Jueves, 23 de febrero de 2017

| 1999/07/05 00:00

A HACER LA TAREA

El trabajo extracurricular es importante pero debe tener un objetivo claro tanto para el niño como <BR>para el colegio.

A HACER LA TAREA

A más de un padre le gustaría ver aprobada una ley que aboliera por completo los trabajos en
casa para evitarse esa pesadilla que se conoce como tareas. Pero lo cierto es que, tal como lo han
corroborado las investigaciones, las tareas son importantes en el proceso de aprendizaje y están asociadas a
un mejor logro escolar. Pero esto no quiere decir que entre más haya mayor sea el rendimiento
académico. Por el contrario, las tareas pueden generar apatía al aprendizaje si no se establecen en forma
justa y moderada de acuerdo con los conocimientos y la capacidad del niño. "Una tarea no sirve para nada si
le piden al niño datos que no sabe ni Mandrake o si el trabajo es tan excesivo que debe quedarse hasta las
12 de la noche haciéndolo", dice Rosa Avila, asesora educativa en Corpoeducación. En algunos planteles
educativos creen que debe servir para fomentar la curiosidad en los niños; otros piensan que, además de
lo anterior, deben formar hábitos de estudio y disciplina, mientras que otros creen que debe ser
complemento de lo estudiado en el aula de clase, sobre todo en colegios donde las condiciones no permiten
una permanencia del niño mayor de cuatro horas. Cualquiera de estas posiciones puede tener efectos
positivos en la medida en que haya claridad frente a ese objetivo y las tareas se establezcan en forma
coherente. "Si se plantean sin una función específica y para cosas negativas, como por ejemplo para
castigar, no están cumpliendo ningún objetivo", dice Rosa Julia Guzmán, sicóloga y profesora del Colegio
Helvetia.Y sin duda en este tema vale más la calidad que la cantidad. Las tareas exageradas, repetitivas
y rutinarias están mandadas a recoger. "Lo que se busca con estos trabajos es que el niño piense e
investigue", afirma Henry Guevara, coordinador académico de primaria del Liceo de Cervantes. Por esto deben
ser más interesantes y creativas e incentivar la búsqueda de información en otros canales diferentes a los no
tradicionales. "No todas las tareas tienen que hacerse en el cuaderno. Puede ser ver una película o hablar con
el padre sobre la historia de los abuelos", dice Avila. Los expertos piensan que estos trabajos deben tener
una relación con lo aprendido en clase pero sobre todo deben buscar una función social, es decir, algo
que les sirva a los niños para vivir. Está de más decir que el niño debe ser capaz de resolverlas sin la ayuda
de otras personas. Cuando son resueltas por ellos sirven como mecanismo de retroalimentación entre el
estudiante y el profesor que le ayudan a detectar deficiencias que es preciso llenar.
Las tareas excesivas y repetitivas no son positivas
Para tener en cuentaEstas son algunas pistas para saber cuándo una tarea no tiene sentido y en lugar de
incentivar la creatividad y el interés causa apatía y aburrimiento.. Cuando el niño no entiende la tarea o ésta es
demasiado fácil . Cuando son excesivas o muy largas. . Cuando son trabajos que en lugar de incitar el
interés provocan pereza y aburrimiento. Cuando no son creativas. . Cuando son repetitivas y memorísticas.
Cuando es necesario acudir a otras personas para hacerlas.

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