Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2001/06/04 00:00

Invasión vallenata

El vallenato romántico se tomó por asalto a Cali, ciudad alguna vez conocida como ‘La capital mundial de la salsa’.

Invasión vallenata

En los últimos cinco años en Cali, ‘La capital mundial de la salsa’, ha comenzado a sonar más y más vallenato. Y no es el reflejo de un aumento inesperado de la colonia costeña o que los maestros Escalona y Durán ahora le canten a la caña de azúcar. El gusto de las nuevas generaciones de caleños está cambiando, en parte, porque la propuesta musical salsera no se renovó o, si lo hizo, fue para transformar la salsa, un ritmo y sonido irreverente y transgresor cuando apareció en los guetos latinos de Nueva York, en un producto almibarado muy cercano a la balada romántica. Como los vallenatos que suenan hoy en día en la radio, muy alejados de clásicos como El testamento o Alicia adorada. Rolando Hernández es un cucuteño que llegó a Cali con su familia en 1985 en busca de mejores oportunidades. “Cuando nos vinimos de las cosas más duras que recuerdo era que no había ninguna manera de escuchar mis vallenatos, acá sólo existían emisoras de salsa y esa música, aunque es muy chévere, no la siento en el alma”. No estaba equivocado. La salsa fue un monopolio en la radio caleña durante muchos años. Desde los primeros años de la década de los 60 ya se reunía la gente alrededor de la radio para escuchar las emisoras cubanas y disfrutar de las grandes orquestas y de ritmos como el danzón, el son montuno, el mambo y otros. Al acabarse las grandes orquestas unos pocos músicos renegados se instalaron en Nueva York. Influenciados por lo urbano, por la barriada, reorganizaron sus conjuntos y, con los mismos instrumentos de las grandes orquestas cubanas de los 40 y los 50, tomaron la estructura básica del son montuno para darle origen a una corriente musical que genéricamente comenzó a conocerse como salsa. “En 1968 se presentó por primera vez la orquesta de Richie Ray en la Caseta Panamericana, alternando con los Corraleros de Majagual. Ese día, cuando los Corraleros empezaron a tocar, los más jóvenes, que habían ido a escuchar a Richie Ray, les empezaron a tirar de todo para bajarlos de la tarima. Ellos no querían escuchar la música de sus padres, ellos habían venido por el nuevo sonido que les prometía la salsa de Nueva York y que ahora tenían en frente”, comenta el investigador y melómano Oscar Losada Ibáñez, autor de la tesis La salsa balada: crónica de un proceso. Según él la propuesta musical salsera se desgastó con el paso de los años y la ausencia de renovación, tanto en su contenido conceptual como de su fórmula musical, la tienen hoy perdiendo espacio frente al vallenato. Una manifestación de ese desgaste se presentó a mediados de los años 80 cuando, motivados por las presiones del mercado, varios de los mejores compositores se prestaron para producir la conocida ‘salsa balada’, ‘salsa erótica’ o ‘porno-salsa’, que fue un éxito a nivel comercial pero que tuvo pocos años de vigencia en la memoria del público. Pero esta no es la única explicación que encuentran los expertos. “La salsa nunca fue un proyecto cultural nacional, esa fue una imposición hecha por la burguesía caleña, que en 1970 tenía la necesidad de convocar al pueblo para que apoyara los Juegos Panamericanos y después, en los 80, se disparó con los capitales del narcotrafico. ¿Cómo es posible que de un momento a otro Cali pasara de tener tres orquestas a tener casi 100? ¿Y cómo hacían para que las mejores orquestas del mundo vinieran a presentarse a Cali varias veces al año?”, manifestó a SEMANA Losada Ibáñez. La salsa ha perdido espacio frente al vallenato, pero no precisamente ante el tradicional que, curiosamente, también comparte un poco el desgaste que padeció la salsa hace unas dos décadas. “Lo que observamos los programadores de vallenato en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali es que los jóvenes entre 18 y 25 años se enloquecen y son fanáticos del vallenato romántico”, comenta Vicky Perlaza, directora de la emisora La Vallenata en Cali. Y es tal el gusto manifestado por los radioescuchas que desde hace dos años esta emisora es la número uno con un promedio mensual de 14 puntos de aceptación, “inclusive las emisoras tradicionales de salsa de la ciudad han tenido que darle cabida en su programación a los vallenatos. Este género musical con seguridad va a dar la pelea durante mucho rato”, precisó. Claro está que para lograr captar la atención del público del interior del país la propuesta musical se ha uniformado alrededor del vallenato romántico, que toma prestados elementos musicales de la balada y la música de despecho. Además los intérpretes de esta nueva tendencia poco o nada tienen que ver con los juglares del Valle de Upar. Los cantantes deben estar entre 20 y 25 años de edad y se les trabaja la imagen para obtener un perfil estilizado y moderno. Todo este trabajo de representantes y empresarios es el que tiene al vallenato romántico liderando casi todos los listados de música popular en Colombia. También por esta razón los grupos de vallenato han sacrificado algunos ritmos más autóctonos, como lo manifiesta Alonso Salas, administrador del Binomio de Oro: “El factor más importante para la aceptación del vallenato por parte del joven público caleño o del interior del país ha sido la selección de los temas. Una puya no va a gustar por su velocidad, por eso nosotros sacamos unos temas para la Costa norte y otros para el resto del país en esta nueva etapa musical”. Es difícil hablar del futuro de la salsa porque para una orquesta tener que alternar en el escenario con un grupo de vallenato es casi lo mismo que le pasó a los Corraleros de Majagual cuando alternaron con Richie Ray hace más de 30 años. Todo parece indicar que la salsa sigue dormida sobre sus laureles y que, al igual que el tango o el bambuco, se ha convertido en un asunto generacional pues cada vez son menos los jóvenes que se interesan por oír los temas clásicos de la Fania All Stars que le hicieron merecer a Cali los títulos de ‘Capital mundial de la salsa’ y ‘Sucursal del cielo’.

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