Lunes, 16 de enero de 2017

| 2015/12/05 08:22

Hearken, la empresa que quiere democratizar la producción de noticias

Una nueva compañía de Silicon Valley busca cambiar la relación de los medios con su audiencia para que el público tenga más poder sobre la información.

El software que vende Hearken ayuda a las redacciones a decidir cómo involucrar al público. Foto: Archivo particular.

Jennifer Brandel, la emprendedora detrás de Hearken, trabajaba como periodista hace tres años para WBEZ, una estación de radio local en la ciudad de Chicago. En ese momento comenzó a preguntarse qué pasaría si los oyentes estuvieran más involucrados en el proceso de decisión sobre qué historias cubrir.

La joven emprendedora empezó por cuestionar el ciclo periodístico tradicional en el que los periodistas y editores deciden qué historias cubrir y cómo cubrirlas, y la audiencia sólo llega al final para hacer comentarios.

“Cuando empecé a trabajar como periodista y vi que tenía el poder de salir a investigar historias y hacer preguntas, comencé a pensar ¿cómo es que puedo hacer esto y nadie más puede? Y realmente quería encontrar una forma de compartir el poder de los periodistas con el público”, afirmó a Efe.

“El periodismo necesita tener a una audiencia para sobrevivir, pero el periodismo pone a la audiencia en el último lugar”, asegura Brandel.

Esas reflexiones la llevaron a poner en práctica en la emisora en la que trabajaba “un experimento” que bautizó con el nombre de “Curiouscity” (un juego de palabras que traduciría 'Ciudad curiosa') y que planteó a los oyentes de WBEZ la siguiente pregunta: “¿Qué es lo que siempre te has preguntado sobre Chicago, la región o su gente que quieres que WBEZ investigue?”.

Eso les permitió descubrir, bromea Brandel, que “el público no quiere más videos de gatos”.

Entre las preguntas que propuso la audiencia figuraban cosas cómo: '¿Cómo puede uno vivir con el salario mínimo en Chicago?', '¿Cómo sería Chicago si el gran incendio (de 1871) no hubiese sucedido?', '¿Qué hay en el fondo del río de Chicago?' o '¿Podría (la activista y ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1931) Jane Addams ser considerada lesbiana dada la terminología usada en la actualidad?'

La emisora decidió abordar, entre otras, la historia de Addams, una de las favoritas de Brandel, porque llevó a una “exploración fascinante” sobre la evolución del vocabulario sobre cuestiones de género y recibió cientos de miles de clics en la web.

“La historia salió al aire el día de su cumpleaños y coincidió que la imagen del buscador de Google ese día era Jane Addams y cada vez que alguien clickeaba en ella la primera historia que aparecía era la nuestra”, explicó la fundadora de Hearken.

Al principio, la emisora recibía entre cinco y 10 preguntas por semana pero a medida que la audiencia se fue enterando de las historias que nacieron de preguntas del público el número fue en aumento y también el interés de otros medios.

Más de 20 organizaciones mediáticas se pusieron en contacto con Brandel para averiguar cómo poner en marcha experimentos similares, lo que la convenció de que debía de crear su propia empresa.

Eso la llevó a solicitar ayuda de Matter, la única firma de capital de riesgo de proyectos mediáticos en Silicon Valley, que ofrece 50.000 dólares a los ganadores y un programa de 20 semanas con mentores y entrenamiento.

Brandel participó en el programa entre febrero y junio de este año y creó un software que ahora vende a los medios y que busca no sólo que el público participe en la selección de noticias, sino que formen parte también del proceso de investigación.

El software, que tiene ya 38 clientes, se comercializa a partir de los 5.000 dólares anuales, permite tener todas las preguntas que los medios reciben del público en una única plataforma y no desperdigadas en Facebook o Twitter.

Además, ayuda a las redacciones a decidir cómo involucrar al público, lo que puede incluir invitar a un miembro de la audiencia a acompañar a un periodista a una entrevista, visitar la redacción o hacer sugerencias sobre qué preguntar.

El modelo permite que el público pase de su rol tradicional pasivo a uno activo con influencia directa sobre qué historias elegir.

Brandel tiene claro que la forma de saber si las historias que eligen los medios son relevantes para su audiencia es “preguntar y escuchar primero”.

Sobre las ventajas financieras, explica que depende del modelo de monetización del medio. “Algunas redacciones ponen nuestra tecnología detrás del muro de pago, lo que representa un valor añadido para los suscriptores y permite decirles que pueden hacer preguntas y el medio las investigará en su nombre”, afirmó Brandel, quien señaló que los clics en las historias también aumentan lo que es atractivo para los anunciantes.

Entre sus clientes está El Observador de Uruguay, así como medios de Finlandia, Australia, Irlanda y Canadá, además de EE.UU. El periodismo, definitivamente, se está reinventado. Aquí está la evidencia.


Con información de EFE.

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