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| 2/26/2016 3:49:00 PM

Por qué hacer ejercicio protege contra el cáncer

Un estudio reciente mostró que la adrenalina que se libera durante una sesión de jogging aumenta el sistema inmunológico que lucha contra los tumores.

Siempre se ha dicho que la actividad física es necesaria para mantener ciertas enfermedades bajo control. Recientemente, se ha comprobado también que sirve para reducir el riesgo de ciertos tipos de tumores y para controlarlos cuando ya han aparecido.

En estudios epidemiológicos se ha visto que la gente que hace ejercicio de manera permanente tiene menos riesgo de desarrollar o morir por este mal que quienes no son tan activos. Pero una paradoja que siempre ha intrigado a los científicos es por qué la actividad física es un factor protector si supone una gran demanda de estrés biológico, lo cual incrementa la inflamación, que a su vez es un factor de riesgo de cáncer.

Un estudio publicado en la revista Cell Metabolism aportó nueva evidencia para conocer más acerca de esta relación. El trabajo, realizado por científicos de la Universidad de Copenhague, Dinamarca, fue hecho con ratones adultos que tienen gran afición por correr. Para efectos de la investigación se les implantaron células de melanoma, un tipo de cáncer de piel muy agresivo. La muestra de roedores fue dividida en dos: a un grupo se le introdujo en sus celdas un molino para correr, mientras el otro grupo se mantuvo sedentario.

Tras cuatro semanas, los científicos observaron que muchos menos ratones activos desarrollaron melanoma en estado avanzado que los sedentarios, y los que lo tuvieron mostraron menos lesiones y más pequeñas. Además, tuvieron menos metástasis, pese a que los científicos manipularon a los sujetos para que la desarrollaran en el pulmón.

Al tomar muestras de sangre de los ratones de ambos grupos, así como de sus células tumorales, los científicos notaron diferencias microscópicas, la más interesante de las cuales fue el mayor nivel de adrenalina en la sangre de los roedores activos. Se trata de una hormona que se libera en momentos de estrés, incluido el ejercicio, y dicho efecto se mantuvo durante el día. 

Se encontró, además, interleukina-6, sustancia que liberan los músculos y que tiene la habilidad de promover o disminuir a su antojo la inflamación en el cuerpo. También se hallaron altos niveles de un tipo de células inmunológicas conocidas como ‘células naturales asesinas’, que se sabe son grandes batalladoras contra el cáncer.

En otra fase del experimento, los científicos les dieron adrenalina a los sedentarios mientras a los ratones activos les aplicaron una sustancia que bloqueó la producción de esta hormona. Los ratones corredores que no pudieron producir adrenalina desarrollaron cáncer al mismo ritmo de los sedentarios. Los sedentarios, con adrenalina inyectada, por su parte, tuvieron mejor pronóstico con sus tumores que los sedentarios.

Todo lo anterior sugiere que el ejercicio podría cambiar la manera como la adrenalina  y ciertas células del sistema inmune se activan para atacar el cáncer, pues este proceso no sólo reduce la severidad del mismo, sino que lo ataca directamente. En cierta forma, dicen los expertos, funciona como una vacuna contra los tumores de estos ratones.

Pero como siempre se advierte en ciencia, los ratones no son personas y si bien los investigadores daneses lograron mejorar el pronóstico del cáncer en ellos, no se sabe si lo mismo pueda suceder en los humanos. Teniendo en cuenta que son los mismos mecanismos, los autores del trabajo sugieren que nada impediría que esta protección también se diera en las personas.

En todo caso, no está de más ejercitarse. Los expertos dicen que el ejercicio de intensidad moderada, como trotar, tiene la capacidad de subir la adrenalina y las células asesinas inmunológicas en la gente. Según John Duperly, médico deportólogo la gente tiene muchas más opciones de ser activa en escenarios como el hogar (haciendo oficio), el trabajo (caminando en la oficina durante una llamada telefónica), el transporte (yendo y viniendo del trabajo o cualquier otro lugar) y durante el tiempo libre (la que se hace en el gimnasio o por afición).  “El mínimo son 10.000 pasos diarios. En calorías sería equivalente a 500 diarias”, señala el experto. Es una inversión que vale la pena porque no sólo prevendría el cáncer, sino que sería de gran beneficio para el corazón. 

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