Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2008/06/20 00:00

Homosexualismo: ‘el origen es lo de menos’

El estudio que reveló que el cerebro de los gay es similar al del sexo opuesto ha desatado polémica entre quienes quieren saber si los homosexuales nacen o se hacen, y aquellos que piensan que esto es irrelevante.

Homosexualismo: ‘el origen es lo de menos’

Esta semana muchos medios de comunicación anunciaron la prueba científica de que los homosexuales nacen y no se hacen. Neurólogos suecos del Instituto Karolinska de Estocolmo encontraron, en pocas palabras, que el cerebro de los hombres gay se parece al de las mujeres heterosexuales, y que el de lesbianas y hombres heterosexuales tienen similitudes. Mediante un equipo de resonancia magnética y un tomógrafo de última tecnología encontraron que los primeros tienen cerebros simétricos, mientras que en hombres heterosexuales y lesbianas el lóbulo derecho tiende a ser un 2 por ciento más grande.

Investigaciones anteriores habían mostrado que los hombres homosexuales y las mujeres heterosexuales tenían mejores habilidades lingüísticas que los hombres heterosexuales y las lesbianas, pero su ubicación espacial era peor, lo que sugería una diferencia estructural en el cerebro. Además, la investigación sueca halló en la amígdala, – parte del cerebro encargada de procesar ciertas emociones-, semejanzas en las conexiones neurológicas de los homosexuales y las personas del sexo opuesto.

La propia directora de la investigación, Ivanka Savic, afirmó que “estas diferencias pueden establecerse durante el desarrollo del cerebro en el útero, o pueden ocurrir después del nacimiento, aunque muy probablemente puede ser una combinación de las dos cosas”. Esto causó la sensación de que el estudio estaba lejos de resolver las dudas sobre qué es lo que determina que una persona sea homosexual y las críticas empezaron a aparecer.

Manuel Velandia, sociólogo y activista gay, piensa que “nuestra orientación sexual está en el cerebro; sin embargo, el cerebro, aunque biológico, también se desarrolla en la interacción social. De esto último no hablan las investigaciones del Instituto Karolinska, por ello vale la pena aclarar que lo social determina en gran parte la orientación sexual y su vivencia”. O sea, que las cosas siguen tal como estaban antes de la investigación.

Conejillos de indias

Cada vez con mayor frecuencia se encuentran estudios que pretenden explicar la homosexualidad. El trasegar del tema por el mundo científico es de vieja data. En el siglo pasado se la consideraba como un defecto psicológico, ya que desde la teoría de la evolución de Darwin no tenía sentido que en una especie existieran sujetos que no tuvieran como finalidad la reproducción. Pero, si se trata de una desventaja en la carrera evolutiva, ¿por qué sigue presente a lo largo de miles de años? A esa pregunta se le conoce como la paradoja darwiniana.

Para explicarla, aparecieron varias teorías. Sigmund Freud la veía como un problema psiquiátrico causado por la lejanía del padre y la sobre protección de la madre. Los científicos de la época creían que era una condición que podía y debía ser curada. Tanto así que la Asociación Psiquiátrica Americana la tuvo en su lista de desórdenes mentales hasta 1973, y solo hasta 1992 la Organización Mundial de la Salud (OMS) la sacó de su catálogo de enfermedades mentales.

Esa percepción cambió en las últimas décadas cuando se descubrió que en la naturaleza varias especies presentaban un comportamiento homosexual, entre ellas pingüinos, ovejas y monos bonobos. Por eso, una posible explicación para la paradoja es que si bien la orientación sexual no tendría fines reproductivos, sí podría tener funciones sociales y desde ese punto de vista ser benéfica para el desarrollos de las especies.

Hoy la mayoría de científicos creen que se nace con una predisposición genética a la homosexualidad, pero no se sabe cuál es el mecanismo biológico que produce esta condición, ya que hasta el momento no se ha encontrado el gen o los genes que harían que un feto tenga características homosexuales. En los 90, el genetista Dean Hamer llegó a la conclusión de que en algunos casos el homosexualismo se transmitía por el cromosoma X, que es pasado al hijo a través de la madre.

El italiano Andrea Camperio siguió con esta línea de trabajo y encontró en 2004 que los hombres homosexuales tenían familias más grandes que los heterosexuales. Su explicación fue lo que llamó el ‘gen amante de los hombres’, que en las mujeres haría que buscaran más relaciones sexuales y las haría más fértiles, y en los hombres causaba la homosexualidad. El año pasado, el psicólogo canadiense Anthony Bogaert mostró que los hombres homosexuales solían tener más hermanos y concluyó que un hombre tiene más probabilidades de ser gay entre más hermanos mayores tenga. Partiendo del punto que dejan a las lesbianas por fuera, hasta los más fervientes creyentes de estas teorías genéticas saben que no explican ni el 20 por ciento de los casos.

Ante esto, Velandia dice en tono de burla que “cuando yo me di cuenta de que era homosexual pensé que había nacido así, después leí algunos documentos científicos y deduje que mi madre tenía la culpa, pero otras teorías me aclararon que la raíz era la relación con mi padre. Posteriormente concluí que era cuestión de hormonas, mas no tardé en enterarme de que tenía que ver con mi hipotálamo. Cuando creía tener una respuesta me enteré de que estaba relacionado con mi cromosoma X” .

Lo cierto es que hoy las explicaciones científicas se mueven más en el terreno de la especulación, aunque el consenso es que se trata de un complejo entramado molecular que compromete hormonas y encimas, además de factores relativos al entorno como la educación y la familia.

El nuevo estudio ha provocado muchas reacciones entre la comunidad LGBT. En Argentina, César Cigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual Argentina, le dijo al diario El Clarín que “es como en la época de los nazis, en la que los médicos armaban manuales explicando en qué se diferenciaban los judíos de los arios, dejando en claro, por supuesto, que la supremacía era de los arios”.

Muchos se preguntan por qué se sigue viendo la homosexualidad como una enfermedad a la que hay que estudiar para combatirla. Creen que la sociedad sigue siendo homofóbica y que nunca se le daría un despliegue semejante a un estudio que revelara por qué la gente es heterosexual. Marcela Sánchez Buitrago, Directora del proyecto Colombia Diversa, cree que explicar si un homosexual nace o se hace es irrelevante. Y concluye: “Para nosotros el tema debe girar en torno a los derechos de estas personas, no a explicar el origen de la homosexualidad. Que se estén buscando explicaciones a estas alturas indica que todavía sigue siendo un problema para la sociedad”.

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