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| 3/2/1992 12:00:00 AM

INVASION MINIMA

Por medio de la laparoscopia se pueden hacer diferentes intervenciones quirúrgicas sin necesidad de abrir al paciente.

DENTRO DE TOdos los progresos médicos realizados durante la última década, el perfeccionamiento de las técnicas y de los instrumentos para la cirugía de invasión mínima es una de las innovaciones que ha beneficiado a un mayor número de personas.
La técnica de la laparoscopia, empleada en la mayoría de países del mundo, no tiene ya nada de experimenta. Aunque inicialmente fue concebida y empleada en observación y diagnóstico, en los últimos años su uso se ha expandido al campo de la cirugía. La gran innovación ha sido el perfeccionamiento de los sofisticados instrumentos quirúrgicos, que permiten realizar intervenciones a través de pequeñas incisiones, lo cual evita tener que cortar los músculos de la pared abdominal o torácica y reduce considerablemente el período de convalecencia.
Gracias a un sistema de video y de pequeños instrumentos quirúrgicos instalados en sondas se pueden realizar numerosas intervenciones que hasta hace poco tiempo requerían grandes heridas y por consiguiente dejaban vistosas cicatrices. La técnica de la laparoscopia básicamente consiste en que, por un orificio en el ombligo se introduce un tubo de un centímetro de diámetro, en un extremo del cual se encuentra una cámara de video y una fuente de luz. Para permitir al médico mayor espacio visual, se inyecta aire al paciente para levantar la pared abdominal, y de este modo la imagen interna se proyecta en las pantallas, con una ampliación de hasta cinco veces el tamaño real. Finalmente, a través de pequeñas incisiones se insertan de tres a cinco delgados tubos, en los cuales van los instrumentos que el cirujano emplea en la operación. De este modo, manipulando los pequeños tubos y mirando simultáneamente a la pantalla, los médicos logran realizar operaciones que en cirugía tradicional habrían dejado cicatrices de 15 a 20 centímetros.
Si bien es cierto que este tipo de operaciones minitraumáticas se han venido realizando en Colombia desde hace un año, como es el caso de la extirpación de la vesícula biliar, un grupo de médicos colombianos entrenados en el extranjero ha generalizado su práctica a otros tipos de intervenciones como son las apendicectomías, las operaciones abdominales clásicas, las de colon, hernias, úlceras, bazo, riñones, páncreas, estómago y esófago. Del mismo modo, la técnica está siendo ampliamente utilizada actualmente para el diagnóstico y la clasificación del cáncer y para diversas intervenciones pulmonares.
El doctor Natan Zundal, uno de los pioneros de este tipo de cirujía en Colombia, señala que las ventajas de este tipo de cirugías son enormes. "Cuando un paciente es sometido a una operación tradicional del abdomen, la hospitalización puede ser de cinco días, la convalecencia puede durar entre 20 y 25 días. Con esta nueva técnica, la hospitalización se reduce a 24 horas y el paciente puede volver a llevar su vida normal al cabo de seis días". La posibilidad de realizar complejas operaciones sin necesidad de abrir al paciente hace que el tiempo de hospitalización y de recuperación sean mucho más cortos, y aunque la anestesia es la misma que en la cirugía tradicional, los riesgos postoperatorios se reducen considerablemente.
Esta técnica que fue concebida como un método de diagnóstico para problemas ginecológicos se ha convertido en uno de los mayores aliados de la cirugía moderna. La idea de intervenir al paciente sin necesidad de abrirlo, que hace sólo unas décadas parecía una utopía se ha convertido en una realidad.
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