nuevo proyecto , explicó Horowitz a SEMANA, es que los flashes o pulsos de luz concentrada son fáciles de detectar y diferenciar de otras fuentes de iluminación. Si, por ejemplo, se envía un rayo láser de alta intensidad hacia una estrella distante, teóricamente cualquier persona que se encontrara en aquella estrella podría ver a través de un telescopio modesto un destello 1.000 veces más brillnte que la luz del Sol."
Visto desde otro ángulo, cualquier destello extraterrestre dirigido hacia la Tierra puede distinguirse fácilmente de la luz de una estrella distante. Esto, en un futuro, podría hacer de los pulsos de luz el método preferencial para comunicarse a través de distancias galácticas. Lo anterior rememora los juegos infantiles que involucraban walkie-talkies y mensajes enviados con luces intermitentes. "Los mensajes de luz eran más nítidos que las transmisiones de walkie-talkies llenas de estática". Horowitz advirtió, sin embargo, que hay que ser cautos: "Tal vez estén usando 'rayos zeta' para comunicarse y el problema sería, entonces, que nosotros no hemos descubierto ese tipo de rayos todavía".
No obstante la idea de analizar estos destellos no es nueva. Charles Townes, ganador del Premio Nobel de Física en 1964 por su trabajo con masers y lásers, fue el primero que planteó la idea. Pero solo la tecnología desarrollada en los últimos cinco años ha hecho viable el proyecto.
Entretanto, llama la atención la simplicidad del nuevo experimento. Mientras el proyecto Beta necesitó cuatro años para ser implementado, costó miles de dólares, requirió alta tecnología de computadores e implementos que no caben ni en el camión más grande de carga _además que requiere un telescopio de 84 pies de radio_, el experimento Seti (financiado por la Sociedad Planetaria, el Instituto Seti y la Fundación Bosack-Kruger) fue montado en tres meses por Horowitz y sus colegas Jonathan Wolf, Chip Clodwell y Costas Papaliolios, y representó una inversión de sólo 10.000 dólares.
"Todos los aparatos necesarios para adelantar el nuevo experimento caben en la silla de atrás de mi pequeño carro Corolla", dijo Horowitz. Seti, además, usa residuos de luz de un telescopio de 61 pulgadas que ya estaba involucrado en la búsqueda de 2.500 estrellas cercanas al Sol. El experimento Seti puede ser fácilmente imitado. Investigadores de la Universidad Berkeley de California ya lo están haciendo.
El nuevo interés por este experimento ha surgido, entre otras cosas, porque la búsqueda de frecuencias de radio se está volviendo cada vez más difícil. Darren Leigh, doctorado en Harvard en física aplicada, quien está a cargo de la supervisión del proyecto Beta, dijo que los teléfonos celulares en particular y las transmisiones de satélites han creado gran interferencia para tratar de identificar señales del exterior. "Nuestro interés por incrementar las comunicaciones en la Tierra puede significar una menor probabilidad de llegar a escuchar llamados de inteligencias extraterrestres", anotó Leigh. Mientras tanto Horowitz insiste en que hay que ser cautos: "Solo me entusiasmaré cuando tengamos resultados".

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