Viernes, 20 de enero de 2017

| 2007/12/08 00:00

Fútbol al piso

Las canchas sintéticas de fútbol se han vuelto un fenómeno en Medellín. De dos pasaron a 70 en menos de cinco años.

En los barrios populares de Medellín las tormentas de arena y los barriales en las canchas de arena son cosas del pasado. Deportistas de todas las edades pueden disfrutar estos nuevos campos de forma gratuita

Las canchas de arenilla, famosas y numerosas en la capital antioqueña, están comenzando a ser una reliquia. Desde el año 2003, las canchas sintéticas de fútbol están ganando terreno y ahora hasta los 'picaítos' de los barrios se juegan en sofisticados espacios verdes en las laderas más empinadas de la ciudad.

Por estos días de vacaciones, lugares como el Monumental, el Templo de fútbol, Wembley, el Señor gol, el Parque de los príncipes, la Catedral del fútbol y el Maracanazo tienen reservas que fueron hechas hasta con seis meses de anticipación. Y con horarios que van desde las 6 de la mañana hasta las 12 de la noche. En tan sólo una de las canchas, el Templo del fútbol, este año hubo 26 torneos, sin contar con los entrenamientos que esporádicamente hacen los equipos profesionales antioqueños.

Pero ¿cómo explicar este auge? Héctor Agudelo, director comercial de una de las canchas sintéticas más antiguas de la ciudad, dice que todo se resume en la oportunidad de negocio que esto representa. "No sólo se ofrecen espacios para torneos de fútbol, también hay cafetería, pantallas gigantes para los clásicos, piñatas y restaurantes", y agrega que es tal el entusiasmo por este deporte en Medellín y su Área Metropolitana, que la cifra de canchas se podría incrementar el próximo año.

Frente a las advertencias que han hecho algunas personas sobre los riesgos para la salud por jugar en ellas, pues pueden afectar las rodillas y la espalda, dos deportólogos consultados por SEMANA coinciden en que todo depende del uso de taches adecuados para evitar lesiones articulares, y de la calidad del material. Hay sólo 20 empresas manufactureras de dicho césped avaladas por la Fifa, de las cuales cuatro son norteamericanas y ninguna de Latinoamérica. La mayoría de las que hay en Medellín son importadas desde Canadá, del mismo material que la del estadio de Bucaramanga.

Esta fiebre ahora se extendió hasta la propia Alcaldía de Medellín, pues la administración de Sergio Fajardo construyó nueve unidades deportivas y actualmente se construyen otras tres en las zonas más pobres de la ciudad. En ellas se incluyen no sólo ludotecas y escuelas deportivas, sino canchas sintéticas de última tecnología. Todo gratis.

La semana pasada fue inaugurada una, con un costo de 2.800 millones de pesos, en la comuna uno, en el norte de Medellín, en el barrio Granizal. Hasta hace muy poco allí había una de las 186 canchas de arenilla de la ciudad y uno de los lugares de encuentro de los combos que anteriormente comandaban la zona. Ellos también decidían quiénes podían jugar o acercarse a la cancha. Pero hoy, después de un proceso largo, las cosas son diferentes. Ahora, todos pueden hacer uso de ella durante el año con previa inscripción en el Instituto de Deportes y Recreación (Inder).

A pesar de las ventajas que hay entre jugar en una cancha sintética y en una de arenilla, algunos gomosos del fútbol aún sienten nostalgia por estas últimas: "Ahí se han jugado los picados más especiales de mi vida y de la vida del fútbol de acá", dice Pablo Patiño, un jugador aficionado del barrio Santo Domingo. "En las de arenilla se iniciaron Andrés Escobar, Leonel Álvarez, Francisco Maturana, Hugo Gallego, René Higuita... todos los duros". Pero su nostalgia contrasta con el entusiasmo de sus dos hijos, que juegan sobre un nuevo gramado verde y ultramoderno en su barrio. No más remolinos de polvo, no más huecos en la arena, no más porterías inundadas. Como dice uno de ellos, "Papá, acá yo puedo ser mejor que Higuita".

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