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| 2/15/2012 12:00:00 AM

Funstall, la fundación que apoya a los niños con cáncer

El proyecto es dirigido por Soledad López, una mujer que cambió su trabajo de chef por el acompañamiento a los niños con cáncer que enfrentan el tratamiento lejos de su familia y sus amigos. Lea su testimonio.

Soledad López decidió cambiar de oficio. Dejó de ser chef y se dedicó a alimentar corazones. A propósito del día internacional contra el cáncer infantil que se celebra el 15 de febrero, Semana.com destaca la labor de una mujer convencida de la necesidad de enfrentar esta enfermedad a través del trabajo social.

La meta de Soledad de luchar contra el cáncer a temprana edad surgió cuando atendía un banquete realizado a beneficio de niños con cáncer. En ese momento, optó por un trabajo perdurable y decidió preparar recetas para alimentar el alma de los pacientes.

Hoy Soledad lidera la fundación Funstall, una entidad de carácter privado y sin ánimo de lucro que ofrece un tratamiento continuo y en condiciones favorables para la recuperación de los niños con cáncer.

Los pacientes provienen de los Llanos Orientales, Chocó, la Costa Atlántica, Boyacá, Tolima y Huila. Todos enfrentan el tratamiento lejos de sus familias y sus amigos.
El proyecto cambió de objeto social hace aproximadamente doce años. En un comienzo se dedicaba a atender niños con quemaduras y malformaciones, ahora ese grupo y los niños con cáncer son la esencia de su misión.

A lo largo de su historia, Funstall ha sido el refugio temporal de unos 600 pacientes. De este grupo, tres son profesionales, 17 culminaron su bachillerato y 22 son técnicos en diferentes áreas. Solo 21 de ellos no han logrado ganar la batalla a esta enfermedad.
Aunque la casa-hogar tiene espacio para cuarenta pacientes, Soledad sabe que la fundación no reemplaza el verdadero hogar de los niños y los adolescentes. No obstante, considera que el proyecto que lidera ha conseguido ayudar a las familias en el doble desafío de la enfermedad y una situación económica desfavorable.

Entre los servicios que ofrece la fundación está el traslado de los niños a las diferentes instituciones médicas, el consumo oportuno de los medicamentos, el trámite de tutelas, cuando es necesario, y la estadía y alimentación sin costo para las familias afectadas. En ese sentido, Soledad recuerda que muchos padres de niños con cáncer deben desplazarse durante varias horas para encontrar los medicamentos, y en algunos casos, la ausencia de los acudientes genera inestabilidad financiera en los hogares.

Funstall también ofrece apoyo integral e interdisciplinario a los niños diagnosticados con cáncer, enfermedad a la que sobreviven muchos pacientes gracias a los avances médicos y a un adecuado ambiente emocional propiciado por profesionales y voluntarios que están presentes en la institución y en los hospitales.

La organización recibe el apoyo de la empresa privada y algunas personas que donan tiempo y dinero en el desarrollo integral de los tratamientos.

Cambio de vida

Por la cabeza de Soledad resuenan historias como la de una niña de cinco años diagnosticada con leucemia. La madre de la menor huyó de la casa con un policía que luego fue asesinado por el padre de la paciente, un delito que lo llevó a la cárcel. Soledad relata que la protagonista de esta historia le ganó la guerra a la enfermedad y hoy es estudiante de Hotelería y Turismo. Soledad cuenta también que una de sus sobrinas no pudo sobrevivir a la leucemia y murió a los 20 años.

Las experiencias que relata Soledad la motivan a continuar la lucha contra el cáncer a temprana edad, en conjunto con otras fundaciones pertenecientes al Observatorio Institucional de Cáncer Infantil, al cual pertenece.

Y es que Soledad no olvida los aprendizajes de su oficio, en especial, las enseñanzas que ha obtenido por parte de los pacientes que enfrentan con entereza los retos de la enfermedad.

Así mismo, subraya los beneficios de ofrecer una ayuda sicológica y un respaldo a los pacientes en la alimentación, el manejo del tiempo libre y la asesoría jurídica.

Otra de las alegrías de este trabajo, según Soledad, es promover el sueño de muchos niños afectados por el cáncer que quieren conocer el mar, una actividad que la fundación realiza anualmente.

Soledad subraya la importancia de sensibilizar al entorno social como los colegios, las familias, los amigos y los visitantes de la fundación, para que así la sociedad civil conozca los derechos de los niños en materia de salud.

Finalmente, recomienda a las familias afectadas hablar siempre con la verdad, no esconder el diagnóstico verdadero, mantener una comunicación constante y tratar de llevar una vida normal, sólo así se logra aumentar la expectativa de recuperación.
 
*Periodista de Salud en Semana.com
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