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| 4/3/1995 12:00:00 AM

GARROTE A LA ZANAHORIA

Un estudio científico cuestiona la bondad de ciertos vegetales en la prevención de enfermedades. El betacaroteno ha sido el primero en pasar al banquillo.

LOS EXPERTOS LO VIENEN pregonando desde hace años: consumir frutas y vegetales en abundancia ayuda a prevenir el cáncer. Pero desde hace dos décadas los investigadores se habían fijado particularmente en una sustancia: el betaearoteno, el cual se encuentra especialmente en abundancia en la zanahoria, el brócoli, la auyama y la toronja. Sin embargo, luego de años de promoverlo como el mejor de los antioxidantes, los científicos han empezado a cuestionarlo. Al parecer este nutriente, que fue la estrella de los 80, no es tan maravilloso como lo pintan. Es sólo un miembro más de una numerosa familia, los carotenoides. Y esos parientes parecen tener efectos protectores mucho más potentes.
En la decada pasada las estrellas de la alimentación sana fueron los antioxidantes, unas sustancias que han sido consideradas como el arma más eficaz para protegerse contra la amenaza de enfermedades que llegan con la edad, tales con el infarto y el cáncer. Esto obedece a que el organismo, al envejecer, se oxida. Por cuenta de moléculas rebeldes de oxígeno aparecen los síntomas del envejecimiento y son los antioxidantes que se consumen a través de ciertos alimentos los encargados de ayudar al cuerpo a combatirlos. El betaca roteno ha sido promocionado como el precursor más importante de vitamina A y la forma poderosa de luchar contra los radicales libres, aquellos agentes que atacan las células sanas y causan la mayoría de los males de la vejez. Ahora nuevos estudios señalan que, entre todos los antioxidantes alimenticios, el betacaroteno no es el más efectivo.
Los resultados de las nuevas investigaciones -publicados recientemente en el diario de la Asociación Médica Estadounidense bajo el título de 'Todo lo que brilla no es betacaroteno'- sostienen que tal vez sea el betacaroteno el más conocido pero no es el mejor nutriente a la hora de la prevención de ataques cardíacos y cáncer. Las nuevas evidencias apuntan a señalar que los carotenoides, como una buena familia, trabajan en equipo.

NACE OTRA ESTRELLA
Si hasta ahora el betacarateno era el protagonista de la prevención de enfermedad cardíaca y el cáncer, los científicos han encontrado que en materia de antioxidantes hay uno mucho más potente, el (Estados Unido) licopeno, que se encuentra en gran cantidad en los tomates (es el responsable de su color rojo).
Según la doctora Regina Ziegler, del Instituto Nacional de Cáncer de Bethesda, el licopeno "puede ser un efectivo protector contra la enfermedad cardiovascular ". Otros estudios sugieren que también puede proteger contra el cáncer del colon. En experimentos de laboratorio con ratas se ha observado que el licopeno inhibe el crecimiento de células cancerosas.
Lo que los científicos han encontrado es que las personas que en su dieta habitual consumen tomate son menos propensas al cáncer y que su acción como destructor de los radicales libres -la molécula tóxica que puede desencadenar el cáncer de las células- es dos veces más poderosa y efectiva que la del betacaroteno.
En este momento varias compañías en Israel y Australia están trabajando en busca de métodos para extraerlo para que pueda ser usado como colorante y como suplemento alimenticio. Pero si la nueva estrella de los carotenoides, el tomate, es la principal fuente de licopeno, la verdad es que esta sustancia se encuentra en altos niveles de concentración también en productos cocidos como la salsa y la pasta de tomate.
Pero el licopeno no es el único carotenoide o agente anticáncer que se encuentra en las hortalizas. También aquellas de hoja verde -espinaca, col, lechuga, brócoli- son buenas fuentes de antioxidantes, como la luteína. Y cuanto más oscuro sea el verde mayor es la cantidad de carotenoides.
Al contrario de lo que sucede con otros nutrientes más frágiles, la luteína y el licopeno no pierden su poder durante la cocción o la congelación. El calor los modifica, facilitando su asimilación.


OJO A LOS SUPLEMENTOS
Los nuevos estudios no sólo cuestionan los maravillosos beneficios del betacaroteno sino que sugieren, además, que tomar suplementos de éste podría reducir la capacidad del cuerpo para absorber el licopeno. Los científicos sospechan que ingerir esta sustancia en exceso puede interferir con la utilización de otros nutrientes benéficos que se encuentran en casi todas las frutas y vegetales. Según la doctora Ziegler, el betacaroteno "podría también actuar como un prooxidante en lugar de un antioxidante".
Lo cierto es que el benéfico poder preventivo que hasta ahora -se había concedido casi exclusivamente al betacaroteno y otros precursores de la vitamina A ha sido cuestionado. Gracias a los modernos métodos de laboratorio se han identificado más de 600 carotenoides, y gran parte de ellos se encuentran en abundan en la mayoría de frutas y verduras cuyo consumo, está demostrado, es un agente predictivo de disminución del riesgo de cáncer.
Si hasta hace un tiempo la recomendación médica, a partir de cierta edad, se centraba en la prohibición de ciertos alimentos, de un tiempo para acá son cada vez más los que los expertos aconsejan incluir que suprimir de la dieta.
Como siempre, las abuelas tenían razón cuando ordenaban comer de todo.
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