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| 2/17/2007 12:00:00 AM

Inyección de vida

Llegó al país la única vacuna aprobada contra el virus que causa el cáncer de cuello uterino, una de las principales causas de mortalidad femenina en el mundo. Con este y otros mecanismos de prevención se espera que en un futuro ninguna mujer muera por este mal.

Que un cáncer se pueda prevenir es una gran noticia. Mucho más si se trata de una de las enfermedades que más vidas cobra entre la población femenina del mundo. Por eso la aprobación por el Invima de la nueva vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), causante del cáncer de cuello uterino, fue recibida la semana pasada con optimismo, pues se espera que con ésta se pueda prevenir el 70 por ciento de los casos de la enfermedad.

Esta es la primera y hasta el momento la única vacuna contra esta enfermedad que se contagia por vía sexual, de la que se diagnostican alrededor de 500.000 nuevos casos al año y que acaba con la vida de más de 270.000 mujeres alrededor del mundo. En Colombia se habla de cerca de 6.900 nuevos casos anuales y unas 3.000 muertes.

Según los estudios, 75 por ciento de los hombres y las mujeres de entre 15 y 50 años se infectarán por VPH alguna vez. Aunque en ellos tiene la potencialidad de desarrollar algunos tipos de cáncer (ver recuadro 'Cuestión de machos'), su incidencia es muchísimo menor. En cambio, ellas son las más afectadas y propensas a desarrollar cáncer. En las mujeres de entre 30 y 40 años, la infección con frecuencia conduce a la aparición de lesiones precancerosas. Por su lado, aquellas de entre 40 y 60 años son las que más desarrollan el cáncer invasivo.

Existen más de 100 tipos de VPH, de los cuales aproximadamente unos 40 atacan los genitales de mujeres y hombres. De esos 40, especialmente dos, el 16 y el 18, son los culpables de producir el 70 por ciento de los casos de cáncer de cuello uterino. Lo importante de esta vacuna es que protege contra estas dos cepas, por lo cual se espera que con un sistema de vacunación masiva, se evite la aparición de la enfermedad y se salven miles de vidas.

La vacuna también actúa contra las cepas 6 y 11, que provocan el 90 por ciento de las verrugas genitales que, si bien no matan, son muy contagiosas, pueden causar disfunciones sexuales y requieren incómodos tratamientos médicos y quirúrgicos. Por actuar sobre estos cuatro tipos de VPH, la vacuna es llamada cuadrivalente.

Para elaborar la vacuna, los científicos crearon en forma sintética una de sus proteínas. Como en todas las vacunas, al inocularla en el paciente, el sistema inmunológico se activa y responde a través de la producción de anticuerpos. Se trata de una especie de simulacro, para que el cuerpo sepa cómo responder cuando el virus real entre en el organismo.

La vacuna, bajo la marca Gardasil, será suministrada sólo con fórmula médica y consta de tres dosis que deberán ser aplicadas en un lapso de seis meses en mujeres de entre 9 y 26 años y hombres de entre 9 y 17. Los médicos establecieron que debe ser usada preferiblemente antes del comienzo de la vida sexual, porque las probabilidades de contagio son más altas en adolescentes y jóvenes.

Cada dosis de Gardasil cuesta unos 350.000 pesos, un costo alto para los sectores más pobres de la población, que al mismo tiempo son los que presentan una mayor incidencia de cáncer. No es casualidad que los países más pobres del mundo sean los que registran más casos (ver mapa). Por esto, ya se está debatiendo si debe ser incluida en los planes de salud del Estado. El doctor Álvaro Rojas, ginecólogo especializado en política social, le dijo a SEMANA que "para combatir este problema sería necesario implicar al Estado para que cambie la reglamentación de los Planes de Atención Básica (PAB) y los Planes Obligatorios de Salud (POS), para que EPS y ARS incluyan las vacunas".

Pero el tema aún no está en la agenda del Ministerio de Protección. Aunque lo más seguro es que sea revisado en el futuro, "el proceso para incluir una vacuna en el plan es largo y requiere un estudio de la relación costo-beneficio", dice Blanca Elvira Cajigas, viceministra de esa dependencia. Pero para Felipe Arbeláez, director médico de Merck, Sharp and Dohme, compañia farmacéutica que desarrolló el medicamento, los beneficios de prevenir están fuera de toda duda. "Uno no se puede dar el lujo de tratar un cáncer en lugar de prevenirlo", dice. En términos económicos, el tratamiento de una sola persona con cáncer puede llegar a costar hasta 5.000 dólares.

En los últimos años, la investigación sobre el VPH se ha disparado. Otra vacuna que espera prevenir este cáncer viene en camino. Se trata de un desarrollo de GlaxoSmithKline, que está esperando aprobación en la Unión Europea para entrar a los mercados. Esta fórmula, llamada Cervarix, es bivalente porque ataca también las cepas 16 y 18. Datos preliminares sugieren que podría haber protección cruzada contra otros tipos virales como el 31 y el 45. También se están implementando nuevas pruebas de diagnóstico de buena sensibilidad como el PCR y el de captura de híbrido II, que permiten detectar el virus, determinar su cepa y definir si son de alto riesgo.

Tal vez lo más importante de estos adelantos es que ponen sobre el tapete esta olvidada enfermedad que causa casi tantas muertes como el cáncer de seno, y que desde hace años se percibe como un problema de salud pública al que no se le ha dado solución. Según Gilberto Martínez, ginecólogo oncólogo del Instituto Nacional de Cancerología, "esto sirve para crear conciencia sobre la importancia de prevenir. Por un lado, debe motivar a las pacientes para que se hagan los exámenes, y por otro, al Estado y a los entes de salud para que mejoren sus programas, que hoy no funcionan como deben". (ver recuadro 'No es el fin de la citología').

El mensaje más importante es que el cáncer de cuello uterino puede ser prevenido, por lo que ninguna mujer debería morir por su causa. Sólo es cuestión de instaurar programas que incluyan mucha información, control de calidad y la vigilancia atenta del Estado sobre los programas de promoción y prevención de las entidades de salud.
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