Martes, 24 de enero de 2017

| 1998/12/28 00:00

HAGASE RICO

Un libro que retrata a los millonarios gringos señala cuáles son los secretos para lograr amasar una buena fortuna.

HAGASE RICO

Buena parte de la gente vive la mitad de la vida tratando de acumular riqueza. La otra mitad del tiempo se la pasa preguntándose por qué no lo logra. Algunos piensan que no han podido llenar sus bolsillos de dinero porqueles ha faltado el empujoncito de una buena herencia o una jugosa lotería. Pero un par de investigadores de Estados Unidos encontró que para ser rico no se necesita heredar patrimonio, ganar loterías, hacer posgrados o especializaciones. Ni siquiera tener abundante materia gris. Según Tom Stanley y William Danko, dos catedráticos de The University at Albany que han pasado más de dos décadas escudriñando la vida de los millonarios de su país, la clave está en escoger la profesión correcta, ahorrar un porcentaje del ingreso anual, planear las Inversiones y evitar el derroche de dinero. El resultado del trabajo de Stanley y Danko quedó consignado en Mi vecino millonario (The Millionaire Next Door), un libro que ha estado en las listas de más vendidos durante el año. El valor del documento radica en que por primera se realiza un perfil de quienes ostentan la riqueza de Estados Unidos que desmitifica la vieja idea de los millonarios. Además les muestra a los que han fracasado cómo y porqué están buscando la gallina de los huevos de oro en forma equivocada.Al entrevistar a cientos de personas que, sin recibir herencias ni ganar loterías, hoy tienen un capital entre uno y 10 millones de dólares, Stanley y Danko notaron que los excéntricos millonarios estilo Hollywood son la excepción. La gran mayoría de ricos no lo parecen. La gente incluso cree que son los mensajeros de la empresa pero nunca los cacaos de ellas. Viven como gente normal, muy por debajo de sus posibilidades y no se dejan tramar por la sociedad de consumo. "Están convencidos de que la caridad comienza en casa", dicen los autores. Esa actitud les deja dinero extra para ahorrar e invertir. No hay que confundirse. Los ejecutivos que se pavonean por la ciudad en su carro importado, con un vestido de 3.000 dólares y el modelo de gafas más reciente del diseñador de moda son simplemente hipergastadores. Y aunque muchos quedan verdes de la envidia cuando los ven pasar es posible que no sean ni nunca lleguen a ser millonarios. Es más, probablemente viven tan colgados en sus finanzas como el asalariado que se ve a gatas para pagar la tarjeta de crédito. Descubrir ese panorama hizo que Stanley y Danko dudaran de la vieja premisa según la cual los grandes ingresos son garantía de riqueza. La mayoría de quienes hacen un despliegue de alto consumo son derrochadores que se endeudan por encima de sus capacidades para sostener un nivel alto de vida. Y cuando tienen un aumento de sueldo, en lugar de ahorrarlo, lo gastan en cosas materiales que les ayudarán a mejorar su estatus económico pero no les incrementará la riqueza. El problema, de acuerdo con Stanley y Danko, es que para la gran mayoría ser rico significa tener abundantes posesiones personales. No obstante, para los millonarios riqueza es invertir en activos y no en artículos de consumo. "Ellos encuentran más divertido invertir que llevar un alto estilo de vida", afirman.En teoría, mientras más alto el ingreso más grande debería ser el patrimonio, y mientras más largo el tiempo en que se ha recibido esa entrada más acumulación de riqueza. Pero esas reglas no siempre se cumplen en la práctica. Algunos tienen un patrimonio más alto comparado con otros de su misma edad e ingreso. Los investigadores explican, por ejemplo, que un médico que al año recibe 560.000 dólares y posee un patrimonio total de un millón de dólares no alcanza a clasificar como millonario porque para su edad el ingreso debería tener un patrimonio de tres millones de dólares. Mientras que consideran rico a Bobbins, un bombero cuya entrada familiar anual es de 55.000 dólares y un patrimonio superior a 225.000 dólares. Los autores son conscientes de que el libro puede llegar a ser deprimente. Por eso, al lado de una fórmula básica (ver recuadro) para establecer qué tan rico debería ser el lector en este momento, ofrecen siete denominadores comunes que han sido claves entre los ricos para acumular fortuna. Y aseguran que nunca es tarde para intentarlo.Entre esos elementos se destaca pagar una mínima parte de su riqueza en impuestos, criar a los hijos sin que sepan que son ricos, escoger la profesión correcta y estar pendientes de todas las gangas. Pero tal vez la más importante es la mesura. La gente cree que sus necesidades son válidas. Piensan que es de vida o muerte tener el juego de té en plata, que es vital comprar el último vestido Versace o gastar 3.000 dólares para ir a un concierto de Celine Dion en Nueva York. Pero ese ya no es problema de los autores. Con más de un millón de copias vendidas, han comenzado a pertenecer a la exclusiva categoría de grandes acumuladores de riqueza. Millonarios, en una palabra.
Hombre rico, hombre pobreLos autores establecieron una fórmula sencilla para quienes desean saber si clasifican en la categoría de millonarios. El primer paso es tomar la edad y multiplicarla por los ingresos anuales sin tener en cuenta lo generado por loterías o herencias. Ese resultado se debe dividir entre 10. El resultado, descontando los bienes heredados o logrados por rifas y loterías, corresponde al patrimonio esperado para su edad e ingresos.En materia de ahorradores hay dos clasificaciones: los Prodigiosos Acumuladores de Riqueza, PAR, son quienes tienen dos veces el patrimonio esperado para su ingreso y edad, y los Bajos Acumuladores de Riqueza, BAR, quienes tienen mucho menos del patrimonio esperado para su edad e ingreso.El hecho de que una persona se encuentre entre los BAR no implica que ya no pueda ser un millonario. Si cambia su estilo de vida, reduce sus gastos y comienza a dedicar más tiempo a cómo invertir el dinero puede llegar a ser un excelente acumulador de riqueza.Cómo es un millonarioDe la población estadounidense, 3,5 por ciento fue clasificada por los autores como millonarias, es decir como personas cuyo patrimonio neto está alrededor de un millón de dólares o más. Este es el perfil de esos privilegidadosLa mayoría tiene 57 años, son casados y con tres hijos. Dos tercios de ellos no tienen jefe. La mayoría se desempeña en trabajos normales como contratistas, cultivadores de arroz, subastadores, negociantes de monedas y estampillas.El ingreso anual es de 247.000 dólares en promedio. Ahorran 15 por ciento de ese ingreso e invierten 20 por ciento de su patrimonio total en acciones, bonos y fondos de inversión.Tienen un estilo de vida moderado. Nunca pagan más de 400 dólares por un vestido ni más de 300 dólares por un par de zapatos. Tampoco tienen el último modelo de carro y su casa está ubicada en barrios modestos de la ciudad.Gastan por los menos 100 horas al año en planear sus finanzas. Examinan meticulosamente sus inversiones y dedican un tiempo extra a cómo pagar menos impuestos.

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