Martes, 21 de febrero de 2017

| 2016/02/25 22:29

¿Por qué las mujeres importan?

Por tercera vez, la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar reúne a un grupo de líderes que trabajan día a día para que el mundo llegue a la equidad de género que tanto necesita.

En el mundo 1 de cada 7 mujeres es obligada a casarse y en el aspecto laboral existe una brecha salarial significativa. Foto: Kristy-Anne Glubish / Corbis

La innumerable cantidad de cifras que demuestra la inequidad de género ha hecho que cada día un nuevo grupo de mujeres luche por cambiar esas cifras, por modificar el final amargo de muchas historias. Sobre todo, en un país como Colombia donde temas como el embarazo adolescente, el maltrato femenino, los estereotipos hacia la mujer y la desigualdad en cantidad y nivel de oportunidades laborales han sido una piedra en el zapato que sigue incomodando.

El foro Women Working for the World, de la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar, nació hace tres años por una conversación entre Pat Mitchel, asesora senior del Paley Center of Media, y Catalina Escobar presidenta de La Juanfe, como le dice cariñosamente a su fundación. Ambas mujeres se concentraron en brindar un espacio de reflexión e intercambio de conocimiento que permitiera concientizar a líderes de opinión sobre la inequidad de género.

Según cifras entregadas durante el foro por Catalina Escobar, en el Congo cada 10 minutos abusan sexualmente de una mujer, pero en Colombia la cifra no es muy diferente, cada 14 minutos una niña es abusada. En el mundo 1 de cada 7 mujeres es obligada a casarse y en el aspecto laboral existe una brecha salarial significativa, en el mismo nivel ocupacional las mujeres ganan hasta 50 % menos que los hombres en cargos idénticos. Sin embargo, también se ha probado que entre más ocupada está una mujer más crece la economía de su país, que trabajar en el empoderamiento económico de las mujeres es bajar los índices de violencia porque tiene una oportunidad para no regresar con su maltratador y que la educación de una mujer no solo representa la educación de un individuo, representa la educación de sus hijos.

Los alarmantes temas de salud, educación, liderazgo y empoderamiento tratados durante este foro fueron expuestos por personas como Celina Realuyo, profesora en el William J. Perry Center y experta en seguridad nacional y el papel de las mujeres en la paz y la seguridad. Su intervención fue para reflexionar sobre el papel de las mujeres en el proceso de paz en la Habana y en que la paz tiene que empezar con equidad. El ejemplo de liderazgo y la importancia de la educación en mujeres estuvo a cargo de la Dr. D Sangeeta, Vicepresidente Ejecutiva de Operaciones de Clientes de Nielsen, entre otros panelistas. La cuota colombiana no se quedó corta y contó con la participación de la líder indígena Arhuaca Alejandra Izquierdo y Natalia Ponce de León, sobreviviente de un ataque con ácido.

Este foro no solo promueve un pensamiento reflexivo y un intercambio de saberes, es un paso para pasar de la palabra a la acción, un espacio para que mujeres y hombres de todo el mundo expongan proyectos que generen cambio. Tan solo en el 2015 la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar ayudó a 500 niñas cartageneras a entrar en el mercado laboral gracias a la instrumentación técnica que les brinda la Juanfe.

El cambio tiene que estar desde las palabras que utilizamos, así como lo dijo la abogada Adriana Ruiz en una de las intervenciones que se realizó en el foro. ”Las abogadas y litigantes somos defensoras y como pensadoras no solo tenemos el problema de ser una minoría en los doctorados con el 33 %, sino con respecto a los derechos de autor, marcas y patentes. Hay un estereotipo tan fuerte hacia la mujer con la producción de ideas que cuando queremos proteger nuestras ideas nos toca reclamar como mujeres la paternidad de las ideas, paradójico porque la paternidad no gesta, no podemos apelar a la maternidad de nuestras ideas”.

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