Lunes, 23 de enero de 2017

| 2004/08/15 00:00

Hoteles con alas

Ofrecer un servicio óptimo es la nueva tendencia de las grandes aerolíneas del mundo.

En clase ejecutiva, aerolíneas como Air France ofrecen sillas que son como pequeñas oficinas.

En los años 60, cuando volar dejó de ser un lujo, las grandes aerolíneas del mundo comenzaron a competir por la cantidad. Mayor número de aviones y destinos con un servicio estandarizado a los viajeros que por lo general se nivelaba por lo bajo.

Sin embargo, sucesivas crisis unidas a las frecuentes quejas de los viajeros por un servicio desapacible en aeropuertos y a bordo han obligado a las líneas aéreas a volver a pensar en la verdadera razón de su existencia: el pasajero. No ha sido fácil, pues en tiempos de crisis la manera más sencilla de ahorrar es precisamente en el servicio, ya que los costos de operación son fijos.

No obstante, varias aerolíneas han descubierto que para los pasajeros la mejor ya no es aquella que tenga la flota de

Jumbos 747 más grande del mundo sino la que ofrezca un servicio eficiente de conexiones en alianza con otros operadores. Así, progresivamente, las líneas aéreas se han concentrado en mejorar estas alianzas y sus aeropuertos base. París-Charles de Gaulle, Atlanta, Londres-Heathrow y Amsterdam-Schipol ya no se promocionan tanto como la puerta de entrada a una ciudad llena de atractivos sino como el lugar ideal para conectarse más rápido con el mayor número de destinos posibles en el mundo entero.

Otro tema muy sensible es el de los viajeros de negocios, quienes necesitan espacios amplios y cómodos para trabajar y descansar durante el viaje. Ellos, a diferencia de los turistas, no se pueden dar el lujo de tomarse una tarde para reponerse de la incomodidad de un viaje de 12 horas y por eso exigen sillas que les permitan dormir bien y facilidades para instalar sus computadores portátiles y comunicarse desde el avión y las salas de espera de los aeropuertos.

Los nuevos aviones de las grandes aerolíneas, en primera clase y ejecutiva, tienden hoy en día a recuperar el concepto de los lujosos botes volantes de los años 30, dotados de camas y camarotes. Así, para los viajeros de negocios y de lujo el avión ya no es un mal necesario sino un lugar donde pueden trabajar y disfrutar en pequeña escala las comodidades de un hotel.

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