Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/03/04 00:00

Grandes cerebritos

Investigadores aseguran que los bebés son intelectualmente mucho más sofisticados de lo que se creía.

Grandes cerebritos

Hasta hace pocos años todo lo que ocurría en el interior de la cabeza de un bebé era un misterio. Por eso, varios científicos norteamericanos se dieron a la tarea de acercarse a él, estudiarlo a fondo e intentar comprenderlo. Y varias son las teorías que han surgido alrededor del tema.

Desde 1890, cuando el famoso sicólogo estadounidense William James dijo que el mundo de los bebés era una gran confusión, la ciencia ha avanzado mucho para demostrar que el panorama es otro. Según recientes investigaciones, este órgano se forma tres semanas después de la concepción, por eso, las experiencias de la madre desempeñan un papel fundamental en su desarrollo. Además, se ha descubierto que los bebés tienen una mayor capacidad intelectual que la que se les atribuía: a los 4 meses tienen ya fuertes poderes de deducción y habilidades para descifrar patrones complicados.

Antes de pronunciar su primera palabra, los menores pueden sentir un amplio rango de emociones tan complejas como la envidia o los celos. Así lo demuestra la sicóloga Sybil Hart, decana de la facultad de ciencias humanas de la Texas Tech University. Sus estudios indican que los pequeños no pueden tener sentimientos como la culpa o la vergüenza hasta después de los 2 años, por ser estos procesos los que se aprenden socialmente. Sin embargo, demuestran otras emociones como los celos o la empatía, pues se trata de respuestas primitivas en los seres humanos.

"No sé cómo sucede. Creemos que los celos, como el temor a la oscuridad, son innatos. Nuestra investigación actual busca evidencia genética que justifique la sensibilidad de las personas al perder exclusividad en las relaciones, es decir, a sentir celos", explica la doctora Hart.

Otros trabajos hablan de la importancia de que los bebés reconozcan las caras de quienes los rodean. Charles Nelson, profesor de pediatría de la Escuela Médica de Harvard, afirma que la habilidad de reconocer rostros depende fundamentalmente de que los bebés los observen entre los 6 y los 9 meses de edad, cuando todavía son seres no verbales. Así podrán identificar a quienes los cuidan, e incluso conocer las intenciones y los sentimientos del adulto por sus gestos.

Andrew Meltzoff, profesor de sicología de la Universidad de Washington, ha teorizado sobre la importancia que tiene en el desarrollo de los bebés el seguimiento de la mirada. De acuerdo con Meltzoff, que los menores tengan la capacidad de conectarse visualmente con otros implica un compartir emocional, pues han entendido los ojos como órganos perceptivos. "La capacidad de un pequeño para seguir la mirada está ligada con sus posteriores capacidades lingüísticas", afirma Meltzoff.

En Colombia hay varios centros médicos y algunas universidades que investigan la estimulación cerebral, el aprendizaje y la conducta infantil. "Puedo decir que hay muchos lugares, pero limitados por la falta de recursos. No tenemos una política nacional de salud en esta área", manifiesta el neuropediatra y profesor de la Universidad Nacional Álvaro Izquierdo. "Más que innovar, repetimos lo que ha funcionado en otros países".

En la Universidad Nacional se realizan estudios sobre el desarrollo normal de los niños, así como sobre sus anormalidades y se estudia el aprendizaje y la conducta. Más que una gran confusión, lo que demuestran todas estas investigaciones es que los bebés desarrollan en muy poco tiempo sofisticadas funciones cerebrales. Y vale la pena estudiarlas.

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