Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2010/08/07 00:00

Inteligencia y enfermedad

Una investigación asegura que los países con mayor índice de enfermedades infecciosas tienen menor coeficiente intelectual.

Los parásitos producen un gran esfuerzo en el sistema inmunológico y por eso hay menos energía disponible para el desarrollo del cerebro.

Durante años el ser humano se ha preguntado por qué hay individuos más inteligentes que otros. Sobre el tema han surgido teorías que relacionan el coeficiente intelectual (CI) con la raza, la capacidad económica, la educación y hasta el clima. Pero una nueva investigación asegura haber encontrado la respuesta a este interrogante. El estudio, liderado por Christopher Eppig, de la Universidad de Nuevo México, concluye que la diferencia de CI entre un país y otro está determinada por la prevalencia de enfermedades infecciosas, como la malaria o el tétano.

Los investigadores encontraron que los países más afectados por este tipo de dolencias tenían en promedio un coeficiente intelectual menor, porque los parásitos perturban el desarrollo adecuado del cerebro, especialmente en los niños. Según explicó Eppig a SEMANA, el cerebro de un recién nacido requiere el 87 por ciento del total de la energía metabólica para desenvolverse, y a los cinco años, más del 40. Pero cuando aparece una enfermedad de este tipo, el organismo destina parte de esta energía para combatir la infección. En otras palabras, los parásitos representan un esfuerzo muy grande en el sistema inmunológico del individuo y como consecuencia hay menos energía disponible para el desarrollo del cerebro. "El cuerpo debe decidir entre la construcción de una buena calidad del cerebro y sobrevivir", dijo Eppig.

Los expertos revisaron investigaciones pasadas que relacionan el CI con la nutrición, la alfabetización, el Producto Interno Bruto y el clima, y al final del análisis encontraron que las infecciones incidían más en la inteligencia que las otras variables, con un 67 por ciento. De 184 países revisados, los de menor CI eran Guinea Ecuatorial, Camerún, Mozambique y Gabón, mientras que los más favorecidos fueron Singapur, Corea del Sur, China, Japón e Italia. Colombia se encuentra en un término medio, como la mayoría de países latinoamericanos.

La investigación, sin embargo, no ha sido ajena a las críticas. Para Richard Lynn, un sicólogo que ha estudiado las diferencias de CI entre las naciones, el efecto adverso de las infecciones en la inteligencia es relativamente pequeño. "Hasta el siglo XIX Europa sufrió varias infecciones y esto no afectó la inteligencia de las naciones que produjeron tantos logros intelectuales", dijo Lynn a SEMANA. Según él, lo que realmente hace la diferencia son las condiciones económicas, y en su libro IQ and The Wealth of Nations explica el proceso según el cual la riqueza crea salud, buena nutrición, mejor educación, y todo esto, a la vez, es una fuente de fortuna.

Lo anterior podría explicar los resultados de las pruebas que presentó el Icfes la semana pasada, que mide las habilidades en matemáticas y lenguaje en los niños de los cursos quinto y noveno de colegio. Los resultados mostraron que los estudiantes en un nivel socioeconómico 1 y 2 tuvieron peores resultados que los de nivel 4.

Sin embargo, como dice Isabel Fernandes, subdirectora de análisis de esta institución, el tema económico es solo una asociación y no significa que sea la única causa del bajo rendimiento. El problema cuando se hace una medición de CI, dice Fernandes, es que los estudios son limitados y pretenden encontrar una sola causa que explique el fenómeno. En esto coincide Maureen Black, de la Universidad de Maryland, para quien además del dinero o la salud hay otros aspectos que contribuyen a la inteligencia. "Los niños, por ejemplo, necesitan oportunidades para socializar con los demás. Y estas actividades fomentan el aprendizaje y el desarrollo socioemocional", dijo a esta revista.

Probablemente la investigación de Eppig es una respuesta más, pero no la única, del porqué un país es más inteligente que otro. Para algunos el tema del coeficiente intelectual es un asunto genético. Para otros la inteligencia hay que ejercitarla. Lo claro es que aún falta investigación para tener más respuestas a este interrogante.

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