Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1991/05/06 00:00

FUMANDO ESPERO...

Recientes investigaciones demuestran que dejar de fumar es mucho más difícil para la mujer que para el hombre.

FUMANDO ESPERO...

AL PARECER, LAS mujeres deben disponer de una determinación de hierro para poder dejar el vicio del cigarrillo. Según un nuevo estudio, el organismo femenino elimina con menos facilidad la nicotina, lo cual hace que experimenten en forma más aguda el síndrome de abstinencia. Y para acabar de completar, está demostrado que ganan más kilos que los hombres después de dejarlo. Esto podría ayudar, explicar por qué actualmente la gran mayoría de fumadores son mujeres.

Pero también las descendientes de Eva enfrentan mayores problemas de salud por culpa del cigarrillo. El estudio señala que las mujeres fumadoras presentan una disminución significativa de la densidad ósea. La nicotina interfiere con la producción de estrógeno, hormona que contribuye a evitar la aparición de la temida osteoporosis. La investigación señala además que las mujeres que fuman tienen tres veces más problemas de fertilidad. Pero eso no es todo. Fumar también acelera la menopausia. El estudio determinó que, mientras el promedio de edad de la menopausia es 50 años, en las mujeres fumadoras es de 47. Así mismo, el riesgo de cáncer cervical es tres veces mayor. Aunque antes se pensaba que el tabaquismo jugaba con otros factores de riesgo, ahora los investigadores creen que la nicotina tiene un efecto directo sobre las células del cuello del útero: de hecho, esta sustancia ha sido detectada en las secreciones cervicales de las mujeres fumadoras. Por otra parte, se ha establecido que fumar enmascara la anemia en las mujeres porque inactiva la hemoglobina, sustancia que lleva el hierro en la sangre. Casi la mitad de los casos de anemia no se descubren en las fumadoras.

Cualquiera de estos factores de riesgo es suficiente para dejar de fumar. Sin embargo, el asunto no es tan sencillo. Aunque dejar el vicio nunca ha sido fácil para nadie, existe una diferencia biológica en la forma como hombres y mújeres responden a la nicotina que hace que dejar el vicio sea algo más que cuestión de voluntad. En primer lugar, los hombres eliminan la nicotina del cuerpo más rápidamente. Incluso, en mujeres que fuman menos que los hombres, se observan niveles comparables de nicotina. Pero además la nicotina desata la liberación de una variedad de hormonas que hacen que las fumadoras reporten significativamente menos molestias durante la menstruación. Esto hace que las mujeres tiendan a fumar más durante el período. Pero la nicotina no sólo interfiere a nivel de hormonas, también puede ser un antídoto contra la depresión femenina. Dos estudios diferentes, adelantados en los Estados Unidos, sugieren que algunas mujeres depresivas prenden el cigarrillo como una forma de automedicación, lo que hace que la adicción sea más severa. Como si fuera poco, se ha descubierto que las mujeres que intentan dejar el cigarrillo experimentan en forma más aguda que los hombres la ansiedad del síndrome de abstinencia.

Pero quizás el principal temor de las mujeres que planean dejar de fumar sea el de ganar peso. Y tienen razón. Se ha comprobado que el 35 por ciento de las fumadoras tienden a ganar, en promedio, 10 kilos un año después de haber dejado el vicio. En comparación, sólo el 20 por ciento de los hombres aumentan más de 10 kilos al dejar de fumar. El fenómeno parece estar relacionado con cambios en la química del organismo.

Aunque esto lógicamente no significa que las mujeres no puedan dejar de fumar, sí quiere decir que si desean hacerlo tienen que esforzarse mucho más que los hombres para conseguirlo.

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