Viernes, 31 de octubre de 2014

| 1989/02/20 00:00

Felicidad artificial

Un científico español propone activar los mecanismos neurológicos del placer para lograr seres humanos menos irritables.

Felicidad artificial

Apesar de las apariencias, la felicidad está de moda. Un néurobiólogo español, uno de los favoritos de Yale y otras universidades norteamericanas, encabeza un movimiento científico que busca la reivindicación de la felicidad en momentos en que, según él, la mayoría de los médicos del mundo sólo se preocupa por suprimir el dolor y no por proporcionarla.
El doctor Rodríguez Delgado (cuyo nombre de pila es ese, Rodríguez) después de permanecer 22 años en Estados Unidos es actualmente director del Centro de Estudios Neurobiológicos de Madrid y se ha convertido en la celebridad del momento al publicar un libro, "La felicidad", que se divide en los capítulos "Cómo se siente y cómo se alcanza" y "Cómo cultivar y aumentar la felicidad personal", que en poco tiempo lleva ya cinco ediciones.

Con un lenguaje sencillo, de la calle, y después de numerosos trabajos científicos y más de 400 trabajos dirigidos a especialistas, el profesor Delgado sostiene que en el tema de la felicidad no se pueden hacer distinciones de sexo y ni siquiera de situaciones exteriores o de entorno duras o agresivas y dice: "La felicidad tiene rasgos que son variables en el espacio en el tiempo y en las personas. Los países tienen objetivos diferentes y las ideologías también. Hasta la misma persona es incapaz de sentir exactamente la misma emoción dos veces seguidas".

Los miles de lectores de "La felicidad" se sienten fascinados ante el relato que parece fantasía, de cómo actualmente el profesor Delgado sigue analizando los efectos de diferentes perfiles de aminoácidos que ayudan al crecimiento celular y microbiano llegando a descubrir las zonas cerebrales que inducen castigo así como los mecanismos neurológicos del placer, la agresividad y las emociones. Ya lleva muchos años trabajando en técnicas basadas en la implantación cerebral de electrodos en monos, estableciendo una especie de radio comunicación de doble vía. Rodríguez Delgado es uno de los científicos del mundo, dentro de la corriente que defiende la felicidad por encima del tratamiento mismo del dolor, que más ha trabajado para demostrar la poderosa influencia de campos electromagnéticos sobre los genes, sobre el desarrollo embrionario y sobre la misma conducta.
Una de las propuestas de esta corriente que ha despertado algunas de las mayores polémicas es la que busca mejorar al futuro ser humano mediante la aplicación de estas prácticas y estos métodos para conseguir personas más estables, menos irritables, con mayor tendencia a la felicidad y mejor tolerancia y entendimiento hacia el dolor.

Para el profesor Delgado, su campaña tiene objetivos claros y afirma: "Me preocupa mucho que los fracasos, las frustraciones y los conflictos de los seres humanos aparezcan como más interesantes para la gente, que los éxitos de esos mismos seres. Es una actitud que nunca he podido comprender. Lo mismo ocurre con la literatura científica porque hay revistas y libros enteros dedicados al estudio de las bases anatómicas, funcionales y conductuales del dolor mientras los temas placenteros tienen escasa resonancia pocos autores se ocupan de ellos".

Rodríguez Delgado se muestra extrañado por la poca importancia que se le está dando a la felicidad en términos científicos que, dice, es significativo cómo importantes enciclopedias como el Handbook of Neurophysiology (Manual de Neurofisiología) publicado por la Sociedad Norteamericana de Fisiología, tenga capítulos dedicados al estudio del dolor mientras que el término felicidad ni siquiera aparece en el índice.
El movimiento encabezado por Rodríguez Delgado ha ganado numerosos adeptos científicos en el mundo aunque en países latinoamericanos como Colombia, el tema es apenas incipiente. Dotado de un excelente sentido del humor, el profesor asegura en su libro que los llamados "paraísos artificiales" no pueden ser descartados porque hay millones de personas involucradas en tales experiencias y por eso, hace un repaso de cada una de las drogas más utilizadas actualmente, estudiando y desarrollando sus efectos pero de manera tal que el tema pueda ser leido por personas sin preparación científica alguna: "Hay una manera fácil de escaparse de las responsabilidades y presiones crecientes de la vida normal. Es posible experimentar placeres y sensaciones habitualmente desconocidos. Podemos aumentar las percepciones sensoriales y penetrar en los misterios del subconciente. Simplemente con las drogas descubrimos los paraísos artificiales sicodélicos. Un mundo extraño que tiene defensores apasionados y furibundos detractores. La decisión de tomar o no drogas depende en parte de culturas y presiones sociales pero fundamentalmente depende de cada persona en su búsqueda permanente de la felicidad".

Para Rodríguez Delgado la felicidad es un elemento simple que los seres humanos logran desarrollar mediante mecanismos muy sencillos, mecanismos alimentados con las actividades cotidianas y destaca cómo en recientes encuestas realizadas entre familias europeas, ante la pregunta "¿cuáles son las tres cosas que ayudan más a conseguir la felicidad?", las respuestas más frecuentes eran: en primer termino, la familia, en Segundo lugar la salud de los niños y en tercero, tener un buen trabajo. En cuarto lugar quedaba hacer el amor y en quinto tener suficiente dinero. Solo uno por ciento de los encuestados consideraba importante para la felicidad la paz en el mundo. En otra encuesta citada por el libro un 21% de los europeos declaraba sentirse muy feliz y un 11% afirmaba sentirse muy desgraciado.

Rodríguez Delgado se hizo famoso cuando lanzó, varios años atrás, sus tesis sobre el control a los locos agresivos con la colocación de un electrodo inyectado en el cerebro que se pudiera accionar desde un pequeño control de bolsillo. La idea es que el mismo enfermo pueda reponer el orden de sus neuronas apenas sienta llegar la oleada interna de agresividad pulsando un botón que distribuiría entre las células una leve estimulación eléctrica. Después de largos experimentos con animales cuya conducta agresiva se fue modificando con electrodos, se han logrado progresos en seres humanos especialmente por ciertas dolencias.

En el libro Delgado sostiene que en un futuro cercano tanto la ansiedad como la depresión y la angustia podrán ser tratadas con esta especie de freno electrónico. Todavía se comenta en Europa la ocasión en que un fomoso torero bajó a la arena comenzó a capotear un rabioso animal y de golpe bajo los impulsos enviados desde los tendidos por Rodríguez Delgado el animal se volvía manso o agresivo mientras los espectadores no podían creerlo. La tesis principal es que la felicidad es el elemento clave de la humanidad, debe ser adquirida y ejercida a cualquier sacrificio y la neurobiología está trabajando a fondo para que pronto el lado oscuro de los seres humanos comience a desaparecer.--

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×